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¿Demasiado peso? ¡Aligera tu vida!

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Hasta lo más sagrado, la oración, está contaminado por ese sacar algo, alcanzar algo…

Alegría significa estar aligerado. Cuando uno se aligera, deja los pesos de la vida: las incertidumbres, los sobresaltos, los temores de la vida, y entonces surge la alegría, el estar aligerado.

Hay dos momentos en la vida en los que se hace presente una cierta calma, un cierto gozo. Uno es al acostarse. Es bueno, entonces desvestirse, quitarse la ropa y entrar en contacto con las sábanas.

Si nos acostamos vestidos no descansamos. Esto es solo un símbolo. Hay que desvestirse no solo de la ropa, sino de todo lo que hemos vivido en el día, de los compromisos, de las preocupaciones. Entonces sí se descansa.

Pero si uno se acuesta arropado de sus compromisos y preocupaciones, no descansa. Y dentro de ese momento un instante especialmente lúcido, ese que precede al sueño. Hay una línea de vigilancia que precede al sueño, cuando nos sumergimos en el sueño; es un momento de descanso, de sosiego, de alegría, de sentirse aligerado.

El otro momento es al despertar, ese momento pleno de lucidez, sosegado…pero enseguida aparece la agenda del día, y desciende sobre nosotros, y ya estamos revestidos no de ropas, sino de compromisos, responsabilidades…

La vida debiera ser ligera. Estamos aquí para vivir ligeros.

El que se va de este mundo, no se lleva nada, parece casi que huye, dejando todo atrás. Así vivid, sin pretender coger nada, que nada se eternice.

Pero parece que queremos que la vida sea una cárcel, queremos fijar lo que poseemos, lo que tenemos, esa experiencia, esa vivencia… y la vida se vuelve una pesadumbre mortal.

No sabemos vivir aligerados. Uno de los dones del silencio es la alegría, porque uno se siente aligerado. ¡Y una oración que no se aligere..! Si vamos a la oración empeñados en adquirir, en sacar… nuestro lenguaje nos delata, pone de manifiesto nuestros afanes.

Un amor que va con afán de sacar algo ¿qué clase de amor es? Hasta lo más sagrado, la oración, está contaminado por ese sacar algo, alcanzar algo.

“Estad alegres.” Vivid ligeros… y saboread el regalo de la vida.

 

Por Fray José Fernández Moratiel, fundador de la Escuela del Silencio

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