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Las 4 crisis europeas: Europa, en entredicho

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Europa: ¿un continente? ¿una idea? ¿una cultura?

¿Qué es Europa? ¿Un continente? ¿Una idea? ¿Una cultura? ¿O la historia común de muchos seres humanos? ¿O es un poco de todo? Estas son las cuestiones que, a día de hoy, pueden pasar por la cabeza de muchos ciudadanos europeos en el momento actual.

La crisis financiera y social ha atacado las raíces del concepto de Europa como tal y la han llevado a un momento en el que se pone en total entredicho. El contexto reclama pues la necesidad de reflexionar sobre el futuro.

Con este objetivo se ha publicado el libro ¿Dónde vas Europa?. Coordinado y editado por los filósofos Miquel Seguró y Daniel Innerarity, recoge diecisiete textos de expertos a nivel global que analizan la situación del continente desde sus distintas perspectivas y miradas.

¿Cuáles son las crisis del momento actual? Según los autores:

1. Identidad: En la cuna de la civilización, que acoge al 8% de la población mundial, de entrada, los límites geográficos no están del todo claros. ¿Es un continente o es una tradición cultural? Como señala Seguró, “la idea de una unión supraestatal libremente asumida es, para muchos, un proyecto de lo más atrayente, pero es lo que está más en duda ahora mismo”.

2. Confianza: Y la duda la siembra la sospecha. Una sospecha cada vez más palpable de que la idea de Europa sólo esconde los intereses económicos de unos pocos. De este modo, la legitimidad del proyecto europeo no está precisamente en auge.

Como asegura Raimund Herder en la introducción del libro, el espíritu europeo de la libertad, la igualdad ante la ley y solidaridad fraternal son tres pilares sobre los que se sostiene el continente, con la base clara de la paz -tras haberse desestabilizado tras cinco siglos de conflictos-. Según Herder, sin embargo, no lo valoramos. “Cuando los futuros historiadores dirijan su mirada a Europa se llenarán de admiración. Haber alcanzado esa unidad de paz se considerará, tal vez, el mayor logro de la creatividad europea en 500 años”. Sin embargo, destaca “sólo nosotros, los contemporáneos, parecemos no verlo”.

3. Credibilidad: Y es que el espaldarazo del Reino Unido así como la crisis de la deuda griega ponen en evidencia una realidad que choca con aquellos valores básicos de los que habla Herder, enunciados en la Carta de los Derechos fundamentales de la Unión Europea. Al mismo tiempo, estos principios predicados y no siempre practicados son los que se han considerado buenos universalmente. Evidentemente, como destaca Seguró, somos conscientes de que fuera de las desdibujadas fronteras europeas muchos los rechazan. De hecho, el pasado colonialista se impone y estos elementos son vistos como una nueva forma de imperialismo occidental.

Seguró, en este sentido, hace referencia a Samuel P. Huntington y su conocido artículo “¿El choque de civilizaciones?”, en el que plantea que los conflictos que se darían en el futuro responderían a variables culturales. Como señala el filósofo, “hoy en día el fenómeno del terrorismo fundamentalista es leído por muchos como la confirmación de las tesis de Huntington”. Al mismo tiempo, habla de Francis Fukuyama, que veía la caída de la URSS como ”la liquidación de la historia como sucesión de luchas ideológicas”. Para Seguró, conviene recordar a Jean François Lyotard en su libro La condición postmoderna, en el que destaca que ya no existe un metarelato que explique toda la realidad. Mantenemos, en el mundo actual, un conflicto de metarelatos que hace que tanto Huntington como Fukuyama, paradójicamente, tengan razón.

4. Futuro: Dadas las circunstancias, se debe reconducir un barco que parece estar a la deriva y cargar con el peso de un pasado que, por diversos motivos, nos ha llevado a dónde estamos. Al ser los principales afectados, estamos invitados a trabajar por la mejora y buscar respuestas a la pregunta clave de ¿hacia dónde vamos? Sin embargo, Seguró, invitando a la reflexión, recuerda que “si bien la autocrítica es una virtud deseable, su exceso es la antesala de la autodestrucción”.

 

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