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Te amo de la única forma que sé hacerlo

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Franz12 - Shutterstock
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Decía Gabriel García Márquez “Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser”.  Y esto es básico que lo entendamos, no solo en el amor de pareja, sino en todas las clases de amor. Todos amamos de la única manera que sabemos hacerlo

¿Por qué es tan importante que descubramos nuestra manera de dar y recibir amor, es decir nuestro lenguaje del amor?  Porque cada uno de nosotros recibió el amor de distintas formas y justo en la manera en que lo recibimos en el hogar, desde la infancia, será la misma forma en que nosotros lo vamos a dar y lo pretendemos recibir.

Esto es muy complejo y muchas veces doloroso porque hay desde los niños a los que se les demostró el amor por medio de caricias, abrazos, juguetes, palabras de amor, cuidados, mimos y regalos hasta a los que crecieron en un ambiente de hostilidad, tóxico, de malos tratos y donde sí se les tocaba, pero para cachetearles. Tristemente ellos crecieron creyendo que eso era lo normal porque ese fue la manera en que les fue enseñado el amor.

A ese niño cuando crezca si se llega a relacionar con una persona que aprendió que el amor se vive de una manera en paz, armoniosa y tranquila, obviamente le resultará chocante esa compañía porque no es a lo que está acostumbrado y en sus relaciones habrá mucho conflicto.

Otro ejemplo. Si en el hogar de ella el amor se demostró por medio de palabras amables y muchos abrazos y en de él por medio de regalos y grandes comilonas, pero cero caricias; ella pretenderá que él sea súper cariñoso y él que ella le llene de regalos y demás. Por eso es importantísimo que cada uno reconozca cómo le fue transmitido el amor en su hogar y que asimismo se lo haga saber a su pareja.

Dos pasados distintos

Recuerdo haber crecido en un ambiente donde los gritos estaban a la orden del día. Me desarrollé entre puro adulto colérico e impulsivo: pegaban de gritos a la primera que algo les cayera mal. Las malas palabras a la orden del día. De la paz y la tranquilidad ni hablar, todos gritábamos. Los accidentes no existían en mi casa. Si por error se me caía un vaso con agua y se rompía… ¡sálvense quien pueda!

Sí tuve muchas caricias de parte de una tía que fungió como mi mamá y quien me tenía consentida a más no poder. Pero era igual de gritona y enojona que todos. Digamos que en mi casa había mucho amor, pero también muchos gritos. El amor se me demostró así y crecí creyendo que eso era lo normal, vivir y amar entre chillidos y vociferes.

Mi esposo, por su parte, creció en un ambiente de paz, armonía y tranquilidad. En su familia todos se comunicaban entre sí con mucho respeto y cordialidad. Así se le transmitió a él el amor, entre algodones de seda.

Y llegó la crisis

Cada uno crecimos con una percepción y expectativa del amor muy distinta, pero no nos habíamos percatado de eso. A los años de casados, mi esposo comenzó a darme una flojera tremenda. Era demasiada paz para mí, que necesitaba de la adrenalina que los gritos provocan. Esto causó gran crisis en nosotros hasta que caímos en cuenta que cada uno buscábamos que se nos demostrara el amor de acuerdo a cómo fuimos educados. Lo que sí me queda claro es que a él fue a quien le enseñaron el amor de una manera sana.

Hay un libro maravilloso que yo recomiendo mucho a las parejas en mis sesiones: “Los cinco lenguajes del amor”, de Gary Chapman. Si de verdad queremos ser efectivos comunicadores del amor, lo más importante es saber hablar el lenguaje amoroso principal de nuestra pareja.

Llenar el tanque emocional

Todos tenemos un tanque emocional. El doctor Chapman dice en su libro que dentro de cada niño hay un tanque emocional -tanque de amor- el cual debe ser llenado de amor. Cuando un niño se siente verdaderamente amado crecerá sano, de una manera normal. Pero cuando su tanque está vacío, el niño se comportará mal y habrá consecuencias muy negativas a la corta y a la larga. Es decir, se generan en ellos heridas emocionales.

El mal comportamiento de los niños es una búsqueda equivocada del amor que no sintieron. Por medio de su rebeldía están buscando de una manera desesperada el amor que les es debido. Lo más peligroso es que generalmente lo buscarán en lugares peligrosos y en personas tóxicas.

Todos nacimos con ciertas necesidades emocionales, la principal, la de ser amado, y esta será permanente a lo largo de nuestra existencia, en la edad adulta y en el matrimonio. Un esposo o esposa lo que más desea es sentirse amado y apreciado por su cónyuge. Ese deseo es el principal anhelo de cualquier pareja. Desafortunadamente, pasan los años y a ese deseo noble le vamos restando importancia y lo dejamos de alimentar. Por eso el amor puede morir de inanición.

Es una necesidad

Por amor se hace posible lo imposible. Sin amor la vida parece como una noche obscura donde no hay esperanza que un día amanezca. Todas las acciones que no son inspiradas desde el amor y dirigidas hacia el amor quedan vacías.  El amor es lo único eterno. Repito, la necesidad de amor es parte de nuestros deseos emocionales y forzosamente debe estar cubierta. Si no lo está, las personas se pueden dejar morir y eso lo vemos mucho en los ancianos abandonados o en los niños que pierden a sus mamás de bebés.

¿Qué hacer si queremos alimentar nuestros vínculos y crecer en el amor? Estar dispuestos a aprender el lenguaje amoroso más importante de nuestro cónyuge.

Descubrir el lenguaje principal tanto tuyo como el de tu pareja es imperativo porque ese será el medio que cotidianamente utilizaremos para hacerle sentir lo importantísimo que es para nosotros y de esa manera hacer que nuestro amor crezca y nuestra relación sea cada día más sólida y estable. Una vez que yo conozca cuál es tu lenguaje del amor seré un comunicador efectivo de mi amor hacia ti porque conoceré cuáles son tus necesidades esenciales y haré todo por cubrirlas y así hacerte feliz.

Cinco lenguajes del amor

En su libro, Gary Chapman propone cinco lenguajes del amor:

Palabras de afirmación. Una manera de expresar amor es utilizar palabras que edifiquen y muevan el alma. Palabras que al escucharlas nos hagan sentir valiosos y empoderados, que nos motiven a ser la mejor versión de nosotros. Al escuchar estas frases de boca del ser que más amamos, nuestro cónyuge, no podemos menos que retribuir con amor. El sabernos amados y valorados por la pareja y que nos lo haga saber es música para los oídos y nos hace sentir muy importantes.

Tiempo de calidad. La idea de pasar tiempo juntos es crecer en nuestra unión. La atención mutua debe ser completa, sin nada ni nadie que nos interrumpa. Esto es, fuera televisor, computadora, nada de celulares. Solo se conversa y se escucha, eso es todo. En el tiempo de calidad es importantísimo desarrollar el arte de escuchar a nuestra pareja. Para esto hay que mantener contacto visual y que con todo nuestro cuerpo -lenguaje no verbal- le comuniquemos que estamos interesados en ella. También es importante saber leer entre líneas e identificar qué emociones está experimentando o qué mensaje tácito nos está enviado.

Recibiendo regalos. Los regalos son signos visibles del amor. Lo importante de estos no es tanto lo que cuenten, sino que se manda el mensaje tácito de “estoy pensando en ti”. Para comprar un regalo se invierte tiempo, dinero y esfuerzo y uno le dedica todo esto solo a quien ama, aprecia y valora. Cabe destacar que lo más importante de este lenguaje es el regalo de uno mismo. La presencia de uno en el momento adecuado es el regalo más valioso que podemos otorgar al amado.

Actos de servicio. El servicio es consecuencia del amor. Es decir, amor y servicio siempre van de la mano. Es expresar a nuestro cónyuge nuestro amor y apreciación por él haciendo cosas que sabemos le gusta que hagamos por él, de una manera libre y no forzada. Es decir, lo hago porque te amo.  Siempre recordando que en el pedir está el dar. Las peticiones dan dirección al amor, pero las demandas detienen el flujo del amor. En el amor no se exige.

Toque físico. Dice Chapman que la relación sexual es sólo uno de los dialectos en el lenguaje amoroso del toque físico. Tocar mi cuerpo es tocarme. Alejarse de mi cuerpo es alejarse de mí. Nuestro cuerpo habla del amor o del desamor que sentimos por nuestra pareja. El contacto físico debe ser en todo momento, sobre todo cuando nuestra pareja pasa por momentos difíciles. Para ella será más importante que la acariciemos y la sostengamos en nuestros brazos amorosos y que le digamos palabras como “todo estará bien”.

 

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