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El problema de hacer una secuela de Blade Runner

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Al director canadiense Denis Villaneuve le han propuesto una tarea muy complicada, partir de un film cuya singularidad se ha revelado irrepetible a la vista de la posterior filmografía de su director, Ridley Scott

Cuando Blade Runner se estrenó en 1982 la película de Ridley Scott fue un fracaso realmente formidable. Eran años convulsos dominados por el díptico Lucas/Spielberg. El actor del momento, el héroe de América y del mundo entero, era entonces Harrison Ford, rostro de Indiana Jones y de Han Solo. Era lógico por tanto que más de uno se preguntara si no le habían tomado el pelo cuando se estrenó Blade Runner. En efecto, aquella no era una película de aventuras.

El amigo Hilario J. Rodríguez dio buena cuenta en estas mismas páginas de las indiscutibles virtudes del film de Scott, pero la cuestión es que Blade Runner no nació siendo buena, sino que ha ido ganando con el tiempo. Han sido los críticos que la han revisionado y el público que la ha redescubierto los que se han encargado de situarla en la cumbre del cine de ciencia ficción.

Sin embargo las virtudes de Blade Runner son muy especiales y muy concretas. En gran medida circunstanciales, los méritos de Ridley Scott, huelga decirlo, no se han reproducido a semejante nivel desde entonces. Blade Runner se favoreció de uno de esos milagros que de vez en cuando ocurren en el cine en dónde todo funciona incluyendo las malas decisiones, que las hubo. Todo encajó de maravilla, el guión, los actores, el diseño de producción, la fotografía, todo…

Ahora bien, reproducir estos logros treinta y cinco años después es una labor verdaderamente complicada. Es cierto,que si alguien puede concebir un film a la altura del clásico de Scott este parece ser sin duda Villaneuve pero no es menos cierto que las condiciones y los puntos de partida son muy distintos.

Sobre el papel el cine de Scott no se parece en nada a las películas de Villaneuve y al segundo lo le han pedido que imite (desarrolle, amplíe, parta…) del primero sin importar si existe algún tipo de motivación o de interés al respecto. Villaneuve lo tiene muy difícil porque aunque es un director con posibilidades se ha metido en un berenjenal que de entrada lo tiene muy limitado.

Villaneuve ya ha coqueteado de forma magistral con la ciencia ficción con la magistral La llegada y ya tiene prevista su siguiente película, una nueva adaptación de Dune. No sé sí Villaneuve hará una película a la altura de la de Scott pero de lo que sí estoy seguro es de que será una buena película, sobre todo sin nos olvidamos de la de Scott.

 

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS

 

 

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Tags:
cine
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