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Partió “el último tren” de Federico Luppi

EL ULTIMO TREN
Patagonik Film Group
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El actor argentino falleció hoy a los 81 años en Buenos Aires, al complicársele un hematoma en la cabeza del que fue operado en abril

Falleció Federico Luppi al amanecer de hoy en el centro hospitalario Fundación Favaloro de su ciudad natal, Buenos Aires (Argentina), después de 81 años vividos intensamente y de una extensísima carrera como actor, tanto sobre los escenarios como en el cine y la televisión. El pasado mes abril se dio un golpe contra la mesilla de noche y había sido intervenido del coágulo de sangre que se produjo con el hematoma, pero desgraciadamente el resultado de la operación no fue satisfactorio.

Ante la cámara, Luppi aguantaba el primer plano como pocos actores (Ricardo Darín, ahora le tocará a usted llevar solo el estandarte argentino) y si alguien quisiera poner un nombre español (ejem, de origen italiano, eso sí) a los intérpretes que van a la zaga del gran teatro inglés, el de Luppi sin duda estaría entre ellos.

Trabajador y apasionado de las tablas, fue al mismo tiempo polémico por su posicionamiento político y su postura anticlerical. En su vida personal ganó muchos enemigos, incluso en el mundo artístico. Tuvo algunos vaivenes sentimentales y no pocas amarguras, como la de tener que abandonar su tierra y marcharse a vivir a España en 2001 a causa del corralito. Aquel país lo considerará también como hijo muy querido que acaba de partir. Abundan las crónicas que resaltan su relación con un hijo que no veía, de violencia, de insultos a otros artistas.

Deja una filmografía abundante y de diversa calidad no por su interpretación (siempre magistral) sino por los valores que transmitía con sus largometrajes. Hoy destacamos tres títulos muy recomendables:

Lugares comunes (2002)

El filme, dirigido por Adolfo Aristarain, es un canto a la fidelidad de la pareja hasta la muerte. Muestra una historia aparentemente sencilla y muy natural, la de un matrimonio que ha vivido el uno para el otro, cosidos a pespunte.

Él es profesor de Universidad rondando los 60 años. El momento de afrontar la vejez, la libertad de los hijos y algunos sueños rotos, el dolor de ir perdiendo las fuerzas… pero, por encima de todo, el amor a prueba de fuego son grandes temas que trata la película.

Federico Luppi interpreta al varón, apuesto, inteligente y que comienza a notar que los años no solo aparecen en las canas. Ella es Mercedes Sampietro en uno de los mejores papeles de su carrera. Los diálogos son impagables, como lo es el monólogo en el que él explica por qué no se ha dejado nunca enredar por otra mujer.

LUGARES COMUNES
Tornasol Films / Shazam-S.A. / Pablo Larguia Producciones

El último tren (2002)

Reivindicación hasta el último aliento es el lema que parece tener esta película. Tres uruguayos veteranos de una asociación de amigos del ferrocarril emprenden su particular batalla contra Hollywood porque una productora ha comprado una locomotora histórica y se la van a llevar a Estados Unidos.

Los abuelos, junto con un niño, deciden “raptar” la locomotora y viajar por todo el país para pedir que nadie se lleve ese tesoro porque, somo ellos dicen, “El patrimonio no se vende”. El choque de los viejos ideales con la economía de mercado, la sensación de estar de nuevo ante un David frente a Goliat, consigue crear en el espectador un cariño inmenso hacia los tres abuelitos, que poco tienen que perder con la que podría ser su última aventura. El Luppi combativo (ideologías aparte) debió encontrar en este papel la horma de su zapato.

La habitación de Fermat (2007)

Un thriller de no despegarse de la pantalla. Cuatro matemáticos acuden a una cita nocturna que se propone como un reto. Han sido invitados a una habitación sin que sepan quién les ha convocado y por qué. Lo que comienza con un interrogante se convierte en reto y pronto en un desafío para sobrevivir, porque las paredes de la habitación, que ha sido cerrada por alguien desde el exterior, van menguando a medida que deben pasar pruebas. Pese a su papel secundario, Federico Luppi se desenvuelve con maestría.

LA HABITACION DE FERMAT
Manga films
Incluso como secundario dotaba a sus papeles de una fuerza inusitada

Un lugar en el mundo (1992)

Un Lugar en el Mundo (Adolfo Aristarain, 1992), encarna a Mario, quien con Ana (Cecilia Roth) regresan del exilio en España para apostar a la vida en el campo, una vida distinta, en la que sostener sus ideales. Él como maestro rural, ella como la médica del campo. Los acompaña una religiosa, interpretada por Leonor Benedetto, en el afán de llevar progreso y oportunidades a los habitantes de un pueblo entristecido, empobrecido, casi librado al poderoso de afuera que llegue y lo domine. A Mario le enerva la posibilidad de que los productores tengan que vender sus tierras para que una multinacional monte una represa, y sufre cuando no puede comunicar sus ideales a los demás, viviendo incluso la traición de aquellos que sentía sus amigos.
La película, que alguno podría discutir por valores e ideas discutidas conocidas de su director, tuvo gran repercusión en su momento, sostenida por una bellísima fotografía y notables interpretaciones. En los ojos de Luppi, en su voz, la ternura de la docencia, la pasión de los ideales, el dolor de la traición, la locura de la ira.

Martín (Hache) (1997)

Luppi volvió a reunirse con Cecilia Roth y Aristarain en Martín (Hache), donde como en Un lugar en el Mundo el exilio, la nostalgia, los ideales, se cruzan con la relación padre e hijo. En el papel de Martín, que retoma el vínculo con su hijo Martín (h), vuelve a lucirse y a ganar numerosos premios y aclamaciones.

Federico Luppi, como muchos artistas, genera diferencias. Pero vale en el recuerdo de su figura quedarnos con aquellos papeles que encarnan dolores que no querríamos vivir, dolores que inspiran a vivir en ideales como los que movían a Mario, el maestro de Un Lugar en el Mundo, que hace saber a sus alumnos e inmortaliza una admirable frase: “Cada uno hizo lo que pudo y dio lo mejor de sí. Si aprendieron mucho o poco no importa, aprendieron a pensar y a convivir. Eso es lo que vale”.

Su presencia, su voz y su entonación nos dejan grandes lecciones de actor.

Descanse en paz, Federico Luppi.

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