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Violencia contra 547 niños del coro de Ratisbona: comparado con una cárcel

OSSERVATORE ROMANO ARTURO MARI / AFP
Pope Benedict XVI attends a concert by the Regensburger Domspatzen boys choir at the Sistine Chapel in the Vatican 22 October 2005. AFP PHOTO POOLOsservatore Romano-Arturo Mari / AFP PHOTO / OSSERVATORE ROMANO ARTURO MARI
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El escándalo involucra a Georg Ratzinger, hermano del Papa emérito, por guardar silencio aunque no se ha comprobado que supiera de 'abusos sexuales' y trae a colación la responsabilidad de clérigos-educadores católicos en el maltrato de menores de edad durante casi 50 años en el seno de la Iglesia alemana

La revelación de que el principal coro de la Catedral de Ratisbona durante el periodo de 1945 a 1992 fuera escenario casi de un ‘campo de concentración’ – según el testimonio de las propias víctimas – ha causado conmoción en la Iglesia y la opinión publica.

Una investigación de la diócesis de la ciudad babares reveló que al menos 547 niños sufrieron atropellos (500 casos de violencia física y 67 sexuales, la cifra de abusos aumenta considerando que hay víctimas que sufrieron ambos abusos).

Los delitos ya han prescrito: entre los educadores acusados de complicidad en las violencias, asimismo se menciona a George Ratzinger, director del “Domspatzen” desde el año 1964 a 1993.

Alrededor de trescientas demandas solicitan una indemnización económica y hasta el momento se ha desembolsado medio millón de euros de las arcas eclesiales.

7 años pasaron desde las primeras denuncias de los ex estudiantes del coro. El abogado Ulrich Weber ha presentado los resultados de la investigación el 18 de julio. Las cifras presentadas tratan de los casos con un alto índice de credibilidad pero el total podría llegar a los 700 casos.

En las páginas de la relación final, las víctimas describen la escuela primaria en Etterzhausen y Pielenhofen como un “infierno”, un “campo de concentración” o una “cárcel”.

También en la declaración de los estudiantes que siguieron el bachillerato (preparatoria o estudios antes de la universidad) se evidencian atropellos especialmente en los primeros cursos, pero con menor intensidad respecto a la escuela primaria.

“La violencia física era pan diario, ejercida de manera brutal a una gran mayoría de estudiantes”, denuncia el informe. Igualmente se aluden a violencias psicológicas como humillaciones, prohibir hablar o aislamiento forzado.

Los castigos eran contemplados en represalia a bajas notas académicas, violación de las normas de comportamiento o por motivos personales.

Los atropellos eran sistemáticos, casi institucionalizados con el fin de obtener los máximos resultados para mantener la buena imagen y el éxito del coro de Ratisbona, sostiene el informe.

“El triduo de violencia, miedo y sentido de impotencia debían servir para despedazar la voluntad de los estudiantes menoscabando su personalidad e individualidad, de forma que se alcanzara el máximo rendimiento y disciplina como cuna del éxito”.

Las víctimas aseguran que este sistema malsano les ha producido daños irreparables. La diócesis ha prometido pagar indemnizaciones que van desde cinco mil a veinte mil euros. Por el momento, ya se han pagado casi 450 mil euros debido a 300 demandas.

49 personas ha sido acusadas y 9 de haber cometido violencias sexuales. Nadie irá a la cárcel debido a que los delitos han prescrito por el tiempo.

El informe denuncia que los máximos responsables de las violencias fueron el director y el vice director del colegio.

El escándalo salpicó la imagen de George Ratzinger, jefe del coro de los Domspatzen por casi 30 años y hermano del Papa emérito Joseph Ratzinger. El abogado que presentó el informe lo menciona como complice de la ‘cultura del silencio’ que involucra a casi todos los responsables de la institución.

Weber aseguró que George Ratzinger le ha dado la espalda al problema y de no intervenir aún estando al corriente de la situación. Sin embargo aclaró que no existen pruebas suficientes de que el mayor de los Ratzinger supiera de los abusos sexuales cometidos.

El abogado de las víctimas indicó que el silencio sobre los atropellos tuvo un cambio a partir de 2010 cuando inició la investigación diocesana, antes había reinado el silencio y la falta de escucha a las víctimas.

Otro alto prelado envuelto en el informe y muy criticado ha sido el cardenal Gerhard Ludwig Müller, quien fue obispo de Ratisbona en 2010. La investigación reveló que Müller manejo mal la situación en el momento de las primeras denuncias, específicamente criticando el hecho de no haber buscado un dialogo con las víctimas.

Weber fue nombrado por la diócesis como investigador externo en 2015. De esta manera se garantizó un enfoque imparcial y que ha dado a la luz el informe para realizar una operación de transparencia.

Por último, el informe indicó que los alumnos actuales de la Domspatzen no sufren violencia y la pedagogía actual es moderna y respetuosa de las normas del sistema educativo alemán.

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