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Chile y el desafío de acoger e integrar al que viene de lejos

MIGRANT
Celebración eucarística - Día del Migrante 2017
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El país sudamericano comienza un mes crucial con fuerte énfasis en los migrantes

“Puedo decir que estoy empezando, el trabajo es bien largo, todos mis hermanos me están pidiendo hacer servicio con ellos por aquí y por allá. Pero ahora estoy mirando y planificando mi trabajo para que salga todo bien. Fui a la feria y visité a algunos compatriotas haitianos y ellos se pusieron contentos de verme porque les dije que estoy aquí para ellos”.        

Así se expresó Jean Wesly Joseph, un sacerdote haitiano de 40 años llegado a Chile hace pocos días. Su misión será trabajar en una parroquia local para trabajar en el proceso de integración de miles de personas, de origen haitiano, con residencia actual en el país sudamericano en busca de nuevos horizontes.

En el caso de este hombre, su llegada al país responde a las gestiones realizadas por la Iglesia en Santiago con el objetivo de que un sacerdote también haitiano acompañe a los migrantes de ese país, por ende, una especie de “sacerdote haitiano para los haitianos”.

“Sabía que había muchos haitianos en Chile y ahora estoy empezando a verlos y conocer la realidad. Hay varios grupos en el país que no lo están pasando bien, que no tienen agua, que pasan frío”, dice Jean Wesly Joseph.

Este testimonio es recogido por el Periódico Encuentro del Arzobispado de Santiago de Chile, una publicación que pretende abordar la situación de hombre y mujeres que llegan al país desde otros puntos del continente y que son recibidos con los brazos abiertos por las diversas casas de acogida que ofrece la Iglesia.

En ese sentido, este domingo se celebró el Día Nacional del Migrante –en un mes septiembre dedicado a este tema-  y el propio arzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, recordó la labor a nivel local con respecto al extranjero.

“En muchas parroquias se ofrecen cursos de español, hay más de 40 lugares donde se enseña nuestro idioma”, expresó Ezzati, reproduce La Nación.

Fue el propio Ezzati quien se encargó de indicar que la Iglesia no solo quiere ser espacio de acogida, sino también de integración e hizo referencia a las injusticias que viven muchos migrantes por no saber español.

“Queremos que nuestros hermanos haitianos aprendan español para que no sean engañados en la legislación, en sus contratos laborales o en sus modos de vivir”, afirmó.

“Creo que es el momento de denunciar aquello que no es conforme con la dignidad y a la protección legal que necesita todo migrante. Nos duele ver que hay deficiencia en esto”, añadió.

De alguna manera lo acontecido con el joven sacerdote haitiano en Chile recién llegado también pretende abordar esta problemática y romper con las barreras culturales e idiomáticas para una mejor integración y acogida. Así lo reconoció al Periódico Encuentro el obispo auxiliar de Santiago, Galo Fernández.

“El deseo de la Iglesia es acogerlos y apoyarlos en todo lo que necesiten. Nos parece que es una dimensión muy importante su espiritualidad, religiosidad. El idioma y su cultura tienen complejidades y particularidades y pensamos que un sacerdote de su país puede hacerlo mejor que nosotros y ayudarnos a descubrir las virtudes y riquezas de su mundo”, expresó Galo.

Otro de los lugares donde se realizó una fuerte actividad fue en Valparaíso, donde el padre Pedro Pedro Nahuelcura hizo un fuerte llamado a ponerse en los zapatos de los migrantes, especialmente los niños.

“No nos ponemos en los zapatos de los migrantes y no nos ponemos en el lugar de los niños. Trabajemos este año en esta Campaña por la defensa y la promoción de la infancia especialmente de los niños más vulnerables de este país. Hagamos un compromiso para que nadie se sienta extraño a los ojos de Dios”, reproduce la Conferencia Episcopal de Chile.

Un fuerte tema de debate

Es que el tema de los migrantes en Chile desde hace meses está puesto a consideración de la opinión pública y recientemente fue presentado un proyecto de ley para darle respuesta al fenómeno a través de una nueva normativa.

El país sudamericano se ha transformado en uno de los principales destinos de personas provenientes de varios puntos de América Latina como Perú, Colombia, República Dominicana, Venezuela y Haití (cuya cifra de llegada al país “explosiva”), uno de los países que mayores trabas presenta a la hora de la integración por las ya conocidas barreras idiomáticas y culturales.

Oportunidad para refugiados

Por otro lado, en las últimas horas también se brindaron detalles sobre la llegada de refugiados sirios prevista para el mes de octubre. En ello están trabajando tanto el gobierno como la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la propia Iglesia a través de la Vicaría de la Pastoral Social, que confirmaron que el número de personas en esa condición que llegará al país será de 70.

“Se ha cumplido con una solicitud del gobierno chileno de que los refugiados representen la diversidad de credos religiosos que hay en Siria: hay musulmanes y cristianos, y dentro de esa última religión también hay variaciones, como cristianos ortodoxos y católicos”, explicó Luis Berríos, secretario ejecutivo de la Vicaría, indica La Tercera.

Con estas personas también aparece el desafío de la acogida y la integración, siendo la educación y la salud los temas prioritarios en una primera instancia.

Y una vez más en todos estos temas está la Iglesia chilena, velando por todo aquel que está de paso y viene de lejos en una hora donde resuena cada vez más aquel: “Fui forastero y me acogiste” (Mt 25,35).

 

Con información de Periódico Encuentro, La Tercera, La Nación y CEC 

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