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Los adolescentes: ¿“sonados” o reanimados por la música?

adolescentes escuchando música
© SCA Svenska Cellulosa Aktiebolaget
Teens sharing earphones, listening music outdoor. Summer time. Image is captured in 12 bit RAW and processed in Adobe RGB color space.
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La original reflexión de un músico-psicólogo sobre el significado de la música para el desarrollo de la identidad de los jóvenes

¿Por qué los adolescentes están tan hambrientos de música? ¿Qué relación se crea entre los muchachos y las canciones que escuchan? El libro de Andrea Montesano, psicólogo y guitarrista, La psicología del rock. Crecer con la música en la adolescencia” (en italiano, Edizioni Alpes) intenta dar una respuesta a estas preguntas y ofrece un instrumento útil para padres, educadores, profesores, psicólogos, maestros que viven y trabajan en estrecho contacto con los más jóvenes.

La adolescencia es una fase particular del itinerario de crecimiento, uno no se siente ni carne ni pescado, está buscando su propia identidad, autonomía, de su propio estilo, pero esto les hace al mismo tiempo frágiles y confusos, necesitados del amor y del apoyo de los padres y de los adultos de referencia, pero que al mismo tiempo “pesan” con sus indicaciones, sus normas… porque el adolescente desea afirmar  que siente y que cree es absoluto.

La poesía, la música, el arte… logran hablar al corazón de los adolescentes mejor que un profesor, un padre, que con la mejor intención intenta acercarse a los muchachos que le rechazan, y que sin embargo le desean presente y vigilante.

Los jóvenes, a través de la música que escuchan y producen (no olvidemos que muchos tocan en grupos, componen a través de las modernas técnicas digitales, escriben canciones) expresan emociones y estados de ánimo profundos que deben valorarse. La música es el código que suelen preferir para expresarse y comunicar con los demás.

¿Cuántas veces, para los jóvenes pero también para los adultos, escuchar música es una manera de abstraerse del mundo?

Aislarse a través de la barrera invisible que la música crea entre nosotros y el mundo puede ser un instrumento para pensar, conocerse y reafirmarse en los sentimientos de melancolía, tristeza, felicidad o rabia que la música acentúa exponencialmente.

La música es el lenguaje universal de los jóvenes 

Los jóvenes ponen en la música esperanzas, sueños, miedos, deseos… intentemos darnos cuenta de lo que representa en su cotidianidad, para intentar comprenderles, para captar su lenguaje y comunicarnos con ellos, en vez de criticarles por sus gustos musicales, en nuestra opinión incomprensibles, inapropiados y con el volumen demasiado alto.

También nuestros padres nos decían lo mismo, ¿recuerdan?

El lenguaje universal del público juvenil en cualquier parte del mundo es la música: la expresión de libertad e imaginación que encierra los deseos, ideales y fantasías de todo adolescente. Por su matriz fuertemente cultural, la música hace de fondo, de generación en generación, a la vida diaria de los muchachos, que sienten fuerte la necesidad de pertenecer a un estilo musical que les identifique para decir lo que piensan y poner en él sueños y sentimientos. La música, para los adolescentes de hoy, es una dimensión cotidiana, con la que convivir y en la que explicarse. De hecho, oyen música solos, en compañía, en su habitación, con el iPod o el smartphone, en el auto, en la escuela, en los locales de diversión.

¿Adolescentes que estudian con música? ¡Buena idea!

Quizás para muchos será una sorpresa, pero para otros será una confirmación: estudiar con música, afirma el autor, motiva y estimula a los chicos. Queridos padres que se lamentan y que no creen posible que su hijo estudie escuchando canciones, sepan que no es así. Luego depende de cada uno, cada joven con el tiempo encontrará su equilibrio. Pero en general parece que la música permite a los estudiantes vivir con menos estrés las tareas y les ayuda a concentrarse.

La música tiene consecuencias positivas también en motivar a los adolescentes en el trabajo escolar y en el estrés que deriva de él. De hecho, les permite desapegarse de preocupaciones emotivas y de la ansiedad tanto para afrontar dificultades o tareas con mayor atención y concentración.

La música y la dopamina

Escuchar música genera grandes beneficios en el cerebro pues estimula la producción de dopamina, un neurotransmisor que provoca el placer, como demuestran recientes investigaciones en la prestigiosa revista científica Nature:

Los adolescentes, en este sentido, a veces estudian escuchando música con alto volumen: el sonido, en lugar de distraerles, crea una barrera aislante útil para la protección de intrusiones externas, que provocarían realmente una “amenaza”. En 2011 se publicó un estudio en Nature sobre el efecto que la música produce en el cerebro humano, titulado Anatomically distinct dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music. Según V.N. Salimpoor (doctoranda en la  Rotman Research Institute of Toronto) y su equipo de investigadores, gracias al uso de la PET y otras medidas fisiológicas se ha descubierto que durante la escucha de música, el sistema límbico libera un neurotransmisor, la dopamina, responsable de las sensaciones de placer (Salimpoor et al., 2011, 257).

La música que gusta a los adolescentes no “suena” para los adultos

¡Cuántas veces los padres, aún esforzándose, no logran comprender las preferencias musicales de sus hijos! ¿Por qué?

La música a los ojos de los muchachos, adquiere varios significados profundos, que a menudo escapan a la comprensión de los adultos. Esto porque se presenta bajo forma de lenguaje cada vez más manifiesto de un grido concreto, en el que los adultos “no pueden entrar”. Por esto, la música que escuchan no se comprende: visten de modo extraño o absurdo, reaccionan con lógicas incodificables y desean más que nunca justo ese género musical que un adulto no soporta, casi como si lo hicieran adrede. Por esto, los pensamientos de un adulto suelen ser: “¿qué les pasa por la mente?”, “¿es culpa de la música que oyen?”, “¡esperemos que maduren o acabarán mal!”, “¡ah, si fuera mi hijo!” y así, entre el adulto y el adolescente empiezan a levantarse barreras hechas de prejuicios.

¿Los adolescentes escuchan la música o “la sienten”?

La música que gusta a los adolescentes, en cambio, es una música que habla de ellos, expresando todo lo que no logran decir e incluso pensar, debido al esfuerzo de distribuir su atención a las diferentes tareas evolutivas que tienen en esta fase del crecimiento.

¿Por qué a los adolescentes les afecta tanto la música? El poder de la música es distinto y variado: toca físicamente, estableciendo con el cuerpo un contacto inmediato y reactivo. Por ejemplo, el sonido puede tener un poder altamente calmante, dando un significado simbólico a los sentimientos más ocultos, a las emociones y los miedos: escuchar música en soledad, por este motivo, a menudo crea el clima adecuado para favorecer la concentración.

 

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