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¿Por qué las mujeres tenemos himen?

Eldar Nurkovic - Shutterstock
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Este sello físico nos hace reflexionar sobre el compromiso tan grande que adquirimos con el primer acto sexual

El himen es una realidad exclusivamente femenina. No es un accidente, o una casualidad que esté allí. El himen es una delgada, endeble y valiosa membrana que sella el ingreso de la vagina. Esta membrana, si no hubo una malformación o accidente, se rompe en el primer acto sexual.

Pero ¿por qué las mujeres tenemos himen y los hombres no? ¿Es un signo de opresión femenina o será que la naturaleza quiere decirnos algo con esto?

¿Cuál es el propósito del himen?

El himen es un sello físico y todos los sellos (no sólo los sexuales) tienen como misión ayudar a reflexionar sobre la acción que se llevará a cabo.

El reconocido doctor argentino Abel Albino utiliza el ejemplo de la diferencia entre las tiendas elegantes y los mercados persas para explicar el propósito de un sello:

En las tiendas elegantes las prendas de vestir tienen un sello que, quien lo rompe, debe comprar la mercadería.

En cambio, en los mercados persas, se puede probar una camisa sin sellos ni garantías y si se utiliza a lo largo de unos días y no complace al comprador, puede regresar al puesto de venta y cambiarla por otra que sea de su agrado.

De modo que las compras de prendas de vestir con sello exigen mayor reflexión, excepto que uno desee dilapidar fácilmente el dinero.

Lo mismo sucede en nosotras las mujeres, ya que el sello virginal nos invita a pensar seriamente sobre cuáles son las condiciones normales del hombre con quien estaremos en la primera de las relaciones sexuales de nuestra vida. Es decir, si ese hombre nos ofrece o no un marco estable en el cual asumir conjuntamente la venida de un niño al mundo.

Una protección para el hijo y la madre

La primera relación sexual en una mujer, a diferencia de las demás, deja en el cuerpo una marca físico-biológica y esto no es algo menor. El himen es un sello físico que contribuye a que la mujer se inicie con mayor racionalidad en la vida sexual. Un solo encuentro sexual puede llevar a un embarazo.

La realidad de ese sello virginal nos advierte a las mujeres que la primera relación sexual tiene una serie de consecuencias especiales: físicas, sociales, jurídicas, laborales, afectivas, lo que exige de nosotras una mayor reflexión porque se trata de una situación análoga a la del que está por comprar una camisa con sello: necesita meditar si rompe o no el sello porque tras la ruptura la compra es un hecho irreversible.

El hombre tiene que afrontar consecuencias importantes también, pero estas son diferentes. Y eso no significa que sea injusto o denigrante para la mujer porque son precisamente esas realidades exclusivamente femeninas las que potencian a la mujer si responde viviéndolas bien como lo son el embarazo, la maternidad y la lactancia.

Algo que los grupos feministas radicales ven como una debilidad, vemos que en realidad es una potencialidad de nuestra biología y que nos eleva como mujeres.

El compromiso

Un sano feminismo afirmará que lo que más simetría podría dar en beneficio de la mujer en la primera de sus relaciones sexuales, sería que este acto tenga lugar con un varón que previamente formuló un compromiso matrimonial público, que lo interpelará de por vida ante los familiares y amigos y otros testigos, tanto en el plano afectivo como en el moral y el jurídico.

Este sello nos invita a las mujeres a hacernos esta pregunta antes de ese acto que dejará una marca física: ¿están dadas las condiciones estables?

Las mujeres somos valiosas y tenemos que saber si ese hombre que nos propone ese tipo de amor lo hace en un marco que goza de la mayor simetría posible: la promesa de ser un compañero fiel en todo lo que tenga que ver con el posible hijo, aunque no se esté buscando el embarazo.

Hoy en día se difunde una contracultura que incita a las mujeres a proclamar una absurda rebelión contra los hechos biológicos más universales y evidentes, como por ejemplo el intento por igualarnos y evadir las consecuencias que tienen las relaciones sexuales para una mujer a diferencia de un hombre.

Estos hechos biológicos son contundentes y humanos y revelarnos contra ellos no sólo ocasiona destrozos, especialmente a las mujeres que sufren sus consecuencias; con una visión superficial de la sexualidad humana no somos capaces de mirar más profundo y conocer esta diferencia entre la realidad femenina y masculina.

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