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«El otro guardaespaldas»: Don Quijote y Sancho cabalgan de nuevo

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Lionsgate films
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La redefinición del subgénero buddy film alcanza con esta peli su nuevo paradigma

Yo a Patrick Hughes no le he seguido la pista en mi vida, y eso que tiene en su filmografía un corto para Schweppes, un policíaco australiano con buena pinta y la tercera parte de Los mercenarios. Con esto quiero decir que por mí podría llamarse Orson Welles Jr o Alan Smithee, que no iba a perder el sueño por él ni por sus pelis. Dicho esto, que no se enfaden ni él ni sus seguidores, porque acabo de ver El otro guardaespaldas sin morir en el intento, aunque -vaya por delante- no pagué en taquilla por el director sino por Samuel L. Jackson, uno de esos actores a quienes me gusta ver, aparezca en un roto o en un descosido.

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El otro guardaespaldas es eso que llamamos alegremente un buddy film, como la contemplativa (y aburridísima) Dos buenos tipos (The Nice Guys, 2016, Shane Black).

Los buddy films fueron un invento cervantino primero y cinematográfico después. Para que una peli merezca ese calificativo ha de ser dramática, vale, pero también cómica; es decir, no debe dárselas de cine de arte y ensayo. ¿Quién quiere competir con el Quijote? Nadie en su sano juicio.

A lo mejor por eso los buddy films se suelen estrenar en verano, cuando casi todo el mundo baja las defensas y se traga cualquier cosa sin protestar: la plomiza Dunkerque (Dunkirk, 2017, Christopher Nolan), la última basada en Stephen King y esos estrenos que producen ruido de fondo a falta de sustancia, como La seducción (The Beguiled, 2017, Sofia Coppola).

De El otro guardaespaldas nos olvidaremos mañana, mientras tanto vale la pena decir que con 30 millones de dólares de presupuesto hace lo que a otras pelis les lleva más de 100 millones. Ryan Reynolds aparte, en ella las cosas funcionan como en uno de esos inventos del profesor Franz de Copenhague para cascar huevos.

Un guardaespaldas caído en desgracia (Reynolds) tiene que proteger a un asesino profesional (Jackson) que se ofrece a testificar en contra del dictador de Bielorrusia (Gary Oldman) si a cambio sueltan a su mujer entre rejas (Salma Hayek), siguiendo una espiral de persecuciones en Londres y Amsterdam, con buenas peleas en cocinas y ferreterías, y -tachán- con la especialidad de la casa: Samuel L. Jackson en plan Quentin Tarantino.

Un apunte hitchcockiano (también muy de Julio Verne) es que en El otro guardaespaldas todo tiene que suceder en 27 horas. Los más listos a esto lo llamarán «arte en el tiempo» porque han leído a Tarkovski, yo me conformo con llamarlo «con el público en los talones» porque, salvo a los compositores Atli Örvarsson (que a veces parece inmerso en la composición del nuevo tema de Coldplay) y Dmitri Golovko (que quiere sonar setentero u ochentero en lugar de atenerse a lo que hay en pantalla), el equipo de rodaje parece lo bastante engrasado para no detenerse en minucias, como hacer cine, si en lugar de eso puede remakear, como hace el guionista Tom O’Connor con El último Boy Scout (The Last Boy Scout, 1991, Tony Scott). Ya digo que es una peli, por eso la llamo peli, parafraseando a David Mamet.

Es una peli y Salma Hayek tiene que soltar tacos en inglés con su fuerte acento mexicano, Samuel L. Jackson rapea en lugar de interpretar, Gary Oldman se deja llevar por el histrionismo que tanto le ha dado a lo largo de su carrera, y Ryan Reynolds reparte leña a lo Van Damme auto reivindicándose; también sale Joaquim de Almeida, pero este hombre todo se lo toma tan en serio que nunca resulta divertido.

Poniéndome estupendo, la redefinición del subgénero buddy film alcanza con esta peli su nuevo paradigma: nuestra era entiende, articula y apoya todo material de derribo por varios motivos, el más importante sería lo bien que nos sienta hablar. Los buenos ahora son torpes y los malos no son tan malos o son malísimos; ah, y nadie conoce a nadie, aunque al final de la peli, y pese a sus diferencias, el mundo occidental se reconcilie.

El pasado fue un error, el presente lleva la voz cantante, y a quién le importa el futuro. En definitiva, y por si alguien aún duda, la película me pareció un petardo de cuidado. No pido perdón por no elaborar estos argumentos porque me mimetizo con las imágenes de la peli y sólo os deseo que las consumáis como yo: con piloto automático, así no os producirán cortocircuitos y os mantendrán casi dos horas a salvo del mundo real.

Ficha Técnica

Título original: The Hitman´s Bodyguard (2017).

País: Estados Unidos.

Director: Patrick Hughes.

Guión: Tom O’Connor.

Reparto: Ryan Reynolds, Samuel L. Jackson, Salma Hayek, Gary Oldman, Elodie Yung, Joaquim de Almeida, Kirsty Mitchell, Joséphine de La Baume, Sam Hazeldine, Joelle Koissi, Barry Atsma, Abbey Hoes, Halima Nagori, Karl Farrer, Mikhail Gorevoy.

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