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Papa Francisco en Colombia y la revolución de la ternura, gestos imperdibles

Marko Vombergar | Aleteia | I.Media
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Una postal de los momentos más emotivos y populares difundidos en las redes sociales sobre la visita pastoral del Pontífice a Colombia (6-10 septiembre)

La Paz “no con la lengua, sino con obras”, dijo el papa Francisco en su última homilía en Cartagena. Culminó el viaje pastoral del papa Francisco a Colombia (6-10 de septiembre) en la ciudad caribeña, la cuarta etapa, después de Bogotá, Villavicencio y Medellín.

3.500.000 millones de personas presenciaron la revolución pacífica del Vicario de Cristo en las misas campales en Colombia. Y millones más en mundo visión.

El primer balance lo encontramos en las emociones que éste Papa ha dejado a los colombianos.

Una revolución de la ternura. Pocas veces improvisó en sus discursos (sus palabras fueron meditadas al milímetro), igualmente en cada encuentro con la gente fue auténtico y no ahorró esfuerzos para atender a cada solicitud de una bendición, una foto, un abrazo,  entre otros detalles, y sin excepción.

A continuación, algunos de los gestos y momentos más emotivos de esta visita del papa Francisco a Colombia que se concluye en Cartagena, ciudad símbolo por los derechos humanos (inspirados en San Pedro Claver) y en el lugar donde se firmó el acuerdo de paz en septiembre de 2016:

El periodista, Fernando Porras, que se saltó la seguridad para arrodillarse delante del Papa Francisco. Un hecho sin precedentes rodeó la llegada del Papa Francisco a la Casa de Nariño en su segundo día de visita en Colombia.  En el encuentro del Sumo Pontífice con el presidente de la República, Juan Manuel Santos y la Primera Dama, María Clemencia Rodríguez de Santos, en la Plaza de Armas, un arriesgado periodista rompió todos los protocolos de seguridad hasta llegar a la alfombra roja, donde se arrodilló y en posición de oración le pidió al Papa que lo bendijera. Francisco lo miró paternalmente y le bendijo. Sucesivamente, el hombre saltó de jubilo y levantó las manos.

 

Emmanuel, el niño símbolo de la reconciliación que obsequió a Francisco. En representación de las víctimas, el hijo de Clara Rojas, Emmanuel, 13 años, le dio al Papa su primer obsequio en Colombia. Un niño que es símbolo de la resilencia del pueblo colombiano ante los dramas del conflicto armado. El niño nació en el cautiverio de su mamá durado seis años, secuestrada por la guerrilla de las FARC, junto a la candidata presidencial, Ingrid Betancourt, el 23 de febrero de 2002. Rojas era asesora de la campaña presidencial de  Betancourt.

El Papa y la bandera de Venezuela de las manos de un niño. El Pontífice recibió el símbolo patrio de las manos del pequeño.  Hoy ofreció el Ángelus y envió un mensaje a Venezuela pidiendo cesar la violencia política y dar solución a la crisis.

El Papa y la mirada fija de una niña. Las manos sobre la mantilla del Papa y una flor.

El Papa y la bendición a una pequeña de la casa del Hogar de San José en Medellín.  La niña sorprende al Papa con un gesto pío.  Los niños víctimas  o huérfanos de la guerra besaron y abrazaron a Francisco el 09 de septiembre en Medellín.

Visita la casa de Lorenza, 77 años, una mujer que da de comer a los niños pobres de su barrio, San Francisco en Cartagena. “Bendito sea el momento en el cual usted ha llegado a esta humilde vivienda (…) No he hecho nada para merecer tanto. Él me dijo: “Lorenza, usted vale mucho, vale mucho Lorenza y me besó en la frente y en la mejilla y me abrazó”, contó su testimonio a noticias Caracol este 10 de septiembre de 2017.

El Papa Francisco hace desistir a una mujer de suicidarse 

Consuelo Córdoba, agredida con ácido por su expareja en 2001, contrajo una grave infección. Iba a realizarse un suicidio asistido el 29 de septiembre. El dolor de Consuelo movió las entrañas del pontífice, quien apenas la vio la llamó para confortarla.  “Cuando salió me paré y él llegó y se vino a abrazarme”, cuenta a Caracol Colombia.

Su idea, dice, era recibir la bendición papal para morir en paz. Sin embargo, el gesto del obispo de Roma le hizo volver a amar la vida pese al sufrimiento. 16 años de calvario, “ya no quiero morir”, ahora “hay donaciones para hacerme las operaciones costosas que necesito”.  Contraer una toxoplasmosis cerebral fue el golpe definitivo que le llevó a tomar una difícil decisión, morir. “Eres valiente”, le dijo el Papa que le dijo que Dios la quería. “Pensaba hacerme la eutanasia, pero no me la voy a hacer porque Dios va a traer cosas grandes para mi vida”, dijo Consuelo.

No podemos aceptar que a los niños se les maltrate, que se les impida el derecho a vivir su niñez con serenidad y alegría. Papa Francisco

“El protagonista de la historia de salvación es el mendigo”, dijo el papa Francisco a ex habitantes de la calle en la nunciatura apostólica de Bogotá.  Se refirió a mendigar a Jesús la felicidad porque la regala. No creerse jamás autosuficiente y sobrado. Jóvenes de la IDIPRON y que han estado en vulnerabilidad y que hoy tienen una nueva vida…Ellos cantaron y bailaron para Francisco y lo llamaron a hacer parte “de su parche”, es decir, de su grupo.

El Papa es vulnerable. “Por favor no se olvide de rezar por mí, porque yo soy muy vulnerable”, el papa Francisco (07.09.2017) delante aun grupo de adolescentes con discapacidad. “Además, Lina María dijo una cosa tan linda: que lo humano se ve más cuando…  dilo, quiero que te escuchen de nuevo”, preguntó el Pontífice y la joven volvió a leer sus palabras.

Francisco afirmó que “todo esto es un mensaje: un mundo en el que la vulnerabilidad sea considerada como la esencia de lo humano, porque todos somos vulnerables, adentro, en los sentimientos, en tantas cosas que no nos funcionan adentro, pero nadie las ve”.

El Papa subió al papamóvil a una mujer enferma. Los policías fueron sus ángeles guardianes. Ella enferma de cáncer dijo que soñó que tenía que tocar al Papa y su fe era tocar su manto para sanar. Los hombres de la seguridad acompañaron a la mujer hasta el vehículo. El Papa la tocó, rezó con ella y la bendijo.  “Bendiga mis objetos (en la mano una Cruz de madera y una Biblia) y a mí porque tengo cáncer”, contó la Señora a la televisión colombiana.

Mujer que le pidió al Papa su bendición porque enferma de cáncer. Nunciatura Apostólica| Captura de pantalla Canal Institucional

El  buen humor del Papa Francisco con un ojo colombino. “Me dieron una puñada, estoy bien” dice, el Papa Francisco, sin perder el buen humor ante las preguntas de los reporteros que le preguntaban cómo se encontraba en Cartagena después de un accidente en el papamóvil.

El testimonio increíble de víctima Pastora Mira conmueve al Papa Francisco. 

“¿Qué le puedo decir yo a un joven que no cree? Lo último que tienes que hacer, es decirle algo”, expresó el papa Francisco en el encuentro con los sacerdotes, los religiosos, las religiosas, los consagrados y sus familias en el Centro La Macarena, Medellín, en la tarde del 9 de septiembre de 2017. Una invitación a poner primero el ejemplo y dar testimonio antes que llenarse la boca con vanas palabras.

A los periodistas internacionales y nacionales en más de una ocasión se les aguaron los ojos. He visto colegas curtidos conmovidos cuando implícita era la frase evangélica: “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”.

Francisco ha dejado a un pueblo consolado y nostálgico de un papá que se fue y demostró amar con cada gesto a todos sus hijos, especialmente a aquellos necesitados, enfermos, cansados, desplazados y deseosos de paz.

El mismo lo dijo: “No vengo a traer recetas”. Francisco reconoció que “vengo para aprender de ustedes, aprender de su fe, de su fortaleza”.  Lo hizo en la Plaza de Bolivar el 7 de septiembre de 2017. Esas palabras se transformaron en una contemplación silente y con una sonrisa del pueblo de Dios. 

Las personas de la calle (el vendedor ambulante, los empleados del hotel, los taxistas, etc) comentaban hechos; ‘el Papa hizo esto o lo otro’, ‘no soy católico pero esto me gusto’, ‘si el Papa no está con Dios no me explico todo eso’.

Los colombianos se identificaron con las caricias, la cercanía y la escucha del papa  Francisco; a lo mejor de sus 13 articuladas intervenciones queden mucho en la mente de buenos oídos, pero en el corazón resuena sin palabras los múltiples gestos de amor. Y ahora quedará la inquietud.

Y casi todas las personas consultadas han manifestado que la visita sirvió para impulsar un gran proceso de reconciliación nacional y nacen muchas preguntas sinceras y profundas, las más recurrentes: “¿qué puedo hacer yo por la paz de mi país?“. “¿Qué puedo hacer yo por mi prójimo que sufre? ¿qué puedo hacer yo por reconciliarme con mi hermano?”.

Esta es la revolución de la ternura que acalla la revolución de las armas, la prepotencia y el odio; donde todos son familia y nación. Precisamente, “atreverse a soñar en grande, vuelen alto…no se dejen robar la esperanza”, invitó el Papa desde la plaza de Bolivar en Bogotá. Y en Cartagena, invitó a ser “esclavos de la paz“.

Las palabras finales del Papa son emblemáticas e inolvidables en Cartagena: “No nos quedemos en dar el primer paso, no se queden parados, sino que sigamos caminado juntos para ir al encuentro del otro en busca de la armonía (…) Colombia, tu hermano te necesita, ve a su encuentro llevando el abrazo de la paz libre de toda violencia. Esclavos de la paz para siempre”, concluyó.

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