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Lo que faltaba por escasear en Venezuela: Ya no hay dinero

BOLIVARES
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A la falta de alimentos y medicamentos se suma la preocupación por cómo conseguir el papel moneda

Aunque a usted, apreciado lector, le cueste asimilarlo, en Venezuela no hay dinero. No hay en los cajeros automáticos, tampoco en las taquillas. Es su dinero el que está depositado en los bancos pero no se lo puede obtener. El gobierno lo retiene. El problema es muy serio. Es un «corralito financiero» que encubre políticas erradas y propósitos inconfesables. El Banco Central no envía remesas a los bancos y la situación para el público es desesperante.

Comenzaron por limitar el efectivo a cantidades insuficientes. Considere usted que hoy no le cambian un cheque por más de 20 o 30.000 bolívares llegando algunas veces a Bs 10 el tope, lo cual equivale a menos de un dólar. Continuaron con aquella medida enloquecida y repentina de Maduro de recoger todos los billetes de Bs 100 en diciembre pasado, denominación que sigue circulando pues no hay manera de imprimir más para sustituirla, a pesar de que un billete de esos, hoy por hoy, no paga un alfiler. Y hoy encontramos que, sencillamente, no hay circulante.

Antonio Morales, (Sudeban) explicó que buscan combatir la escasez de efectivo que se ha agudizado en los últimos meses. Destacó que una de las causas del déficit monetario es por contrabando hacia Colombia y la masificación de ilícitos de avances. «Hay un porcentaje bien alto, aproximadamente un 30% de la distribución (de billetes) que está haciendo el Banco Central de Venezuela que se está dirigiendo a la frontera», refirió Morales.

La gente se preocupa porque no sabe cómo conseguir el papel moneda. Aseguran que lo que hay que hacer es bajar los porcentajes en el cobro por los billetes. Las personas destacan que si eliminan el proceso, debe haber garantías para que haya efectivo en los bancos, ya que durante el último mes ha sido difícil conseguir.

La prohibición de avances de efectivo por parte de la Superintendencia de Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) tomó por sorpresa a la ciudadanía. Aún quienes coinciden en la necesidad de mantener la medida, ya que no hay billetes en los bancos, no obstante consideran que de seguirlo permitiendo, debe ser con mecanismos de control que evite la usura por parte de quienes venden el papel moneda. La realidad es que estas mismas personas muestran gran preocupación, porque no saben cómo conseguirán los billetes.

Lo cierto es que la presión del dinero ha explotado en manos del gobierno.

Los economistas explican que existen saltos alarmantes entre mayo y junio en el reporte de la liquidez monetaria. Justamente en los meses de aumento de salario, cestatiquet (un bono para adquirir alimentos que complementa al salario) y la presión del dólar no oficial.

La liquidez en 2016 estaba en 10 millones de bolívares y a finales de julio de este año está a 27 billones. Armando Urdaneta ha sido preciso al evaluar el impacto de los constantes aumentos de salario que el gobierno ha decretado: «Lo que no pudieron cubrir con los ingresos, está presente con la monetización del déficit fiscal. Hay un hueco fiscal que lo cubre vía emisión de dinero del Banco Central de Venezuela».

Ello genera presión en la población que demanda bienes y una espiral inflacionaria. Para desahogar esa variación de precios el Gobierno se escuda en los incrementos salariales.

El efecto «boomerang» de tener más dinero sin respaldo se mide en diversas direcciones. En primer orden está la venta de petróleo con una reducción de producción y precios que permanecen en bandas por debajo de 40 dólares el barril, lo que aleja los ingresos presupuestados.

Incrementar los montos en transferencia y puntos de pago y revisar a fondo el uso ilegal de los avances de efectivo, son algunas de las acciones que evalúa la  Sudeban para promover la utilización de canales electrónicos y mitigar la escasez de efectivo. Mantienen el alerta ante la propagación de comercios que se dedican a la actividad ilícita de avances de efectivo, lo que afecta la normalidad del flujo de billetes en los bancos. Pero en la realidad, el creciente mercado informal fronterizo dispara control del efectivo de bolívares. El valor del peso colombiano, la inflación venezolana y caída del poder de compra de las familias se cruzan en el estado petrolero de Zulia.

Entre la gente, las consecuencias son tremendas: el precio de un tomate puede acusar un infarto. Todo el mundo anda atormentado por la falta de efectivo.

Pero el problema tiene una raíz: debido al control de precios establecidos por el gobierno, se ha generado desabastecimiento e incremento en los índices inflacionarios. Los expertos ponen el acento donde va y aconsejan eliminar el control cambiario para frenar la inflación.

«La inflación se incrementó debido al control de precios establecidos por el gobierno. Ello, aunado a las medidas subsiguientes, han generado desabastecimiento y elevado los índices inflacionarios”, aseguró el analista Tomás Socías. Agregó que el dólar se debe liberar como medida para bajar la inflación: “no es suficiente con tenerlo flotando, de esta manera la producción empezaría de nuevo en el país, esto implicaría mayor cantidad empleos a nivel nacional”.

Socias manifestó que Venezuela debería fijarse en lo que realizó el gobierno de Argentina con respecto a la liberación del dólar, “lo liberó y esto no implicó la fuga de divisas del país”.

Y mientras usted busca dinero y rebusca alimentos, desespera por medicamentos y no tiene a quien recurrir, el desamparo y la impotencia se apoderan del ánimo de la gente. En este tipo de regímenes la desmovilización viene precedida por la desmoralización. No es casual, es causal.

Mientras prive la angustia por satisfacer necesidades básicas, a usted se le pone cuesta arriba luchar por un cambio en el estado de cosas en el país.

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