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“Wiñaypacha”, la primera película peruana hablada en aymara

ECA
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Un director peruano logra mostrar la cultura andina al mundo a través del festival de cine internacional de Lima

“Ojalá algún viento pueda traerlo de vuelta a casa”, conversa a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar  la madre de Antuku, antes de caer el atardecer sobre las blancas montañas de los Andes al sur del Perú en Puno, con el gélido frío como testigo.

“Malos deben estar los tiempos, como para que nuestro hijo nos haya abandonado”, exclama su padre durante el trailer de “Wiñaypacha”, film experimental grabado en la sierra del Perú, que por estos días se presenta en la XXI edición del Festival de Cine de Lima.

“Eternidad”, traducido al español, nos habla de la esperanza que le permite vivir a una pareja de adultos mayores de 80 años, en los Andes del Perú. Desgarradora historia dirigida por Óscar Catacora, quien presenta esta película, filmada por primera vez en aymara, entre más de 300 films de Latinoamérica y Europa que se proyectan en este festival en diversas zonas de la ciudad capital.

Las explosiones que causan los glaciares al derretirse fue el marco que utilizó este cineasta altoandino, quien conoce mejor que nadie la geografía en los Andes. Óscar nació entre el manantial y el Ichu, llamado por algunos críticos “cineasta andino”, con la presentación de esta película intenta no solo mostrar la cultura andina al mundo, sino también busca darle al cine peruano esa visión aymara de un director que se crió entre los nevados peruanos.

 

Desde los Andes a Lima

“Añoranza, nostalgia, desolación es lo que mi abuela intentaba expresar en señas desde lo alto de las montañas, entre los apus”, cuenta para la prensa extranjera el joven talento del cine peruano.

Y es que su opera prima, nació gracias a que sus padres lo dejaron al cuidado de sus abuelos, cuando niño, como sucede con tantas familias al interior del país, al desplazarse de los andes a Lima, en busca de mejores oportunidades, destaca el peruano de 30 años.

“Ahora recién comprendo la angustia de mis abuelos al verse solos por tanto tiempo. Si este trabajo sirve para llamar la atención sobre este tema social que se vive al interior del país, vamos por buen camino”, afirma el creador de esta cinta experimental que le valió a Catacora un premio en 2013 del Ministerio de Cultura durante un concurso de proyectos de largometraje.

Esta noble causa lo llevó a comprometerse a grabar un largometraje peruano íntegro en su lengua materna. Y así lo hizo. Planos largos, fijos y sin movimiento. Todo grabado a 30 centímetros del piso, en un ángulo de contrapicado. Logró reunir un total de 96 planos, todos dan cuenta en forma real del paso del tiempo, la desolación que viven WillKa (sol) y Phaxsi (luna)  quienes nunca dejan de creer que “Antuko” (estrella fugaz) su hijo regresará a casa.

 

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Cine del altiplano para el mundo

Vivía con sus abuelos en Acora zona sur central de Puno, desde allí soñaba con mostrarle al mundo, los colores que se pintan en los nevados desde lo alto de la cima. El rodaje que duró cinco semanas se realizó desde el nevado Allincapac, más al norte ubicado en el distrito de Macusani (provincia de Carabaya).

“Fue el único nevado que pudimos captar, como siempre lo quise, todos los demás estaban en periodo de deshielo, todos los días era un dolor constante de los indígenas al ver desaparecer el nevado”. Los personajes principales, pobladores del lugar, a quienes se les preparó para el papel durante seis meses, conocían de las bellas escenas naturales que veían ante sus ojos. Dominado por el “neo realismo italiano”, el cineasta peruano buscaba producir una película que al ser apreciada por el espectador, se muestre realista, al punto de no poder diferenciar entre un documental o una ficción, confesó Óscar.

Se trata de la primera película en aymara que se ha rodado en el país, en el altiplano peruano. Con una financiación de 30.000 dólares, será estrenada en dos ciudades de esta región, subtitulada en quechua, y llevada en un ciclo itinerante por el país. Es así como será proyectada por primera vez al público peruano y extranjero del Festival de Cine de Lima.

La mirada social del cineasta basada en la vida de sus abuelos, inspiró su obra. Ese mismo abandono sigue vigente en muchos jóvenes quienes dejan a sus padres solos en la cima de los Andes. Este es el aporte, no sólo al cine, sino también al ser humano, que el mundo citadino intenta cambiar.

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cineperu
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