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El Cristo de Bojayá, símbolo de reconstrucción, sale al encuentro del Papa

BOJAYA
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Peregrina hacia Villavicencio dando pasos de reconciliación

“El caminar del pueblo”. Así se podría presentar lo que está aconteciendo por estas horas una de las imágenes más emblemáticas del sufrimiento del pueblo colombiano a causa de la guerrilla por más de 50 años.

Es que desde este lunes 4 de septiembre el Cristo de Bojayá está en camino hacia Villavicencio, la ciudad colombiana donde el 8 de septiembre se realizará un encuentro de oración por la reconciliación nacional en el Parque Las Malocas.

¿Pero qué es lo que hace tan singular a esta imagen? Se trata de un Cristo mutilado y es la representación de la masacre del 2 de mayo del año 2002 en el municipio colombiano de Bojayá, departamento de Chocó, al noroeste del país.

Aquel día sangriento aún permanece en la retina de los colombianos por las características de un ataque con un “cilindro bomba” a manos del hoy exgrupo guerrillero de las FARC, al interior de una iglesia, que dejó como saldo la muerte de casi un centenar de personas, entre ellos varios niños.

Desde aquel momento, esta imagen que se conserva en la localidad de Bellavista y “simboliza los proyectos de vida fracturados de las personas y las comunidades y también refleja el dolor de la sociedad colombiana”, indica la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).

Al encuentro de Francisco

La salida se produjo precisamente desde ese lugar en Chocó y estaba acompañado por una delegación del Comité de derechos de las víctimas y representantes de la Iglesia. Por la tarde de este lunes llegó la Capilla de las Víctimas en la localidad de Quibdó, donde se realizó una vigilia de oración.

Para este lunes, a pocas horas del arribo de Francisco a Colombia, estaba previsto que “El Cristo mutilado” también llegará a Bogotá para unirse a la caravana de la Semana por la Paz con destino a Villavicencio, lugar que le dará acogida este jueves 7 de septiembre en la catedral.

Posteriormente será trasladado al Parque de Las Malocas, donde será puesto en una cruz que estará en la ceremonia de oración por la reconciliación nacional.

“Esta peregrinación simboliza lo que es la vida, el significado de emprender un nuevo camino y sobre todo es el reto que plantea la visita del Papa: dar un paso hacia la reconciliación”, así lo expresó monseñor Héctor Fabio Henao, organizador de la peregrinación y director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de la CEC.

El mismo Fabio Henao reconoció que esta imagen “es un llamado a restaurar la dignidad perdida por quienes cometieron violencia y por quienes la sufrieron”.

“Es un llamado a reconstruir el tejido social, la esperanza, a recuperar la confianza, a mirar hacia el futuro, hacia delante con términos de construir una sociedad que sea capaz en su relación de impedir que volvamos a las atrocidades del pasado”, agregó.

 

Con información de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC)

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