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Vaticano: cifras impresionantes para el estado más pequeño del mundo

Antoine Mekary | ALETEIA
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1.200 millones de bautizados, 18% de la población mundial, para el Estado más pequeño del mundo: bienvenidos al Vaticano. Unas sorprendentes estadísticas para la fisionomía de un Estado singular

“Dar bastante cuerpo como para mantener unida el alma”. Durante los Pactos de Letrán, en estos términos justificó el papa Pío XI la importancia de un Estado independiente, por pequeño que fuera, para mantener materialmente la actividad espiritual de la Iglesia.

Sobre el mapa, el enclave romano es, con sus 44 hectáreas, el Estado soberano más pequeño del mundo, una quinta parte de Mónaco. Sin embargo, el Vaticano cede el primer lugar al principado si se añaden las dependencias extraterritoriales, como las 55 hectáreas de la residencia de Castel Gandolfo, por ejemplo.

La población total del Vaticano llega a poco menos de 900 personas. Ni derecho sanguíneo ni derecho del suelo: aquí no hay nada de nacionalidad vaticana, sino un estatus temporal de ciudadano distribuido por el soberano pontífice en reconocimiento de una función al servicio de la Iglesia.

Un hecho único: los ciudadanos del Vaticano son binacionales y menos de 300 residen allí. Los demás ciudadanos están de servicio en el extranjero, fundamentalmente, en las nunciaturas apostólicas. Podría decirse que el Vaticano es el primer país por su nivel de diáspora y su representación diplomática.

El Vaticano es también el único país cuya lengua oficial ya no se habla. El latín, utilizado en la lengua oral hasta la década de 1960, ha sido reemplazado poco a poco por el italiano en este enclave de Roma donde reside cerca de un 40% de transalpinos.

Por supuesto, se escuchan otras lenguas en los pasillos de los museos y en la basílica: con 18 millones de turistas y peregrinos cada año, es el Estado soberano más visitado en relación a su número de habitantes.

Una monarquía absoluta

Esta es una de sus numerosas paradojas: el ejército más pequeño del mundo hace de este Estado que promete la paz el país más militarizado, ya que el 20% de sus ciudadanos son soldados.

El Vaticano también es una de las siete monarquías absolutas del mundo. Es la única que ha abolido la pena de muerte. Incluso fue el quinto país europeo en prohibir las ejecuciones, en 1969, 12 años antes que Francia y ¡26 años antes que Bélgica!

El país menos poblado del mundo es también el que tiene la mayor delincuencia: ¡más de un procedimiento civil por habitante! Sin embargo, es una criminalidad relativa: los delitos por lo general son simples hurtos cuyas víctimas son los visitantes de la plaza de San Pedro.

En 2016, la gendarmería vaticana puso 88 multas y constató 64 accidentes de tráfico. La infracción más grave fue la muerte de un comandante de la Guardia Suiza y de su esposa en 1998, primer asesinato desde la existencia del Estado en 1926.

Con un centenar de empleados religiosos y casi 2.000 empleados laicos, con un 75% de hombres, la burocracia vaticana es dos veces más grande que su población. Sin embargo, este micro-Estado depende de los servicios públicos italianos (electricidad, agua, gas, recogida de basuras, etc.).

El principal empleador son los Museos vaticanos. No hay empresa privada y es imposible adquirir bienes inmuebles: la Santa Sede es propietaria de todos los edificios del Vaticano.

Por último, más anecdótico, el consumo de vino registrado por la población vaticana ofrece unas estadísticas sorprendentes. Con casi 55 litros comprados por persona en 2014, el Vaticano está en a la cabeza del pelotón, y no solamente por el vino de la misa.

La razón es simple: el supermercado libre de impuestos para los empleados de la Santa Sede y del Vaticano, el Annona, permite también abastecer a los familiares y allegados. De modo que, para 2.000 empleados, hay en circulación en Roma más de 40.000 tarjetas de acceso a las tiendas.

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