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Amar sin depender del otro

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Evgenij Yulkin/Stocksy United
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Amar significa saber donar sin límites, pero no por ello la persona debe transformarse en víctima

No es la primera vez que tratamos los trastornos de la dependencia emocional. Son numerosos y generan mucho sufrimiento en los seres que la padecen.

Entre los trastornos más frecuentes de la dependencia emocional se encuentran los siguientes: Baja autoestima; miedo al abandono, a la soledad, a ser uno mismo y a la libertad; sexualidad insegura y reprimida y sumisión en las relaciones sexuales; aceptación del abuso y el maltrato como algo normal; dificultad en la toma de decisiones; angustia, ira, depresión, sentimiento demoledor de culpa; necesidad excesiva de aprobación; incapacidad para tomar las riendas de su vida; negación de la realidad; bulimia; complejos y, por último, sentimiento de insatisfacción permanente. Como ven, la lista es casi infinita. Miedo da.

La dependencia afecta no solo a la persona dependiente pues genera una relación tóxica. Y no sólo es tóxica a causa del dependiente sino también de la persona que elige a un dependiente como pareja y que lo necesita para llenar también su propio vacío. Una relación que puede llegar a ser muy destructiva.

Las relaciones más destructivas son, de hecho, las formadas por dos dependientes emocionales, uno, dependiente dominante, normalmente narcisista, incapaz de dar amor (quizá porque sufrió de niño una decepción que le marcó y le hizo concluir que no era seguro poner todo su amor en una sola persona), y un dependiente sumiso que recibió un amor ambivalente (manifestaciones extremas de amor alternadas con broncas e insultos) que le hizo concluir que tenía que comportarse como se esperaba de él en lugar de ser él mismo.

Amar sin dependencia no quiere decir que has de amar menos o que tengas que construir una relación débil. Amar y ser amados es una deseo natural y una necesidad para todo ser humano.

Desde el nacimiento buscamos institivamente el afecto de los demás, emociones positivas que nos confirmen que el amor existe y que está dentro de nosotros y en todo nuestro contexto familiar y social.

Amar significa saber donar sin límites, pero no por ello la persona debe transformarse en víctima.

La misma naturaleza del ser humano encuentra su realizacion en el amor y su felicidad cuando por el otro lado se encuentra también con una persona que busca corresponder al verdaero amor con la misma generosidad.

Esto no significa que no haya que saber amar incluso cuando percibimos momentos de crisis, de confusión, de falta de correspondencia, etc Lo importante es que los momentos de crisis no se transformen en situaciones definitivas. Si asi fuera, se recomienda buscar ayuda para salir de esa peligrosa situación.

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Dusan Petkovic - Shutterstock

Cómo aprender a amar sin dependencia

La diferencia entre amor y dependencia se puede percibir en tres elementos: la obsesión, la sensación de estar fuera de control y la perseverancia en estos comportamientos incluso sabiendo que están ocasionando consecuencias fisicas y psicológicas negativas.

La dependencia afectiva no es amor. Para poder amar hay que saber vivir la relacion de pareja superando la dependencia afectiva. Y para ello, el primer paso es identificar y reconocer el problema.

¿Cómo podemos librarnos de la dependencia afectiva?

  1. Prudencia y observación antes de entrar en relación afectiva con personas que puedan hacernos sufrir por incompatibilidad psicológica.
  2. Amar de manera madura y consciente.
  3. Recordar que la relación de amor no implica perder la propia identidad.
  4. Evitar los amores y relaciones afectivas infantiles y egocéntricas.
  5. Trabajar para llegar a ser la persona que quisieramos ser en la relación con los demas.
  6. Reforzar la autoestima para eliminar la dependencia emocional.
  7. Aprender a estar solo y a lograr equilibrio personal.

Tratamiento profesional de la dependencia emocional

La dependencia emocional comienza con un enorme placer en la compañía del otro, lo que provoca que cada vez se quiera estar menos tiempo sin la otra persona. Provoca también síndrome de abstinencia, que en algunos casos puede ser desgarrador cuando sigue al abandono definitivo de la pareja o al alejamiento forzado de la misma.

La mayoría de los dependientes que acuden a consulta lo hacen en la fase de pánico inmediatamente anterior a ser abandonados o cuando el abandono ya ha sido consumado.

Lo más preocupante es que el dependiente repite el mismo guión una y otra vez e incluso se da perfectamente cuenta de cuándo la historia va a terminar, momento que es al mismo tiempo lo que más teme.

En un primer momento la terapia consistirá en aliviar los síntomas de la abstinencia, aliviando el dolor del paciente y, a más largo plazo, en reforzar la autoestima y en reeducar las creencias erróneas que el paciente tiene sobre sí mismo y sobre las relaciones afectivas.

Según la experiencia del psicólogo Javier Fiz, la dependencia emocional no tiene cura rápida ni total pero aprender a vivir con ella, observarla y liberarse de la misma puede ser un proceso muy enriquecedor.

Artículo realizado en colaboración con Javier Fiz Pérez, psicólogo, profesor de Psicología en la Universidad Europea de Roma, delegado para el Desarrollo Científico Internacional y responsable del Área de Desarrollo Científico del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).

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