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5 memorables citas que me enseñaron cómo ser un mejor papá

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Shutterstock/haveseen
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Los padres se beneficiarán de reflexionar sobre estos atributos de la paternidad que a menudo se pasan por alto

Hay muchos estereotipos sobre la paternidad. Un padre trabaja todo el día y regresa de noche a casa para asignar los castigos que los niños se hayan merecido a lo largo del día. Se deleita con el momento en que desempeña su papel intimidando al primer novio de su hija, gruñe mientras cambia el aceite con la cabeza metida en las entrañas del coche y recuerda con entusiasmo al árbitro del partido de la liguilla de su hijo que, con la póliza de seguros adecuada, las gafas por prescripción no son tan caras en absoluto.

¿Yo? Yo soy padre de cinco, pero no tengo ni idea de cómo cambiar el aceite. No sé cazar ni pescar ni sigo muchos deportes. Es cierto que se me da bien repartir aperitivos para los largos viajes en los que conduzco la minicaravana familiar hasta nuestro destino vacacional, pero no encajo en el modelo tradicional de padre en muchos aspectos.

Si no tomamos en serio los estereotipos, pueden ser cosa divertida, porque por supuesto hay mucho más detrás de lo que significa ser padre. Sé que he cometido errores en la educación de mis hijos, he aprendido mucho y madurado personalmente a pasos agigantados. Lo cierto es que la paternidad es una vocación como ninguna otra y hay padres de todo tipo y para todos los gustos. Puede ser difícil averiguar cómo ser bueno en ello, pero por suerte no tenemos por qué aprenderlo todo sobre la paternidad nosotros solos.

Aquí tenéis unas cuantas citas que ilustran algunas cualidades frecuentemente ignoradas de la paternidad y de las que todos los padres aprenderían reflexionando sobre ellas.

La fuerza para ser humilde

Día tras día podía ver la vida austera que llevaba. Era soldado de profesión pero, después de morir su esposa, su vida devino una plegaria continua. A veces me despertaba en la mitad de la noche y lo encontraba arrodillado de la misma manera que en su parroquia. Su ejemplo fue, de algún modo, mi primer seminario, una especie de seminario doméstico. –  Papa san Juan Pablo II, sobre su propio padre.

Juan Pablo II, que durante su vida fue un padre espiritual para millones de personas, aprendió una importante lección cuando espiaba a su padre en mitad de la noche. El ejemplo implícito de humildad que vio en su padre mientras rezaba después de llevar a los hijos a la cama, un hombre que durante el día era un soldado profesional, inspiró al futuro papa con el deseo de imitarlo. Incluso los hombres orgullosos de lo duros que son pueden ser un ejemplo de humildad y ternura hacia sus hijos.

Un cambio en el corazón

El corazón de un padre es la obra maestra de la naturaleza. ― Antoine François Prévost d’ExilesManon Lescaut

He sabido de muchos hombres que, al hacerse padres, notaron que sus corazones habían cambiado y llegaban a decir incluso que tenían nuevas perspectivas sobre el amor y la vida. Es difícil explicar, pero yo siento lo mismo. No es que antes no quisiera a mi esposa o a mis padres, sino que tener hijos cambió de alguna forma la manera en que pensaba acerca del mundo, del amor y de mi relación con ambos.

Quizás es el saber que ahora estoy en una relación especial con mis hijos, que trabajaré con gusto para mantenerles y sufriré por ellos mientras viva. De alguna manera, son parte de quien soy ahora. El corazón de un padre no tiene igual.

Aprender un nuevo tipo de valentía

Ser el padre de hijas en desarrollo (…) Nada puede hacerlo a uno tan feliz o atemorizarlo tanto: es una sólida lección para las limitaciones del yo comprender que tu corazón está latiendo en el cuerpo de otro. También me da una calma extraordinaria ante la idea de la muerte: sé que moriría por protegerla… ― Christopher Hitchens, Hitch-22: Confesiones y contradicciones

No hay estereotipo más persistente que el de un padre temeroso de criar a una hija. ¿Qué hay de aterrador en las chiquillas con su deslumbrante existencia obsesionada con los ponis y la ceremonia del té? Quizás es que las chicas muestran la inocencia de una manera que los muchachos, debido a su marcada diferencia física, no lo hacen.

Cualquier momento en que un hombre se convierte en responsable de otro pequeño ser humano es aterrador… pero no tanto, porque los niños ayudan al padre a encontrar su lugar en el mundo e incluso dan significado a la posibilidad del sacrificio y la muerte.

Descubrir quién eres realmente

Tarde o temprano descubres qué clase de padre eres (…) Eres el tipo de padre que aparenta, que grita, que tiene la medida exacta de sus hijos solo comparándolos entre sí, que evita la incomodidad y disimula lo doloroso y mete relleno en sus historias tanto de lamentos como de logros. Eres el tipo de padre que bromea y engaña y se burla de sus hijos y los somete a múltiples muestras de sarcasmo suntuoso cuando —como siempre pasa— el sarcasmo es lo último que necesitan. Eres el tipo de padre que finge conocimientos que no posee e impone información con implacable gratuidad, y enseña lecciones en los momentos en que nada puede absorberse, y que tiene razón, siempre ha tenido razón y siempre tendrá razón hasta el final de los tiempos, y nunca más que inmediatamente después de equivocarse. Y cuando el cuerpo de tu hija empieza a traicionarla, cuando su cielo destella en la distancia con el caluroso rayo del sexo, te aclaras la garganta y te mesas el pelo de la barbilla y le dices que vaya a preguntarle a su madre. No puedes evitarlo: eres un cliché andante. ― Michael ChabonManhood for Amateurs [Hombría para aficionados]

El escritor de ficción Michael Chabon señala con sorna cómo la paternidad revela los defectos de carácter que desearíamos permanecieran ocultos. Con los niños no se puede fingir y un padre descubre rápidamente qué tipo de persona es en realidad. Por otra parte, la paternidad también desvela virtudes que nunca supimos que teníamos e incluso ayuda a fomentar esas virtudes.

El estereotipo de un padre de serie cómica puede ser divertido, pero no define al padre real. De hecho, si un hombre está dispuesto a crecer y madurar junto con sus hijos, la paternidad le ayuda a convertirse en el tipo de persona que siempre quiso ser.

No se trata solo de los hijos

Lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre. — John Wooden, Wooden: A Lifetime of Observations and Reflections On and Off the Court [Toda una vida de observaciones y reflexiones dentro y fuera del tribunal]

La paternidad no gira solo en torno a los hijos. Yo podría ser el mejor padre del mundo, el más simpático, el que les empuja en el balancín todo el día, aconseja a los niños en todos sus deportes y les deja comer helado para cenar, pero si trato a su madre con dejadez, me niego a asistir a misa con la familia, me burlo de mi jefe en la cena y por lo general ofrezco un mal ejemplo, no soy tan buen padre como creo. Los niños lo observan todo y, con frecuencia, momentos que ni siquiera recordamos cobran una gran importancia en sus mentes.

Por ejemplo, recientemente recibí una tarjeta hecha a mano de una de las niñas que van a la escuela parroquial. En el dibujo, aparecía yo llevándola andando al colegio mientras compartíamos un paraguas para mantenerla a salvo de la lluvia. No recordaba ese momento, pero está claro que significó mucho para ella. Los padres moldean a sus hijos en todos los momentos diminutos, lo que implica que la forma en que el padre ame a la madre, cómo trate al camarero en el restaurante o, en general, cómo se desenvuelva y actúe, importa mucho.

Y son buenas noticias, porque un padre no siempre sabe qué decir ni sabe qué función se espera de él, pero esas expectativas son mucho menos importantes que si un padre es simplemente quien es: un buen hombre. Padres, sed buenos, amad a quienes os rodean, liderad con el ejemplo y disfrutad la gran bendición de la paternidad.

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