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Después del ISIS: Un sacerdote francés está ayudando a los yazidíes que fueron esclavizados y traumatizados

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El padre Patrick Desbois, que documenta el genocidio y ayuda a los nativos iraquíes a superar su terrible situación, recibirá el premio Lantos de Derechos Humanos.

Mientras muchos cristianos de Irak intentan reconstruir sus hogares en las ancestrales aldeas que el grupo Estado Islámico intentó arrebatarles, muchos yazidíes, que también fueron objeto del genocidio de Daesh, se centran en superar el dolor y el trauma.

El sacerdote francés Patrick Desbois está intentando tender un puente para que lo consigan.

“Hemos abierto un centro en un campamento de refugiados para ayudar a los niños a los que les han lavado el cerebro a que vuelvan a encontrar su identidad”, afirmó el padre Desbois en una entrevista. “Abrimos campamentos en otros lugares [equipados] con máquinas de coser para que las mujeres les enseñaran a recuperar la esperanza y su dignidad. Estas mujeres perdieron a sus maridos, sus hijos, todo”.

“Una niña que acudió a nosotros había sido vendida 25 veces a 25 hombres, violada, usada para labores domésticas”, declaró. “Hay tantísimos niños a los que les han lavado el cerebro. (…) Les convirtieron al islam bajo amenaza”.

El padre Desbois, que fundó Yahad-In Unum para investigar y desvelar prácticas genocidas por todo el mundo, es el galardonado de este año con el premio Lantos de Derechos Humanos. Con este premio se pretende reconocerle su labor a la hora de sacar a luz las historias perdidas de más de un millón de víctimas del periodo del “Holocausto de las balas” de la Segunda Guerra Mundial, además de por su continuada lucha contra el antisemitismo y el genocidio por todo el mundo

La Fundación Lantos por los Derechos Humanos y la Justicia presentará el premio en una ceremonia en Washington, D. C., el 26 de octubre de 2017 en el Capitolio estadounidense. El padre Desbois se unirá a otros distinguidos galardonados como el Dalai Lama, Hillary Clinton, el premio Nobel Elie Wiesel y Vian Dakhil (conocida como “la más buscada por Daesh”).

Yahad-In Unum, que en hebreo y latín significa “Juntos en uno”, se fundó originalmente con la misión de localizar los emplazamientos de fosas comunes de víctimas judías de los escuadrones móviles de la muerte nazis en la antigua Unión Soviética. El libro del padre Desbois, Holocaust by Bullets: A Priest’s Journey to Uncover the Truth Behind the Murder of 1.5 Million Jews [Holocausto de las balas: la travesía de un sacerdote para desvelar la verdad tras el asesinato de 1’5 millones de judíos], está basado en este trabajo.

Pero él y su equipo han pasado los últimos dos años reuniendo testimonios de supervivientes de las masacres de yazidíes en el norte de Irak a manos de Daesh. Recopiló cientos de testimonios de mujeres y niños yazidíes, que son el centro de su libro The Fabrication of Terrorists: Into the Secrets of ISIS [La fabricación de terroristas: dentro de los secretos de Daesh].

“Intentamos describir la estrategia que seguían para entrenar a los niños y lavarles el cerebro, para que se convirtieran en asesinos”, afirmó.

Entonces, el sacerdote abrió centros para ayudar a mujeres y niñas esclavizadas sexualmente y a niños yazidíes traumatizados a volver a entrar progresivamente en la sociedad. Otras víctimas yazidíes fueron esclavizadas como sirvientes, golpeadas, obligadas a llevar cinturones suicidas o utilizadas como escudos humanos.

Hasta el momento, la organización de Desbois ha formado a 125 mujeres. Tras haber perdido a sus maridos y padres por culpa del grupo Estado Islámico, muchas de ellas tuvieron que valerse por sí mismas por primera vez, así que uno de los proyectos para ayudarlas era enseñarles costura.

Cada dos meses, se forman a 25 antiguos cautivos para elaborar ropa. Asimismo, hay psicólogos pendientes que les ayudan a superar su terrible situación.

Los psicólogos ofrecen también apoyo a los muchachos que tienen dificultades para recuperar una vida normal tras haber sido separados de sus familias y manipulados para ser violentos. A muchos los terroristas les prohibieron hablar otra cosa que no fuera árabe, según contó el sacerdote a Reuters, así que su organización les ayuda a reaprender su lengua materna, que es el kurdo norteño.

Los yihadistas fundamentalistas del grupo Estado Islámico consideraron que los yazidíes, cuya religión es una amalgama de islam, cristianismo, judaísmo y zoroastrismo, son kuffar o herejes, así que consideraron que era su derecho tratarles como les pareciera. En 2014, con Daesh acaparando los titulares por su Blitzkrieg a través de Siria e Irak, capturaron a más de 5.000 yazidíes y forzaron a la esclavitud sexual a unas 7.000 mujeres y niñas.

El padre Desbois, de 62 años, es profesor de Práctica de Estudios Forenses del Holocausto en el Centro para la Civilización Judía de la Universidad de Georgetown. Ha servido como director del Comité de la Conferencia Episcopal francesa para relaciones con el judaísmo y también como consejero del Vaticano sobre relaciones con el judaísmo.

Según explicó, el propósito de su investigación no solo es ayudar a las personas a sobrevivir, sino también “entender mejor quiénes son las personas y protegerlas contra la radicalización”.

Su respeto por el pueblo yazidí no ha hecho sino crecer. “Son muy fuertes”, afirmó, “muy fuertes por elegir la vida. Son un pueblo muy respetuoso y pacífico”.

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