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Papa Francisco: Es triste ver católicos que se sienten perfectos y desprecian a sus hermanos

Antoine Mekary | Aleteia
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En la audiencia general, el Papa recordó que entre los discípulos de Jesús no  hubo 'intachables', incluso uno “tenía un máster en sobornos”.

“Pienso en tantos católicos que se sienten perfectos y desprecian a los demás. ¡Es triste!”, dijo el papa Francisco durante la audiencia general del miércoles 9 de agosto de 2017 en el aula Pablo VI del Vaticano.

El pontífice reflexionó sobre el perdón como motor de nuestra esperanza.

En la catequesis, aseguró que “Jesús en el Evangelio, con corazón misericordioso, se conmueve ante el dolor de los que sufren y sale al encuentro de los pecadores”.

El Pontífice reiteró que la Iglesia no está formada por personas perfectas, ni siquiera desde sus inicios. Por el contrario, el Señor escogió gente pobre, excluida, con sus defectos y con sus problemas humanos.

“La Iglesia no se formó por hombres intachables, sino por personas que pudieron experimentar el perdón de Dios”, manifestó.

Asimismo exhortó a aprender más del perdón que de las buenas acciones que inflan el orgullo.

Para ilustrarlo, rememoró a Pedro, el apóstol que la tradición señala como el primer discípulo  de la Iglesia, quien “aprendió más de sí mismo cuando cayó en la cuenta, al cantar el gallo, de que había renegado a su maestro”.

Por eso, Francisco ilustró que Pedro mostró arrepentimiento y se sintió perdonado, y por eso fue elegido por Jesús. Por el contrario, a cuando él “se mostraba superior a los demás” con sus supuestas buenas acciones.

El Pontífice recuerda que los discípulos de Jesús no eran intachables o perfectos.

“Mateo era un traidor de la patria, un explotador de su gente, Zaqueo era un rico corrupto, este seguramente tenía un máster en ‘sobornos”, dijo con ironía el Papa.

¿El resultado? Ante el perdón de Jesús, “Zaqueo se convierte en un benefactor de los pobres”. Luego, cita el caso de la Samaritana que tuvo cinco maridos y convivía con el último.

“Así, Jesús cambia el corazón y lo hace con todos nosotros”, anotó.

“Nos hace bien, pensar que Jesús no escogió como primera base (masa) para su Iglesia a las personas que no cometían nunca errores”.

“La Iglesia es un pueblo de pecadores que experimentan la misericordia y el perdón de Dios”, dijo.

“Hermanos y hermanas somos todos pecadores, necesitados de la misericordia de Dios que tiene la fuerza de transformarnos y devolvernos la esperanza, y esto cada día”, insistió el Papa.

Por último, Francisco invitó a todo los fieles a seguir adelante en el camino de llevar el “dono de la esperanza” que proviene del perdón misericordioso de Dios.

Les exhortó a ser testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la misericordia que el Señor no niega a nadie.

El Papa saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.

“Veo que hay panameños, chilenos, colombianos, cuánto latinoamericano hay hoy”, dijo el Papa complacido por los fieles y peregrinos presentes en el aula Pablo VI, trasladados allí para protegerlos del calor del verano romano: 40 grados.

“Qué Dios les bendiga y bendiga sus naciones”, se despidió mientras la multitud movía sus banderas coloridas y cantaban con alegría.

Por otro lado, el papa Francisco lamentó los recientes eventos de violencia contra fieles cristianos masacrados durante la misa dominical en Nigeria y las recientes persecuciones en la República Centroafricana.

La próxima catequesis se realizará el miércoles 23 de agosto en el Aula Pablo VI, considerando la pausa de la fiesta de la Asunción de María, que se celebra el 15 de agosto, pero en cambio de la audiencia, el miércoles 16, el Papa rezará el Ángelus desde la ventana del palacio apostólico.

La audiencia general ha terminado con la bendición apostólica y la oración del Padre Nuestro.

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