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9 razones (y más) por las que los primos son un tesoro

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Fomentar las relaciones entre primos es un fantástico modo de afianzar los lazos familiares. ¡Aquí tenéis algunas razones para celebrarlos!

Cuando la gente ve que tengo cuatro hijos, normalmente suele animarme mucho y felicitarme por mi gran familia, aunque no puedo evitar una sonrisa, porque ni siquiera he conseguido la mitad de lo que crearon mis padres y eso me hacen sentir bastante inútil. No es que aspirara, ni pudiera, siquiera a contemplar la idea de tener nueve hijos, pero de verdad valoro las alegrías de disfrutar del amor incondicional de tantos hermanos y hermanas.

He hablado con mis propios hijos sobre cuál sería el número ideal para componer su prole y, como sus contemporáneos, todos tienen muchas ganas de tener uno o dos hijos (aparte de un hijo que está decidido a tener 11, aunque estoy bastante segura de que sus motivos están relacionados con el fútbol…), así que parece que la próxima generación quedará reducida de nuevo a la mitad.

Y no es algo que suceda solamente en mi familia; en general, el número de familias grandes está mermando: aquí en Estados Unidos, la Oficina del Censo estableció el tamaño medio de la familia estadounidense en 3,14 miembros en 2016. Y no puedo evitar tener la sensación de que, a medida que disminuye el tamaño de las familias, también disminuye la alegría que acompaña el ser parte de una abundante tribu familiar.

Por tanto, para asegurar que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tienen una buena pandilla en la que confiar, nuestra familia está recurriendo a la siguiente mejor alternativa: los primos.

Esos familiares maravillosos que resumen todo lo que nos gusta de los hermanos y de los mejores amigos. Ofrecen el mismo amor incondicional que un hermano o una hermana y sin todas las riñas que se producen cuando vives con alguien 24 horas al día 7 días a la semana; algo que parece perfecto, la verdad. Mantener una relación próxima con tus primos y primas tiene más beneficios:

Buena compañía garantizada de inmediato

Cuando hacemos amigos y los presentamos en nuestra familia, esperamos la aprobación de nuestros padres. Los primos, en cambio, nacen con un sello de aprobación. Con el paso del tiempo, cuando los padres intentan dar más independencia a sus hijos, es mucho más fácil cuando hay algún primo alrededor que también les echa un ojo.

Apoyo y protección

Como compañeros de infancia, los primos también habrán pasado por los mismos ritos de transición (al mismo tiempo o no). Ellos entenderán por lo que está pasando el otro, serán un hombro de apoyo y ofrecerán consejos que quizás acepten mejor que si vinieran de un hermano. (Recuerda que no hay rivalidad entre primos como la hay entre hermanos).

Los primos pueden confiar entre ellos sabiendo que no habrá filtraciones a papá y mamá, aunque siempre tendrán el mejor de los intereses en mente. Y cuando llegan tiempos turbulentos, como la muerte de un abuelo, un primo enfermo de cáncer o un hermano que se casa, los primos entenderán esos sentimientos sin tener que deletreárselos.

Y desde este apoyo pueden ofrecer también una fiera protección. Si cualquiera intenta dañar a un primo verbal o físicamente, no hay nada mejor que un primo heroico, grande o pequeño, para que venga a salvar el día.

Comprender el funcionamiento de la familia

Vale, todos tenemos un familiar o dos que podrían ser, digamos, un poco más problemáticos que los demás, pero les queremos igual. Una tía que habla mucho, un tío gruñón, una sobrina que pone la música demasiado alta; toda familia los tiene y a menudo son el blanco de algún que otro chiste privado.

De hecho, son estos fastidios los que hacen única a tu familia y ninguna otra persona entenderá cómo funciona tu familia mejor que ellos. Si te quejas a tu primo de que la tía abuela Emma se ha comido otra vez toda la tarta de limón o de que tu madre no te deja ir a un concierto, no es un drama, tu primo sabe que esto no altera tu amor por tus familiares.

Y lo que es más importante, es fantástico que los primos compartan toda la gratitud que sienten por sus familias. Solamente ellos saben lo maravilloso que es el abuelo y su sentido del humor…

Vacaciones

En mi familia, unas vacaciones no son de verdad vacaciones si no hay algún primo involucrado. Son momentos en los que se forjan vínculos en torno a momentos felices y positivos en común. Los primos son sinónimo de estos sentimientos de alegría y a todos nos viene bien eso en nuestras vidas.

Es también algo genial para los tíos y las tías. Tienen oportunidad de compartir momentos alegres con los hijos de sus hermanos, y también consentirlos, enseñarles nuevas destrezas y reñirles (si es necesario) sin ninguna repercusión. Y lo que es más importante, suministran de buen entretenimiento a sus propios hijos.

Las reuniones familiares nunca son aburridas

De niños, a menudo vamos de un acto familiar a otro: enormes comidas de domingo, bautizos, bodas o las interminables fiestas de cumpleaños que brotan como hongos. Y ¿dónde estaríamos sin esos primos y primas a nuestro lado que nos ayudan a amenizar esos momentos?

Una pandilla de primos no solo mantiene ocupados a los miembros, sino que también ofrece un entretenimiento muy necesario (además de las molestias ocasionales) a las generaciones mayores. Contribuyen a mantener a los familiares mayores a estar en sintonía con lo que sucede en este mundo cada vez más tecnológicos y no hay nada más encantador que ver a un nieto explicar las virtudes de Snapchat a su abuelo.

Mantener vivas las tradiciones familiares

Todos sabemos de alguna reunión familiar típica que no tiene igual, como algún ritual navideño único de nuestra familia y que se repite todos los años. Estas pequeñas tradiciones a menudo nacen del amor y el respeto mutuos y, al mantenerlas en la familia, se transmiten en las generaciones venideras. Ofrece a los niños una perspectiva de la historia familiar y un sentimiento de pertenencia, algo que les ayuda a sentirse seguros y amados.

La edad no es problema

Lo mejor de los primos es que la edad nunca es una barrera. Cuando hay una gran variedad de edades, los primos mayores juegan con los pequeños impresionados, nadie se queda fuera. Y si hay alguno que no participa, siempre hay cerca un tito o una tita que lo resuelve rápidamente.

Los primos pueden aprender de su propia compañía a cualquier edad, ya sea a cambiar el pañal de la última incorporación o a admirar las habilidades musicales de un adolescente presumido. Todo el mundo tiene algo valioso que aportar y esto es algo que no tiene comparación.

Amistad de por vida

Una compañía reafirmada y estable, una amistad para toda la vida. Una persona que ha presenciado tus momentos buenos y los no tan buenos y que sigue a tu lado. Mientras hojeas esos álbumes de fotos (o, en estos días, haces clic de foto en foto), ambos reiréis por las mismas razones. Hay algo muy hermoso en tener recuerdos compartidos, algo difícil de encontrar en otros lugares.

Sin expectativas

Por último, los primos pueden estar presentes en las vidas de los otros en varios grados. A veces la educación o la distancia geográfica los separan por un tiempo o quizás tengamos unos primos que viven en el extranjero y que vemos muy de vez en cuando. Sin embargo, la belleza de una relación de primos es que, cuando se reúnen, es como si nada hubiera cambiado (además, los medios sociales contribuyen mucho a mantener el contacto); unos cimientos de amor formados durante años y de una solidez sin igual.

Para ayudar a celebrar la belleza de tener primos, mi familia organiza un Día de Primos todos los años. Los 24 (y aumentando) nietos de mi madre y mi padre se reúnen para comer pasteles a montones, beber refrescos a raudales, brincar y tirarse por trampolines y, básicamente, sembrar el caos en el jardín.

Es un día dedicado a ellos y todo el mundo hace un esfuerzo por acudir; incluso los primos que ya van por la veintena se esfuerzan por poder venir y jugar con sus primos más pequeños. Es un momento en el que se dan cuenta de lo afortunados que son por tenerse mutuamente (y por tener pasteles) y también un momento para que nosotros, como padres, fortalezcamos los vínculos entre nuestros hermanos rodeados del circo que es nuestra familia.

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