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Las apariciones de la Virgen de Guadalupe convertidas en un estilo de vida

Marko Vombergar / ALETEIA
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Guadalupe, espiritualidad y futuro del cristianismo

“El Acontecimiento Guadalupano, que comenzó con las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en el año 1531, ha provocado —a lo largo de casi 500 años— una enorme gama de manifestaciones de piedad popular y un sinnúmero de reacciones de fe en el pueblo cristiano, que han configurado, a lo largo de la historia, la riqueza extraordinaria de la devoción guadalupana, extendida ahora a prácticamente todo el mundo”.

Así dice en la presentación del nuevo libro editado por la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) en España, La Espiritualidad de la Devoción Guadalupana en el que monseñor Enrique Glennie, actual Rector de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, sitio en donde fueron las apariciones a San Juan Diego aquel diciembre de 1531 y que guarda, como un tesoro el ayate donde está la imagen de “la Guadalupana”, “ofrece algunas reflexiones teológicas y de proyección espiritual sobre muchas de las manifestaciones de este acontecimiento”.

El texto, que ha sido saludado por la comunidad de investigadores guadalupanos con una muestra muy importante de la espiritualidad que hay detrás de la veneración a la Emperatriz de las Américas, plantea una perspectiva muy importante y que ya ha sido tocada en varias ocasiones por el Papa Francisco: la de convertir en un “estilo de vida”, basado en el Evangelio y en la fe de la Iglesia, los signos y expresiones de esta devoción, inspirado todo en el mensaje de Santa María de Guadalupe que ha quedado para la posteridad en el Nican Mopohua, el libro de los relatos de las apariciones escrito en el siglo XVI por el indígena latinizado Antonio Valeriano.

El autor, Enrique Glennie, es sacerdote diocesano de la Arquidiócesis de México y doctor en Teología Espiritual por la Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1972, se ha desempeñado en varios cargos: profesor en la Universidad Pontificia de México, rector del Seminario Conciliar de México, vicario general y episcopal con diversas responsabilidades en la Arquidiócesis de México. Actualmente es Rector de la Basílica de Guadalupe en el Tepeyac.

En la presentación del texto, ocurrida el pasado 29 de junio en la Plaza Mariana, al lado de la Basílica de Guadalupe, el padre Eduardo Chávez, director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, quien escribió el prólogo, dijo que el texto no es solo un documento académico, sino una vivencia espiritual «en el corazón humilde» de su autor. Una obra que «leí y que me llenó, y que seguramente ayudará al lector a encontrarse con Dios a través de María».

«El libro a mí me parece que es el campo de encuentro con Dios, con una espiritualidad, una profundidad, que nos hace a todos nosotros la nueva civilización del amor de Dios», agregó el padre Chávez, una de las máximas autoridades en el mundo de habla hispana sobre María de Guadalupe. En su exposición, expresó que el libro es cercano, ya que enseña a todos a ser próximos a la «Casita Sagrada» del Tepeyac. «Somos parte de ese Altar del Dios Creador. Somos parte de toda esta historia de salvación», subrayó el padre Chávez.

Durante su intervención, el rector de la Basílica, el padre Enrique Glennie, dijo –citando las propias palabras de María a San Juan Diego– que la obra está dedicada «con amor filial a la perfecta siempre Virgen Santa María de Guadalupe, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive». Y precisó: «El Acontecimiento Guadalupano, que comenzó precisamente con las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en 1531, es un acontecimiento que ha continuado, sigue siendo el Acontecimiento Guadalupano en nuestros días (…) y a lo largo de casi 500 años ha provocado muchas manifestaciones de todo tipo (…) En primer lugar una religiosidad, una piedad popular». Pero que no ha quedado ahí: hoy «la Virgen de Guadalupe tiene una presencia de amor en muchísimas partes del mundo», terminó diciendo el rector de la Basílica mariana más visitada del mundo (con cerca de 23 millones de peregrinos cada año).

Y entre las devociones y las oraciones incluidas en el texto, el autor de la investigación nos regala la siguiente: «Dios de poder y de misericordia, bendijiste las Américas en el Tepeyac con la presencia de la Virgen María de Guadalupe. Que su intercesión ayude a todos, hombres y mujeres, a aceptarse entre sí como hermanos y hermanas».

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