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Están presos y hacen libros para los niños ciegos

BRAILLE
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Un ejemplo de reinserción social para quienes pagan sus delitos en las cárceles argentinas

Siete internos de la Unidad Penitenciaria 6 de Dolores, la más antigua de la provincia de Buenos Aires, participan del Taller Puntos de Luz, en su prisión. Leen libros, los eligen y luego los traducen al sistema de lecto escritura basado en el uso del tacto para personas no videntes, Braille.

Recientemente, con motivo de los 140 años de este histórico penal, entregaron a un jardín de infantes de Chascomús, en esta provincia, y a la biblioteca local dos ejemplares de El Alquimista, de Paulo Coelho, y de Platero y Yo, de Juan Ramón Jiménez, íntegramente realizados a mano.

El taller es posible gracias a los conocimientos de uno de los internos ya liberado, que fue pasando a otros internos el conocimiento y así éste busca hacerlo con otros.

Hace dos años ya habían realizado el Martín Fierro, que los presidiaros también entregaron al municipio, y ahora se encuentra en un museo. En un reciente encuentro con el intendente de Chascomús, hasta se ofrecieron a armar la señalización de las calles con braille.

El taller funciona por las mañanas, y posteriormente se enseña a internos analfabetos a leer y escribir. Hace un tiempo, además, se regaló a excombatientes de la Guerra de Malvinas un mapa de las Islas en relieve, y los textos en Braille de la Marcha de Malvinas y la canción a los héroes.

El de Dolores no es el único taller de Braille en prisiones argentinas. También funciona uno en la unidad 41 de Campana, donde se realizan mapas tamaño aula y transcripción de libros para uso escolar, entre ellos, la Constitución Nacional. Tanto la unidad 6 de Dolores como la 41 de Campana recibieron recientemente en donación de las autoridades provinciales dos máquinas de Braille para simplificar su labor solidaria.

Se trata de talleres solidarios en las prisiones que no sólo buscan la promoción de valores en la ocupación del tiempo de los presos, sino que también sirven para el desarrollo de habilidades que puedan servir para una posterior reinserción laboral tras la liberación.

Con educación, con trabajo, con deporte, está probado al menos para la Argentina, mejora notablemente la reinserción social de quienes pagan por delitos en las cárceles.

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