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Trabajar de noche tiene un precio (y no es el sueldo)

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Romper el ciclo circadiano tiene consecuencias en el organismo. Los ganadores del premio Nobel de Medicina 2017 son especialistas en este problema y proponen soluciones prácticas

Enfermeras, médicos de urgencias, vigilantes de seguridad, bomberos, personal de limpieza, call centers de 24 horas, policías, cuidadores de personas dependientes, panaderos, farmacéuticos, distribuidores de mercancías, mensajeros…  En todas estas profesiones hay personas que trabajan de noche para que la ciudadanía tenga cubiertos los servicios en cualquier momento del día.

Son labores imprescindibles para que los usuarios vivamos en tranquilidad, sabiendo que siempre hay quien pueda atendernos en la noche o quien hace que a primera hora de la mañana podamos tener pan recién horneado para el desayuno y mil cosas más que funcionan bien a nuestro alrededor.

Otra serie de trabajos nocturnos se realizan por una cuestión económica: en las empresas el consumo de luz durante la noche en muchos países está “premiado” con un precio más bajo, mientras que muchas fábricas sacan el máximo rendimiento a la maquinaria si trabaja contínuamente y evita el parar y poner en marcha de nuevo los motores. Suelen ser fábricas que tienen trabajadores en tres turnos: automoción, siderurgia, plantas embotelladoras, conserveras, plataformas petrolíferas, pesqueros en alta mar, etc. que no dejan de funcionar nunca.

Sin embargo, si las máquinas no conocen el descanso pero eso es a todas luces positivo, en el caso del organismo humano no ocurre lo mismo. No es igual trabajar 8 horas por la mañana y la tarde que trabajarlas en horario de noche. Las empresas lo saben: los trabajadores de México, por ejemplo, se rigen por la Ley Federal del Trabajo, que en su artículo 60 estipula que la jornada diurna es de 8 horas y y 48 horas semanales, mientras que la jornada nocturna es de 42 horas semanales y cada día se ha de trabajar 7 horas.

Quien trabaja de noche suele encontrarse con una dificultad social importante. La vida a su alrededor suele girar igualmente en torno al día solar: sus familiares y amigos, sus vecinos trabajan y están despiertos durante la mañana y la tarde, mientras el trabajador nocturno suele estar durmiendo a esas horas para recuperarse de la jornada laboral que acaba de tener. Se pierde la conversación de los suyos, se entera con retraso de algunas noticias, no puede acudir a algunas celebraciones familiares, le resulta difícil encontrarse con los amigos para hacer deporte o conversar…

Las investigaciones médicas han probado que trabajar de noche puede ocasionar con facilidad en las personas trastornos del sueño, estrés crónico, problemas cardiovasculares, irritabilidad, migraña, ansiedad y depresión. La persona se rompe. Se resquebraja su ánimo y se resiente su salud física y psíquica. No es infrecuente que las empresas busquen para estos trabajos a jóvenes, que tienen más energía que los adultos mayores de 50 años.

 

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Sin embargo, gracias a la Medicina, es más fácil ahora poner remedio a esta situación porque ya conocemos por qué no es igual cualquier hora del día para nuestro organismo. Los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han recibido el premio Nobel de Medicina 2017 por haber descubierto los mecanismos moleculares de nuestro “reloj biológico”. Como lo oyen, un dispositivo que se acciona con la luz solar. Nuestro organismo actúa de una forma en contacto con el día y actúa de otra durante la noche.

Ese proceso cíclico es el llamado ciclo circadiano (circa significa en latín “alrededor de”, por lo tanto alrededor del día). Lo intuyó el astrónomo francés Jean-Jacques d’Ortous de Mairan en 1729. Él observó el caso de las mimosas, unas plantas cuyas hojas se abren (como los girasoles) durante el día hacia la luz del sol y se cierran al atardecer. El investigador descubrió que este ciclo se repetía incluso cuando las plantas se colocaban en una habitación a oscuras, lo cual le hizo pensar en la existencia de un mecanismo interno.

Los ganadores del Nobel consiguieron aislar el gen asociado al control del ritmo biológico de cada célula y descubrieron que cada célula se autorregula en periodos de 24 horas. Por eso es importante ir al ritmo de nuestra propia naturaleza.

El sueño reparador

El “reloj biológico” afecta a la regulación del sueño, a la liberación de hormonas, al comportamiento alimentario, a la presión sanguínea y a la temperatura corporal. Cuando alguien no sigue el ritmo circadiano es fácil que sufra problemas relacionados con el insomnio, el estrés, el cansancio o la obesidad.

Marcos Mesa Sam Wordley - Shutterstock

Ese mismo “reloj biológico” hace que por la noche, si dormimos, nuestro cuerpo segregue melatonina, que es la que repara las células y hace que descansemos. Si no hay segregación de melatonina, es imposible el sueño reparador y esa es una de las causas del cáncer o de enfermedades neurodegenerativas, según apuntan recientes estudios.

 

Qué hacer si trabajas de noche: responde el Nobel

¿Qué hacer entonces si nuestro trabajo es nocturno y nuestro organismo no puede seguir el ciclo del sol, esto es, estar despiertos de día y dormir de noche? ¿Qué hacer si nuestro trabajo es por turnos?

Michael Young, uno de los tres ganadores del Nobel, respondió precisamente a la cuestión que le fue planteada tiempo atrás por un lector de la web dela BBC. Young dijo:

“Esta es una situación muy difícil, porque estarás luchando contra tu composición natural, biológica, que trata de mantener todos los relojes de tu cuerpo en armonía. La Organización Mundial de la Salud considera al trabajo por turnos como un factor de riesgo de cáncer.

En un experimento, un grupo de ratones nocturnos recibían alimentos sólo un par de horas en el día. La única manera que los animales pudieran comer era que aprendieran a despertarse en medio del día. Tenían un ciclo de luz-oscuridad a la hora de Nueva York, pero comían en el horario de Tokio. Así que acabaron con una asincronía en sus relojes. Se desenvolvieron mucho peor que aquellos que no recibieron ese tratamiento.

Los relojes que estaban en el hígado comenzaron a correr como si estuvieran en la zona horaria de Tokio y los relojes en el cerebro, como si estuvieran en Nueva York, por lo que los animales estaban en dos lugares a la vez, dependiendo de qué tejidos mirabas.

Por lo tanto, si trabajas en distintos turnos o de noche tienes que actuar como si hubieras ido a una nueva zona horaria.

Tienes que tener mucho cuidado para dormir en un lugar oscuro durante el día y trabajar en un lugar bien iluminado, comer por la noche, en el horario de trabajo, y evitar comer durante el día, cuando se supone que debes estar durmiendo en un ambiente oscuro.

Así te estarás acercando lo más posible a tu “nueva zona horaria”.

 

Ayuda de la familia

El trabajo nocturno hace mella en el comportamiento, lógicamente. Por eso hay que cuidarse de forma especial: ser ordenado, metódico, seguir escrupulosamente el horario aunque este vaya muy al revés del resto del mundo.

En ocasiones ese alto precio de salud que hay que pagar por trabajar de noche se compensa con un sueldo que contempla un plus de nocturnidad. Otras veces no. En  cualquier caso, uno debe cuidar su organismo para que el impacto negativo sea el menor posible. Existen medidas dentro de la prevención de riesgos laborales que debe observar cada empresa, y a ellas hay que sumarle lo que cada uno puede hacer por conseguirlo.

La familia, además, puede contribuir a que la persona que trabaja de noche no se sienta aislada y desconectada del entorno. Eso implica tareas y detalles como: tenerlo al día de lo que ocurre en la familia (incluso puede haber alguien -un hermano, el marido- que se encargue de hacerlo), contar con él en los planes familiares que puedan hacerse en diversidad de horarios, ajustar las celebraciones a momentos de los que él pueda disfrutar o facilitar el descanso en la casa cuando esta persona está durmiendo, por ejemplo.

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