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Chile: Soy haitiano y tengo lepra, ¿qué harán conmigo?

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La “explosiva” presencia de haitianos en el país sudamericano vuelve a ser motivo de debate

¿Un caso de lepra en el sur de Chile? Sí, aunque parezca un asunto de otros tiempos, en el mundo aún hay muchas personas que padecen esta enfermedad.  Recientemente fue confirmado por el Ministerio de Salud de Chile el primer caso de lepra en la región Los Ríos, a menos de 1.000 kilómetros de Santiago.

El afectado es un extranjero, más precisamente un ciudadano haitiano. Inmediatamente se aclaró que “esta enfermedad tiene un tratamiento y sus pacientes pueden realizar una vida absolutamente normal, dada su baja contagiosidad”.

Igualmente, a pesar del exhorto de las autoridades a no discriminar, resulta una verdadera “comidilla” para quienes se mantienen al firme con sus posturas xenófobas y más sobre ciudadanos de un país que otra vez son noticia en Chile.

Una cifra “explosiva”

El dato es contundente. A julio de 2017 la cifra de haitianos que llegaron a Chile superó a todos los que lo hicieron en 2016. Más precisamente, al 26 de julio de este año44.289 ciudadanos haitianos arribaron al país sudamericanocomparado con los 43.898 que lo hicieron el año pasado, reproduce un informe de El Mercurio en base a datos de Cancillería.

Pero la presencia de haitianos en Chile, si bien ahora se presenta como “explosiva”, no es de ahora y desde hace varios años estos ciudadanos centroamericanos han visualizado en el país sudamericano una tierra de nuevas oportunidades.

¿Qué hará Chile ante esta situación? La presencia de estos inmigrantes en Chile vuelve a ser motivo de discusión política y en las últimas horas hubo diversas expresiones al respecto.

Por ejemplo, de forma reciente, en el Congreso de Chile hubo una instancia de discusión, de cara a apurar una nueva ley migratoria en donde organizaciones como Servicio Jesuita a Migrantes se expresaron a favor del “respeto de los compromisos en derechos humanos adquiridos por Chile”, consigna La Tercera.   

El director de incidencia del Servicio Jesuita a Migrantes, Pablo Valenzuela, le señaló a los diputados “la necesidad de prepararse para un mundo globalizado, porque la política no se trata sólo de establecer normas de ingreso y egreso, sino que necesitamos una visión robusta y humanista, donde los inmigrantes puedan tener ejercicio igualitario de los derechos civiles y económicos”, prosigue el medio chileno.

Otro de los aspectos de la discusión fue la posibilidad de establecer una visa consular que de alguna manera implicaría ciertas restricciones para estos ciudadanos.

“A nuestro juicio, hay que evitar esa visa, porque podría implicar algo discriminatorio, lo que podría significar el tráfico en las fronteras. Actualmente, el flujo migratorio a Chile es el más seguro y regular que tenemos, y una visa consular aumentará la irregularidad”, expresó a La Tercera Jean-Baptiste Marckenson, asesor de la Organización Cultural de Haitianos en Chile (Oschec),

La Iglesia, una mano amiga para los haitianos

En todo momento, y esto no es novedad, la Iglesia se ha puesto del lado de los extranjeros y de aquellos que necesitan de una mano amiga y solidaria.  Uno de los tantos lugares que recientemente se pronunció al respecto fue la Parroquia Inmaculada Concepción de Angol, perteneciente a la diócesis de Temuco, en la Araucanía.

“A raíz de la presencia numerosa de hermanos haitianos llegados a Angol, la comunidad católica se organiza para brindar acogida a estos hermanos. La ayuda consiste en clases de español, los días miércoles en dos turnos. Además, ayuda jurídica para acelerar los trámites de nacionalidad, alimentos, ropa de cama, vestimenta, calefacción, estufas, gas y parafina”, señala la parroquia en su sitio web.

Para los haitianos que residen en Chile se trata de horas cruciales y de definiciones.

«La lepra tiene tratamiento y la xenofobia no. Dejen de tirar mala onda. Somos todos humanos, a cualquiera le puede pasar», pidió la comunidad de haitianos en Chile a través de Facebook antes de la confirmación del caso.

 

 

En manos de los chilenos está elegir qué hacer con ese hermano extranjero que viene de lejos y que tampoco está a salvo de enfermedades como la lepra, pues, ¿quién lo está? Entonces, ¿qué hacer con los haitianos? La opción está entre asumir una postura de acogida o de distancia.

Más allá de lo oficial y coyuntural, en Chile hay gente que a diario demuestra grandeza y solidaridad, tal cual sucede con muchas comunidades religiosas y otras organizaciones, verdaderos reservorios de confianza y tranquilidad para miles de personas que dejan sus países persiguiendo sus sueños.

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