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El papa Francisco: ¿Eres cristiano? Entonces mucha paciencia y nada de aburrimiento

M.MIGLIORATO I CPP I CIRIC
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El Pontífice en la audiencia del miércoles invita a vivir con asombro cada día….

“¿Se imaginan como será el encuentro con Jesús? Será un gran abrazo (…). El cristiano no está hecho para el aburrimiento, sino para la paciencia”, predicó el papa Francisco durante la audiencia general de este miércoles 11 de octubre de 2017 ante 20.000 fieles y peregrinos presentes en la plaza de San Pedro.

De esta manera, instó a “que vivamos con responsabilidad nuestra fe, y que acojamos con agradecimiento y asombro cada día de nuestra vida como un regalo de Dios”.

El cristiano sabe incluso que en la monotonía de todos los días hay una gracia. Nada de lo que sucede pasa en vano”. En cada situación en la que se sumerge está Dios y la espera se hace alegre y esperanzadora. Así el tema de la audiencia general ha sido la “esperanza vigilante” del cristiano.

Francisco ha citado el Evangelio (Lc 12,35-36) para indicar que el cristiano debe “estar siempre preparado” para recibir al Señor, “con la total confianza de que ya hemos sido salvados por él y de que estamos esperando la plena manifestación de su gloria”.

La esperanza vigilante y la paciencia 

“La esperanza vigilante y la paciencia son dos características” de quien ha encontrado a Jesús en el hoy y ahora.

Un cristiano ha “estructurando su vida desde la confianza y la espera, consciente de que el futuro no es sólo obra de nuestras manos, sino de la preocupación providente de un Dios que es todo misericordia”.

Amar la vida

El Pontífice invitó a amar la vida y a “no maldecirla nunca, pues todos los momentos, por muy dolorosos, oscuros y opacos que estos sean, son iluminados con el dulce y poderoso recuerdo de Cristo”.

Gracias a Jesús  “estamos convencidos de que nada es inútil, ni vacío, ni fruto de la vana casualidad, sino que cada día esconde un gran misterio de gracia y de que en nuestro mundo no necesitamos otra cosa que no sea una caricia de Cristo”.

No ser acomodado

El Obispo de Roma dijo que los cristianos no son acomodados, saben que existen momentos serenos y de angustias. “El Evangelio (de hoy) recomienda ser siervos que no duermen nunca hasta que llegue el Patrón”.

Este mundo exige a los cristianos ser responsables, tomar de pecho todo con amor. “Tenemos una cita” con Dios. “Y este día llegará”, pero hay que estar prontos para cuando llegue “la salvación” y el “encuentro”.

“Jesús quiere que nuestra existencia sea laboriosa, que nunca bajemos la guardia, que recibamos con gratitud y asombro cada nuevo día que Dios nos ha dado”.

“Cada mañana es una página en blanco que el cristiano comienza a escribir con obras de bien” (cfr 1 Cor 15,28).

No encerrarse en sí mismo 

El Papa exhorta a enfrentar la vida con confianza y misericordia. Y “todo será salvado”.

“Sufriremos, habrán momentos que producirán rabia e indignación, pero la dulce y potente memoria de Cristo despojará de la tentación de pensar que la vida es un error”, dijo.

Por ello, asegura que un cristiano no se “cierra en sí mismo, no lloremos con melancolía por un pasado que se presume dorado”.

En este sentido, instó a mirar “siempre adelante a un futuro que no es solo obra de nuestras manos, sino que principalmente es una preocupación constante de la providencia de Dios. Todo aquello que es opaco, un día se convertirá en luz”.

Hay un proyecto, un camino bien definido, constató.  “Dios quiere que todos los hombres sean salvados y alcancen el conocimiento de la verdad” (1 Tm 2,4)”.

No al pesimismo

Por eso, enseñó a no caer en el “pesimismo, como si la historia fuera un tren que ha perdido el control”. “La resignación no es una virtud cristiana”, afirmó.

“Como no es de cristianos alzar los hombros” y doblarse a un “destino que parece ineludible”.

El cristiano es una persona de “esperanza” y no es pasivo. “Quien da esperanza al mundo no es jamás una personas sumisa. Jesús nos recomienda de esperarlo sin estar con las manos cruzadas” (Lc 12,37).

“No hay constructor de paz que al final no comprometa su paz personal, asumiendo los problemas de los demás. !Esto es un constructor de paz¡”.

Así concluyó que la espera cristiana se resume en la frase de los primeros cristianos: “Marana tha” , es decir, “¡ven, Señor, Jesús!” (Ap 22,20).

De esta manera, señaló que es el lema de cada existencia cristiana: “en nuestro mundo no tenemos necesidad de otra cosa, sino de una caricia de Cristo”. Jesús que está presente en la oración “en los días más difíciles de esta vida”.

Pedir  a la Virgen María 

El Pontífice también invitó a los fieles a rezar el Rosario por las intensiones de paz en el mundo y recordó la conclusión de las celebraciones del Centenario de las últimas pariciones marianas en Fátima que se cumplirá el próximo viernes 13 de octubre.

Asimismo, lanzó un apelo en ocasión de la Jornada Internacional para la reducción de los desastres naturales.

Por último, Francisco saludó a los peregrinos de lengua española, “en especial a la comunidad del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, que acompañados por los cardenales José Francisco Robles Ortega y Alberto Suárez Inda, así como por algunos obispos mexicanos celebran el 50 aniversario de su fundación”.

El Obispo de Roma animó “a todos a que, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre la Virgen María, vivan con una esperanza vigilante, y sean para cuantos los rodean portadores de la luz y de la caricia del Dios de la Misericordia. ¡Que Dios los bendiga!”, concluyó.

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