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No se puede politizar el viaje del Papa a Colombia, advierte Guzmán Carriquiry

POPE COLOMBIA
LUIS ROBAYO / AFP
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El laico con el mayor cargo de responsabilidad en el Vaticano explica los desafíos que esperan al pontífice en el país latinoamericano.

La Iglesia católica debe ser la levadura de una nueva “regeneración espiritual” de Colombia, afirma Guzmán Carriquiry Lecour, vicepresidente de la Comisión Pontificia para América Latina, en vísperas de la visita del Papa Francisco a ese país (6 al 11 de septiembre).

El laico con el cargo jerárquico de mayor responsabilidad en el Vaticano, de origen uruguayo, ha comentado con la prensa los desafíos de esa peregrinación apostólica del Papa Francisco que tiene lugar del 6 al 11 de septiembre.

—La visita del Papa tiene lugar en un contexto en el que el proceso de paz parece frágil.

No hay que reducir la visita el Papa a su dimensión política. Limitar la atención, durante este viaje, al proceso de paz sería un error. Se enmarca en un contexto más amplio, un largo y arduo proceso de pacificación de todo el país, tras más de sesenta años de violencia… En todo el pueblo se ha arraigado una cultura de la violencia.

Más allá del proceso de paz, hace falta un gran movimiento de regeneración espiritual y de reconciliación para toda la sociedad colombiana. Es necesario afrontar las causas que han engendrado la violencia: por ejemplo, cerca del 50 por ciento de la población colombiana vive por debajo del umbral de la pobreza. Por último, el proceso de paz no puede limitarse a las ambiciones políticas de los partidos…

—¿Qué podemos esperar de esta visita?

¡Que el Papa toque los corazones de los colombianos con el mensaje del Evangelio, que es la fuerza revolucionaria más grande para la regeneración! Colombia cuenta todavía con un cristianismo fuerte, arraigado en el pueblo. Pero, al mismo tiempo, está llena de contradicciones: la violencia, la droga, la corrupción…

El Papa va a pedir a este cristianismo que recurra nuevamente a su mismo manantial para afrontar estos problemas. Es decir, va a pedir a todos los colombianos un cambio personal, a través de un encuentro con Cristo, que cambia la vida y la de las familias.

Se trata por tanto también de un desafío para la Iglesia en Colombia, que tiene una gran riqueza, pero que no debe contentarse con vivir de rentas de una gran tradición de raigambre cristiana. La Iglesia debe volver a convertirse en el punto de referencia para la regeneración espiritual de todo el país.

—¿Cuáles son las expectativas de los colombianos?

¡Son impresionantes! Desde hace meses las radios, las cadenas de televisión, hablan diariamente del Papa: ¡los colombianos ya lo saben todo sobre la vida del Papa! Se da un respeto, un cariño por el sucesor de Pedro, que es el Papa Francisco… Será un gran abrazo entre el Papa y el pueblo colombiano.

—¿Cómo se afrontará la cuestión del ambiente?

Colombia es un país apasionante, fascinante. El escritor colombiano Gabriel García Márquez hablaba del “surrealismo” de este país de contrastes, con la mayor biodiversidad del mundo, incluida la biodiversidad humana: están representadas todas las etnias, todos los colores de la piel…

El Papa se acercará a esta realidad, sobre todo en Villavicencio, que es la puerta de la Amazonia. Desde allí, el pontífice extenderá su mirada a toda esa zona decisiva de América. El pontífice ampliará de este modo la mirada al conjunto de América Latina, que vive una realidad difícil. El encuentro con el Comité directivo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) no será secundario: participarán unos sesenta obispos de todo el subcontinente.

—¿Abordará el Papa la crisis en Venezuela?

No se ha programado ningún encuentro oficial sobre este argumento. Pero seguramente, con dos cardenales venezolanos presentes [Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, y de monseñor Baltazar Porras Cardozo, arzobispo de Mérida, nde.], se darán gestos informales….

[Traducción de Jesús Colina]

 

 

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