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El imperativo católico: estar con los amenazados por el racismo y el odio

CHARLOTTESVILLE
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El arzobispo de Atlanta, Wilton D. Gregory, instó a unos 500 estudiantes universitarios católicos a tener “el valor de la fe” para responder al odio y al fanatismo

En su homilía durante la Misa de apertura del curso de verano- otoño del Centro Católico de la Universidad de Georgia en Atenas, el arzobispo de Atlanta, Wilton D. Gregory, instó a unos 500 estudiantes universitarios católicos a tener “el valor de la fe” para responder al odio y al fanatismo.

Católicos como contrapunto

El arzobispo Gregory – quien lidera al clero afroamericano en Estados Unidos—tomaba como referencia del odio racial a los acontecimientos que tuvieron lugar durante una manifestación de supremacistas blancos y neonazis en Charlottesville, Virginia el 11 y 12 de agosto pasado.

«Las voces del odio no son las últimas voces en ser escuchadas», dijo en su homilía. Y argumento frente a los estudiantes que si las voces de la intolerancia y el racismo aparecen, los católicos deben ser «el contrapunto a esas voces de odio».

En su homilía, el arzobispo apuntó que muchas mujeres y hombres que llegaron a la mayoría de edad durante la era de los derechos civiles pensaron que los insultos de los supremacistas blancos se habían calmado y que «las cuestiones de la intolerancia y la raza estaban resueltas».

Han vuelto por Internet

Pero no es así. Muchas personas que habían sido silenciadas “o al menos lo suficientemente avergonzadas como para salir al centro del escenario, han vuelto con el uso de los medios de comunicación e Internet y comienzan a hablar palabras que creíamos habían sido despedidas desde hacía tiempo”.

Recordó que buena parte de las manifestaciones en contra del supremacismo, el racismo y los grupos neonazis, como las manifestaciones de Boston del 19 de agosto han sido manifestaciones de jóvenes universitarios

“Las personas que se levantaron contra el odio este verano son demasiado jóvenes para recordar las marchas de los derechos civiles de hace 50 años contra las leyes de Jim Crow. Son de una generación que no vivió la dura realidad de la segregación forzada, que nunca vio a la gente ser regada por agua o atacada por perros», dijo el arzobispo de Atlanta.

Jóvenes como esperanza

Y, sin embargo, son los que han dado un paso adelante; muchos salieron a la calle a decir que no van a soportar eso; que no van a soportar que las únicas voces que resuenen en la plaza pública de los Estados Unidos sean las voces del odio.

Los jóvenes católicos, dijo el arzobispo Gregory, han de ser los que esparzan este mensaje contra el racismo: “No tratamos a los demás de esa manera. No creemos que sea la forma estadounidense de tratar a los demás».

«Espero –dijo el prelado– que haya personas en esta asamblea que den cuenta de su fe, del llamado a la justicia y que encuentren el coraje, si la ocasión lo requiere, para defender la justicia y la paz y la armonía».

Refuerzo de la fe

Estudiantes y líderes católicos del campus universitario dijeron al boletín de la arquidiócesis de Atlanta que el mensaje del arzobispo Gregory llegó en el momento adecuado, ya que reforzó el fundamento de su fe.

Algunos dijeron que escuchar al arzobispo hablar de los disturbios raciales en un ambiente religioso les hizo sentirse capacitados para actuar contra el odio racial.

Hay personas que se sienten «amenazadas por personas racistas u odiosas», dijo el padre franciscano John Coughlin, director del Centro Católico. Es un «imperativo moral» para aquellos que siguen a Jesús estar con los amenazados.

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