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Plantas que curan

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El ser humano se beneficia de las virtudes de las plantas desde tiempos inmemoriales.

 Desde hace más de 7.000 años practica la fitoterapia, el tratamiento médico de algunas enfermedades basado en el empleo de plantas y sustancias vegetales. A lo largo de los siglos se han ido perfeccionando los conocimientos gracias al intercambio de experiencias y a que el corpus de remedios destinados a curar males más o menos graves se fue ampliando de forma considerable. Así, la obra de Dioscórides (que data del siglo i a. C.), De materia médica, describe más de quinientas plantas y sus beneficios. ¡Y se convirtió en un manual de referencia hasta el siglo XIII!

Durante toda la Edad Media, la medicina se desarrolló y se practicó únicamente gracias a las plantas con propiedades terapéuticas, llamadas por aquel entonces simples. Los progresos de la botánica, debidos sobre todo a las investigaciones de Carlos Linneo y a las de numerosos representantes de la familia Jussieu, permitieron que se estableciera una farmacopea francesa en 1818.

Medicina tradicional vs.medicina moderna

La eficacia de esta «medicina moderna», más científica y menos empírica, hizo que, por un tiempo, el uso terapéutico de las plantas cayese en el olvido. Sin embargo, a partir del siglo XX, los efectos secundarios de los medicamentos de origen químico, especialmente para los pequeños males cotidianos, dieron lugar al renacimiento del interés por la fitoterapia. Estas plantas, utilizadas desde hace milenios, vuelven a acaparar nuestra atención. En la mayoría de los casos, se ha observado que aquello que se había descubierto de manera empírica podría demostrarse con ensayos de laboratorio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado organismos específicos destinados a recabar los usos tradicionales de las plantas medicinales, a validarlos desde el punto de vista científico y a comprender mejor los mecanismos subyacentes.

Es por ello por lo que la fitoterapia es, hoy en día, una manera de curar de pleno derecho que ha recuperado su lugar en las estanterías de las farmacias. E, igualmente, puede completar un tratamiento clásico.

Las mezclas

Por norma general, se aconseja utilizar una mezcla de plantas por dos razones: por un lado, esto disminuye el riesgo de adicción a una especie en particular; por otro, permite atenuar el riesgo de que ciertas plantas tengan efectos secundarios.

¿Cómo se preparan?

Las maneras de utilizar una planta medicinal son muy diversas y dependen, a su vez, del uso que se le vaya a dar (interno o externo) y del modo de extracción de los principios. Por lo general, se diferencian tres formas fundamentales de extracción: la infusión, la decocción y la maceración.

  • La infusión Introducir la sustancia troceada en una infusionera (o taza), llevar agua a ebullición y verterla en el recipiente. Dejar infusionar de 10 a 15 min. La infusión es aconsejable para hojas, flores, plantas con aceites esenciales, semillas…
  • La decocción Llevar agua a ebullición e incorporar la  sustancia troceada. Llevar de nuevo a ebullición y dejar infusionar de 10 a 15 min. Retirar la mezcla y filtrar. La decocción es aconsejable para tallos, raíces, madera…
  • La maceración Consiste en dejar la planta durante un cierto tiempo en contacto con un líquido extractor, normalmente en frío. Esto se debe a que algunos principios activos no pueden extraerse mediante infusión o decocción en agua o a que estos pueden sufrir alteraciones a causa del calor. El líquido de macerado puede ser distinto, dependiendo del fin que se busque: aceite, alcohol, vino, agua, etc.

Las plantas medicinales se usan bajo diferentes formas galénicas: tisana, cápsulas de polvo, cápsulas de extracto seco, zumos de plantas… Los diferentes productos deberán adaptarse según la acción deseada. Tras realizar las preguntas pertinentes al paciente para entender qué males padece y sus especificidades, el fitoterapeuta siempre empieza prescribiendo un tratamiento de base, cuyo objetivo es reforzar las defensas del organismo y estimularlo con ayuda de plantas adaptógenas. Además, es aconsejable acompañarlo con un drenaje hepático. A continuación, propondrá las plantas que mejor se ajusten a la patología.

Algunas plantas y sus beneficios

  • ÁRBOL DE TÉ  Para combatir el dolor de garganta, el catarro,  la sinusitis y la gripe
  • ARGÁN Para tener una piel bonita
  • CEDRO DE ATLAS Para combatir la celulitis
  • CIPRÉS EN TISANA Para combatir la gripe
  • EN ACEITE ESENCIAL Para combatir la celulitis, la tos seca, la traqueítis, la afonía y la laringitis
  • ESPINO AMARILLO Tratamiento de base para adelgazar; para tener una piel bonita y una buena vista; para prevenir enfermedades más graves y el catarro y la gripe
  • GUARANÁ Para quemar grasas
  • HAMAMELIS EN TISANA Para combatir la celulitis y para tener una piel bonita y unas piernas ligeras
  • HIERBA LIMÓN (LEMONGRASS) Para combatir la celulitis, el catarro, la sinusitis, la gripe, la depresión y para conciliar el sueño

Si quieres saber más sobre estas plantas y cómo utilizarlas, consulta la obra de la doctora Fabienne Millet, «Plantas que curan», una guía publicada por Planeta e ilustrada por Jeanne Boyer. Más de 40 plantas imprescindibles y fáciles de usar para gozar de un estado de salud envidiable.

 

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