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Juerga de mamis: El adolescente que llevamos dentro

FUN MOM DINNER
Momentum Pictures
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Intenta aportar a la comedia femenina una perspectiva algo más cotidiana, y menos mediatizada por la necesidad de generar gags

A día de hoy, y salvo auténticos francotiradores industriales como el dúo Will Ferrell/Adam McKay –que, gracias a la solidez que han alcanzado con su Gary Sanchez Productions, pueden permitirse seguir manteniéndose fieles a su perfil humorístico–, la comedia cinematográfica estadounidense se sostiene, básicamente, sobre su variante femenina.

El éxito de La boda de mi mejor amiga, y el correspondiente salto al estrellato de actrices de perfil cómico tan brillantes como Tina Fey, Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Amy Poehler, Kate McKinnon o Amy Schumer, entre otras, ha permitido que el género recupere, al menos, una cierta sensación de frescura –si bien, sobre todo, le ha facilitado una renovación de un público que pedía a gritos un recambio generacional–.

Y digo sensación porque, realmente, en muchas ocasiones, esta nueva comedia femenina se ha limitado a aplicar un cambio (cosmético) de género a esquemas argumentales ya heredados de sus inmediatos antecesores… Con lo que, a veces, cuesta ver a las mujeres que hay detrás de esos proyectos, intuir su toque diferencial más allá de peterpanismos y de torpezas congénitas.

Ahí radica el interés de Juerga de mamis: en que –a pesar de lo que intenta vender su título español– se arriesga a intentar llevar a la pantalla las miserias, las frustraciones y los conflictos de las madres (más o menos) convencionales, filtrándolo todo, claro está, desde un prisma humorístico, pero con una sinceridad y, a veces, una ingenuidad, francamente sorprendentes.

No es casual que, tras el proyecto, estén las mujeres de dos actores de comedia, Julie Rudd y Naomi Scott –cónyuges, respectivamente, de Paul Rudd y Adam Scott–. Se diría que es una especie de reivindicación de esa voz femenina, de su sensibilidad y su capacidad de observación particular, que intenta describir lo cotidiano –y, por lo tanto, también lo rutinario– de la maternidad eludiendo la tentación de caer en lo grotesco o lo (excesivamente) escatológico.

Que dos de sus protagonistas, Kate (Toni Collette) y Emily (Katie Aselton) estén obsesionadas con la película Dieciséis velas no solamente define el tono del proyecto –en general amable: incluso los chistes más pasados de vueltas son mayormente verbales–. También plantea uno de los temas fundamentales del largometraje: el cuestionamiento o, al menos, la reflexión que plantea respecto a lo que supone madurar.

Como todos aquellos que hemos dado el salto a la paternidad/maternidad, sus heroínas se enfrentan a la realidad de que tener hijos no provoca un súbito cambio evolutivo, sino que bajo las capas de responsabilidad, incluso, si se quiere, de respetabilidad, sigue latiendo ese lado adolescente jamás superado que tanto cuesta sacarse de encima.

Aunque, salvo algún tímido apunte, Juerga de mamis no se atreva a alterar el status quo familiar del que parte –tampoco es la intención de una comedia que, como antes señalaba, se basa en lo cotidiano–, ni deje en nuestra retina gags especialmente memorables, vale la pena reivindicarla por su capacidad para retratar, sin grandes aspavientos, la realidad de lo que supone tener hijos. Y hasta qué punto nos empuja, una y otra vez, a reinventarnos –y a poco que uno sea mínimamente autocrítico, a mejorarnos– no sólo como padres, sino también como parejas, y, en general, como seres humanos.

Ficha Técnica

Título original: Fun Mom Dinner

Año: 2017

País: Estados Unidos

Género: Comedia

Directora: Alethea Jones

Reparto: Toni Collette, Molly Shannon, Bridget Everett, Katie Aselton, Adam Scott, Rob Huebel

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