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¿Por qué es importante estudiar otras religiones y sectas?

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La buena formación y conocimiento de las religiones es lo que evita caer en la ficción religiosa y en la manipulación sectaria

La dimensión religiosa es un elemento constitutivo del ser humano y de toda cultura, y debería tenerse presente en todas las etapas de la formación humana, desde la escuela hasta la Universidad. Desconocer las religiones es desconocer parte fundamental de las culturas, de la historia, de nuestras conductas, y por lo tanto no acceder a una educación completa.

Estoy convencido que la enseñanza interdisciplinaria de las distintas religiones y fenómenos religiosos en la historia de la humanidad y del presente, tarde o temprano tendrán que incluirse en los programas curriculares de enseñanza, como sucede en muchas partes del mundo.

De lo contrario seguiremos siendo incapaces de discernir entre la verdad y la mentira, entre la religión y la ficción, incapaces de reconocer una tontería con halo de sabiduría de una verdad histórica, como ha pasado con muchas novelas pseudohistóricas de creciente difusión, como el “El Código da Vinci”, que desde el punto de vista de la historia de las religiones y de la historia del arte es una pura invención con aires de investigación histórica, que más de un ingenuo se lo ha creído como veraz.

Una gran confusión 

Es preocupante la ingenuidad con la que se reciben toda clase de propuestas pseudo-científicas con aires místicos a través de los medios de comunicación. El desconocimiento de la historia, de la ciencia y particularmente de las religiones, lleva a muchos a consumir una mágica ensalada de charlatanería postmoderna.

¡Con cuánta solemnidad se habla en los programas de televisión acerca de temas que hace no muchos años parecerían ficción o humor! Desde extraterrestres que viven debajo de nuestras ciudades, hasta aparatos que encuentran fantasmas o demonios que se comunican a través de una tablet. Y todo esto en “serios” documentales de supuesta divulgación científica.

Aparecen con cierto halo de sabiduría especial toda clase de mancias que pertenecen al oscurantismo y al pensamiento mágico, pero con nuevo ropaje: Ya no se habla de “vidente”, sino de “sensitivo”; no se habla de “médium espiritista”; sino de “canalizador”; no se habla de “brujo”, sino de “parapsicólogo”, no se habla de “curandero”, sino de “terapeuta holístico”, aunque siguen siendo lo mismo solo que con términos pseudocientíficos. Y lamentablemente se escucha en Radio y TV con la misma seriedad a un médico o historiador, que a cualquier astrólogo, tarotista o experto en registros akáshicos.

Un caso olvidado

Un caso concreto de la ingenuidad que reina en nuestros días sobre estos temas fue el caso del gurú Rajneesh, de quien todavía se venden sus libros como si fuera un santo maestro de espiritualidad.

Rajneesh Chandra Mohan (1931, India), siendo profesor en la Universidad india de Jabalpur, en 1966 abandona su cargo y como gurú itinerante crea la Rajneesh Foundation. A partir de allí cambia su nombre por el de Bhagwan Shree Rajneesh (que traducido sería “Señor Dios”).

En 1981 Rajneesh huye repentinamente de Poona a causa de las denuncias por fraude fiscal y se trasladó a Estados Unidos en Oregon, donde fundó un “ashram” con más de mil seguidores. En Europa inauguró una cadena de restaurantes y discotecas llamadas Zorba the Bouddha y sus adeptas comenzaron a practicar la prostitución para aumentar las arcas del gurú. Fue famoso por poseer noventa y dos automóviles Rolls Royce, seis aviones y una gran colección de joyas.

En 1984 la fiscalía del Estado de Oregon comenzó a recibir denuncias de padres sobre técnicas de lavado de cerebro en sus hijos y sobre la gran cantidad de armas que se ostentaban en dicho pueblo. Los miembros de la fiscalía encontraron en la Comuna, que el Gurú, “apóstol de la paz y el amor”, poseía su propio ejército privado, armado con ametralladoras Uzi-B, Magnum 44, fusiles de asalto m-16, etc. En 1985 es procesado bajo 35 cargos federales.

Condenado, acepta salir de EE.UU. y pagar una multa de 40.000 dólares, retornando a la India. Los últimos años de su vida fue conocido como “Osho” y falleció el 19 de enero de 1990 en la India. Increíblemente sus libros se siguen consumiendo como si fuera un gran maestro de la espiritualidad oriental, y citan sus “sabias frases” que son un rejunte superficial de la sabiduría tradicional de la India[1].

Muchos que desconocen su historia citan frases de “Osho” como si se tratara de Gandhi, Buda o Jesús. Osho es tan solo una simple muestra de cientos de casos como él, de “maestros espirituales”, gurús manipuladores que lucran con la ignorancia religiosa.

Un necesario discernimiento

Una sana laicidad requiere la inclusión del conocimiento de las religiones en la enseñanza, lo cual ayuda a discernir “el trigo de la cizaña”, para evitar así toda forma de discriminación religiosa, y al mismo tiempo prevenir la proliferación de sectas destructivas que se aprovechan de los más vulnerables de la sociedad.

La Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), desde hace más de diez años se dedica al estudio y asesoramiento en estos temas, en los que se hace cada vez más necesaria una formación permanente.

El estudio serio, intelectualmente honesto y respetuoso de las creencias religiosas es todavía una tarea pendiente en muchos países, una tarea impostergable en la actual coyuntura sociocultural donde el pluralismo religioso y cultural es un dato del presente que ya nadie puede soslayar.

[1] ¿Quién es Osho? https://es.aleteia.org/2013/09/26/quien-es-osho-es-valida-su-espiritualidad-para-los-cristianos-2/

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