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Mitos y verdades sobre la trata de personas

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Tras del narcotráfico, el tráfico de seres humanos es, junto con el comercio de armas, la segunda industria criminal más grande del mundo

En el sitio web de El Federalista, Nicole Fisher, estadounidense, fundadora y directora ejecutiva de HHR Strategies, una empresa de consultoría especializada en salud y derechos humanos, ha escrito un interesante artículo bajo el nombre de “Los cinco mitos más comunes sobre la trata de seres humanos”.

Aumentar la conciencia podría salvar a muchos

Escrito con motivo de la jornada mundial que intenta hacer conciencia en la humanidad sobre la trata de seres humanos, Fisher afirma que tras del narcotráfico, el tráfico de seres humanos es, junto con el comercio de armas, la segunda industria criminal más grande del mundo.

Además, resulta ser el crimen que más crece. Se calcula que unos 45.8 millones de personas están siendo traficadas o esclavizadas en todo el mundo, con un “beneficio” incalculable, pero que mueve cientos de miles de millones de dólares.

Desde luego, escribe la articulista, “aumentar la conciencia pública (sobre la trata de personas) es un elemento importante para combatirla”. Pero hay que hacerlo combatiendo, también disipando los mitos y conceptos erróneos más comunes sobre esta esclavitud moderna.

Las víctimas suelen ser secuestradas, drogadas o atrapadas

Se suele pensar así. Pero no es la verdad. La verdad es que a menudo son engañadas, aisladas y estigmatizadas por la sociedad. Además, los traficantes están a la vista de los ciudadanos todos los días.

De hecho, según la doctora Melissa Withers , profesora asistente en el Instituto para la Salud Global de la Universidad del Sur de California, los sitios *calientes* para la contratación de personas –que luego serán víctimas de trata– son refugios para personas sin hogar, centros de rehabilitación, cárceles, centros comerciales y hogares de acogida excepcionalmente vulnerables.

Según el Proyecto Polaris, los traficantes y las víctimas suelen compartir el mismo origen nacional, étnico o cultural, facilitando la comprensión y la explotación de las vulnerabilidades de sus víctimas.

La esclavitud solamente ocurre en países pobres

La esclavitud moderna no es sólo algo que le sucede a la gente pobre de otros países, o aquellos que están desesperados por llegar a los Estados Unidos o a Europa y no hablan inglés o cualquier idioma de la Unión Europea.

El Departamento de Estado de Estado Unidos ha recordado que los reclutadores legales y los empleadores trabajan hoy en conjunto “para engañar a los trabajadores que, vulnerables y aislados en una extraña cultura, se ven obligados a aceptar duras condiciones de vida”.

Esto significa que los que son objeto de tráfico son de todos los sectores y representan todas las razas, religiones, culturas, edades y sexos en los Estados Unidos. De hecho, el Instituto Urbano afirmó en su informe de 2014, «Hidden in Plain Sight «, que 71 por ciento de las víctimas del tráfico laboral de otros países ingresaron a los Estados Unidos con visas legales.

El tráfico sexual es el que acapara el tráfico de personas

Según la doctora Annalisa Enrile, profesora asociada de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Sur de California, «cuando hablamos de trata, la mayoría de la gente asume que estamos hablando de sexo. Pero, en realidad hay más personas esclavizadas a través del tráfico de mano de obra. Millones más”.

Esto convierte a las víctimas en “trabajadores legales”, sobre todo en oficios duros –que a menudo usan niños y mujeres– agricultura, pesca, construcción, trabajo en fábricas y servicio doméstico (que en Estados Unidos está “copado” por mexicanas y por centroamericanas).

Por lo tanto, dice Fisher en su artículo, “estos individuos vulnerables a menudo pasan desapercibidos porque son en gran parte pobres, trabajadores migrantes aislados de otros. Esto significa además que los que son objeto de trata, casi no tienen acceso a la atención médica”.

Los proveedores de atención médica son la primeros en identificar la trata

En realidad no es así, al contrario, los sistemas de salud suelen ser la única oportunidad de escapar de la trata por parte de personas vulnerables. De hecho, un estudio de 2014 encontró que mientras eran explotados, casi 88 por ciento de las supervivientes de la trata de sexo reportó algún tipo de contacto con la atención médica.

Una encuesta de 2017 encontró que más de 50 por ciento de las víctimas de trata tenían acceso a la atención de la salud mientras se traficaba con ellas, pero, “sorprendentemente, 97 por ciento de las personas indicaron que nunca recibieron información sobre recursos u opciones mientras recibían atención”

Los médicos –por lo general– no conocen los signos y síntomas de la trata y esto “es devastador para millones de personas que necesitan atención y servicios centrados en las víctimas y traumatizados . E igualmente devastadores son los costos, pues los problemas de salud asociados a las víctimas de la trata de personas son el resultado de muchos factores complicados, como la violencia (física y sexual), la privación de alimentos y el sueño, el estrés, los viajes y el trabajo peligroso…

La ley facilita la atención a la víctima de trata

No siempre. La “la sospecha de tráfico”, por ejemplo, no es suficiente para ejercer la acción legal o proteger el bienestar para los menores de 18 años. Largos requisitos de informes en sitios como los hospitales requieren pruebas físicas de un delito, como una herida o lesión física que a veces no aparecen en el cuerpo de la víctima.

Además muchas víctimas tienen miedo de denunciar a sus captores y poder hacer esa denuncia en el más completo anonimato, por lo que los profesionales de la salud están en una posición difícil legalmente. A menudo, escribe Fisher, “no siempre es el mayor interés de la seguridad de la víctima llamar a la aplicación de la ley en un momento determinado, debido a la naturaleza de sus captores”.

Afortunadamente, se está elaborando una legislación para combatir la trata de personas, pero hasta ahora se ha hecho poco para frenar el problema. En California, por citar un ejemplo, existe la Ley de Transparencia en las Cadenas de Abastecimiento (TISC), la cual obliga a las empresas que trabajan con proveedores o subcontratistas que violan las leyes contra la trata, a revelar violaciones e interrumpir el contrato.

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