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El opio y sus derivados, una nueva “plaga bíblica” en EE.UU.

Shutterstock/Marcos Mesa Sam Wordley
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El presidente Trump declara “emergencia nacional” la epidemia de adicción a los opioides en la nación

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ayer jueves a la epidemia de adicción a los opioides como una “emergencia nacional” y dijo a los reporteros: “Es un problema que nunca debimos de haber tenido”.

Cada día, más de 90 estadounidenses mueren por una sobredosis de opioides. El mal uso de los opiáceos y la adicción –incluyendo analgésicos recetados, la heroína y opiáceos sintéticos como el fentanilo—ha creado una grave crisis en Estados Unidos, que afecta a la salud pública, así como el bienestar social y económico.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades calculan que la “carga económica” total del uso indebido de opiáceos por prescripción solo en los Estados Unidos es de 78,500 millones de dólares al año, incluyendo los costos de la atención médica, pérdida de productividad, tratamiento de adicción y participación en la justicia penal.

Lo opioides, según el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas de Estados Unidos, “son medicamentos que alivian el dolor” y “reducen la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y afectan las áreas del cerebro que controlan las emociones, lo que disminuye los efectos de un estímulo doloroso”.

“Los medicamentos que pertenecen a esta clase incluyen la hidrocodona (por ejemplo, la Vicodina), la oxicodona (por ejemplo, el OxyContin y el Percocet), la morfina (por ejemplo, el Kadian y la Avinza), la codeína y otros medicamentos relacionados”, agrega el Instituto.

En su página oficial, el Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas dice que los opioides, si se toman tal como se recetan, se pueden utilizar para controlar el dolor de una manera segura y eficaz. Sin embargo, cuando se abusan, incluso una sola dosis grande puede causar una depresión respiratoria grave y la muerte.

Bien administrado, el uso médico a corto plazo de los analgésicos opioides rara vez causa adicción, la cual se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de una droga a pesar de las consecuencias adversas graves.

Uso y abuso de medicamentos

Los productos de hidrocodona son los más comúnmente prescritos para una variedad de afecciones dolorosas, incluyendo el dolor dental y el dolor relacionado con las lesiones. La morfina se utiliza a menudo antes y después de procedimientos quirúrgicos para aliviar el dolor agudo.

Asimismo, la codeína a menudo se receta para tratar el dolor leve. Además de sus propiedades analgésicas, algunos de estos medicamentos como la codeína y el difenoxilato (Lomotil), pueden utilizarse para aliviar la tos y la diarrea severa.

El abuso y uso no médico de medicamentos de prescripción es un problema grave de salud pública en los Estados Unidos. Aunque la mayoría de las personas toman los medicamentos de prescripción de manera responsable, se calcula que unas 52 millones de personas (el 20 por ciento de las personas de 12 años y mayores) han consumido medicamentos de prescripción por razones no médicas al menos una vez en su vida, y los jóvenes tienen una representación importante en este grupo.

Dentro de los opioides, la heroína es una droga con gran potencial adictivo cuyo abuso tiene repercusiones que van mucho más allá del usuario individual.

Las consecuencias médicas y sociales del abuso de heroína –el VIH/SIDA, la tuberculosis, los efectos sobre el feto, el crimen, la violencia y los problemas en el entorno familiar, laboral y educacional– han tenido un impacto social devastador con un costo de miles de millones de dólares cada año.

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