¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete a nuestra newsletter

Aleteia

Cómo convertir las esperas en tiempos productivos

FEMME ATTENDANT A L'AEROPORT
© Shutterstock
Comparte

Algunas alternativas al smartphone para pasar el rato mientras esperas al metro, a los niños, a la comida…

¿Cuánto tiempo crees que pierdes esperando a lo largo del día? Si tienes en cuenta el tiempo de espera al metro, en la cola para el almuerzo o incluso esperando a que el semáforo se ponga en verde, todos esos minutos se acumulan y no son pocos. Mientras esperamos algo, nuestro primer instinto es por lo general mirar el móvil para ver qué pasa en nuestras vidas sociales virtuales o intentar batir nuestro último récord en Candy Crush.

Sorprende saber que, “según el informe Cross Platform Future in Focus de comScore, de 2017, un adulto estadounidense (+18) pasa una media de 2 horas y 51 minutos con su móvil todos los días”; eso es casi un quinto de un día potencialmente productivo y ¡más de 1.000 horas al año! Como podrás imaginar, esta cifra es aún mayor entre adultos universitarios.

Sin duda tiene que haber algo un poco más provechoso que hacer con este tiempo. Sin embargo, no es necesario la cuestión sea usarlo para alcanzar algún objetivo; a veces, ese momento de espera nos ofrece la oportunidad de recuperar el aliento y observar lo que sucede a nuestro alrededor. Así que, ¿y si bajáramos el móvil —o lo dejáramos directamente en el bolsillo o la bolsa— y pensáramos en cómo aprovechar esos “minutos perdidos” para usarlos en nuestro favor?

Contacta con tu prójimo

Cuando estamos esperando tenemos la oportunidad perfecta para construir lazos sociales, algo que —según aseguraba el filósofo griego Aristóteles— únicamente puede traer beneficios. Al contrario de las ideologías individualistas, Aristóteles señalaba que el hombre es un animal social y que la vida en sociedad nos permite desarrollarnos: “Sin amigos nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes” (Ética a Nicómaco).

Aristóteles basó su teoría en el hecho de que el ser humano es el único animal que habla de manera razonada y en que “la naturaleza no hace nada en vano”. Así que, concluye, esto debería animarnos a usar nuestras habilidades lingüísticas para establecer contacto con otros, según la intención natural.

Y tampoco es algo difícil. Estar atrapado en una cola nos da la oportunidad perfecta para charlar con un vecino, saludar sonriente a un transeúnte o prestar más atención a quienes nos rodean. En vez de enterrar las caras en nuestros móviles, podríamos hablar con alguna madre que entretiene a su bebé o dedicar un rato a escuchar a algún anciano cuya única interacción durante el día tal vez sea la de los desconocidos en la cola del supermercado.

Hace poco, la historia de una niña pequeña que entabló amistad con un viudo anciano en el supermercado nos enterneció el corazón; unas pocas y sencillas palabras condujeron a una amistad duradera y a una nueva familia para un hombre cuya vida había perdido todo el sentido tras la muerte de su amada esposa.

Relaja el cerebro

Aprovechar la espera para disfrutar de una afición es siempre una posibilidad. Tener un libro a mano para poder sumergirnos siempre que el tiempo lo permita es una manera perfecta de pasar el rato.

Si no eres tan aficionado a la lectura, podrías probar con hacer punto, colorear un mandala o incluso dibujar en un cuaderno. Son actividades que se pueden empezar y postergar fácilmente y suponen una distracción perfecta para relajar la mente. Si te gustan los ejercicios de respiración, puedes usar esos minutos sueltos para concentrarte en respirar lenta y profundamente, es una fantástica forma de relajarte y aliviar estrés.

Aprende algo nuevo

Si tienes una mente inquieta y pasas una cantidad sustancial de tiempo en atascos de tráfico, entonces utiliza este tiempo para aprender algo nuevo. Hay muchas herramientas de aprendizaje que te permiten aprender un idioma, como CDs y podcasts, o puedes comprar el audiolibro de una de tus novelas favoritas.

Si realmente quieres un desafío, podrías usar este tiempo para hacer algo como aprender de memoria todos los sonetos de Shakespeare; ¡perfecto para trabajar en tu memoria! Cuando estás atrapado en un atasco tienes la oportunidad perfecta para buscar un buen programa de radio o escuchar un podcast; puedes encontrar de todo, desde noticias generales a programas de literatura, historias personales, conversaciones sobre cultura pop o lo que quieras.

También puedes encontrar muchas emisoras de radio y podcasts que hablan sobre temas interesantes, desde catequesis hasta historias inspiradoras y consejos de estilo de vida.

Orienta tus pensamientos a lo trascendente

Obviamente, la forma más fácil de pasar este tiempo, una forma que no cuesta un céntimo, si eres creyente, es llenar tus pensamientos con la presencia de Dios. Decir una oración que conozcas de memoria (o improvisar una que se adapte a tus preocupaciones o esperanzas), dar gracias a Dios y confiarle tus intenciones. Dejar un lugar para Dios en tu vida diaria te ayudará a sentir Su presencia y descubrir la fecundidad de la oración.

Así que, mientras estés en modo de espera, olvídate de Facebook y usa tu tiempo para rezar por ti mismo o misma, por tus seres queridos y por el mundo entero.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.