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Un estudio asegura que moverse cada media hora podría limitar los efectos del sedentarismo

Manaemedia | Shutterstock
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El deporte no es suficiente para combatir los riesgos de estar sentados largo tiempo

“Cuanto más largos sean tus parones, mejor; cuanto más intensos, mejor”. Lo afirma el investigador Keith Diaz y esa es la filosofía que se desprende de un reciente estudio sobre sedentarismo y la importancia de irse moviendo y levantando a lo largo del día. Mover tu cuerpo por lo menos cada media hora podría ayudar o limitar los efectos del trabajo de oficina y otros estilos de vida sedentarios, según ha revelado una investigación científica.

El estudio, recogido en una publicación académica, encontró que permanecer inactivo mucho tiempo durante el día así como los largos períodos de inactividad están unidos a un riesgo creciente de muerte.

Incluso si haces deporte

“Si estás todo el día sentado en el trabajo, si te sientas mucho en casa, entonces deberías considerar tomarte un respiro acerca de tus hábitos sedentarios tan a menudo como sea posible, por lo menos cada 30 minutos”, dice Keith Diaz, coautor de un estudio del Columbia University Medical Center. “Incluso si tú haces ejercicio, tendrías que hacer parones  y moverte a lo largo del día, porque el ejercicio no es suficiente para contrarrestar los riesgos de sentarse, y de sentarse por largos períodos de tiempo”. 

El estudio de Diaz, firmado por otros siete colegas de instituciones estadounidenses ha sido publicado en Annals of Internal Medicine. En él se ha observado a 8.000 individuos de 45 años o más, de Estados Unidos y con actividad entre 2009 y 2013. La particularidad es que, a diferencia de estudios anteriores sobre el mismo tema, este se ha hecho con contadores que llevaban los individuos, de manera que el resultado puede ser más fiable que en investigaciones anteriores.

En la investigación consta que estos individuos -de promedio- estuvieron inactivos unas 12.3 horas de 16 horas en las que se supone que uno no está durmiendo. Cada período de inactividad duraba, de media, 11.4 minutos.

El informe tuvo en cuenta factores como el sexo, la educación, el uso de tabaco y la tensión arterial de cada participante y como conclusión determinó que la duración de la inactividad y del comportamiento sedentario estaban unidos a cambios en el riesgo de fallecimiento por cualquier causa.

Quienes estuvieron inactivos durante 13.2 horas, tenían un riesgo de muerte 2.6 veces superior a los que emplearon menos de 11,5 horas en inactividad. Por otro lado, quienes tuvieron de media unos episodios inactivos de 12,4 minutos o más, tenían un riesgo de muerte dos veces superior a los que tenían una media de episodios de inactividad de 7,7 minutos.

El estudio tiene una aportación importante y es que mezcla dos tipos de inactividad. Concluye que quienes alcanzan niveles altos de inactividad (12,5 horas al día o más) y largos episodios de inactividad en  la vida sedentaria (10 minutos o más) tienen más riesgo de fallecimiento que los que solo puntúan en uno de los dos marcadores anteriores.

“Quisimos comprender qué era lo peor en los hábitos sedentarios de una persona, si estar inactivo durante horas o sentarse durante largos períodos de tiempo”, explicó Diaz, “y resulta que las dos cosas son perjudiciales”. 

El equipo de investigación determinó que cuanto más se trabaja para hacer que los periodos de sentarse en la oficina estén por debajo de los 30 minutos, cuanto más frecuentes y más intensos son los parones, mejor para la salud.

Con anterioridad ya se había recabado información sobre la vida sedentaria y los períodos de estar sentado en el trabajo. La Universidad de Leicester publicó un exhaustivo estudio en octubre de 2012, concretamente en la revista Diabetologia.

El actual informe, financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y Coca-Cola (aunque ni la empresa ni la institución estuvieron implicados en la investigación), tiene en cuenta especialmente los resultados arrojados por el contador. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este aparato solo se aplicó a los individuos durante una semana y no durante todos los años de la investigación. Por lo tanto, no registró los cambios de salud que pudieron darse.

 

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