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9 claves para cultivar el amor desde el primer día

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Qué hacer con la intimidad, cómo acercarse a los defectos del otro, cómo saber que no te equivocas en la elección de tu pareja... son esenciales para manejar una de las decisiones más importantes de tu vida

Los jóvenes se preguntan qué es el amor y aún más el amor de pareja. Una parte de la sociedad, ciertas escuelas, medios de comunicación y hasta muchos padres de familia les han enseñado -y tristemente modelado- que para conquistar el amor es necesario llenarse de regalos costosos, ser un empresario exitoso, tener una cuenta bancaria hinchada de dinero y la cartera llena de tarjetas, ser el más carita y tener un cuerpo escultural.

Incluso les han vendido la idea de que si quieres enamorar a alguien hay que entregarle todo, hasta el cuerpo porque, total, “lo haces por amor”. Desafortunadamente, no se enseña que una vez que la intimidad sexual se involucra en la relación -antes de que exista un compromiso verdadero que sea para toda la vida-, lejos de acercarlos, los pone en más riesgos.

Una y otra vez se vende la idea de que, como en las matemáticas, “el orden de los factores no altera el producto”, cuando es todo lo contrario. Los muchachos se la están creyendo y están comenzando sus relaciones al revés. Primero la luna de miel y ya después vemos si funcionamos.

Esto que es una realidad está destruyendo muchos corazones y está confundiendo. Lleva a tomar decisiones equivocadas. El que sea una realidad, o sea, que “se use” no significa que este esa sea el camino para la conquista del verdadero amor.

¿Y si todos lo hacen?

Si todos lo hacen, ¿significa que está bien? No se dejen engañar. Lo común no significa que sea lo normal. Nuestros cuerpos poseen una dignidad que merece ser reconocida y respetada. Jóvenes, sobre todo los que desean comprometerse en el amor, no se dejen llevar por modas o por la presión social o del mundo.

La intimidad es fruto-consecuencia- del verdadero amor, del conocimiento y de la aceptación incondicional mutua, del amor que es comprometido y para siempre. “Hacer el amor” es maravilloso. Es un regalo de la vida porque Dios mismo lo creó y hasta le dio “un toque de placer”.

Cuando de verdad reconozcan y valoren lo que el verdadero amor es y lo que amar significa, se darán cuenta de que muchas veces tendrán que nadar contra corriente por algún tiempo y no dejarse llevar ni por sus amigos ni por sus instintos. Aunque se necesita de mucha fortaleza para lograrlo, es totalmente posible hacerlo.

La recompensa

Tan solo piensen que la recompensa al final será haber encontrado un amor con cimientos sólidos, un amor que será para toda la vida. Este amor así es real, sí existe y ustedes lo podrán tener en sus vidas si saben esperar con paciencia, redirigiendo sus pasiones hacia un bien mayor.

Para conquistar el amor real y maduro es preciso que caminen juntos como pareja, paso a paso por la vida viendo hacia una misma dirección. Que tengan un proyecto en común, valores afines y, lo más importante, un compromiso sólido que va mucho más allá de sentir mariposas en el estómago.

Es más, siempre lo he dicho cuando doy cursos prematrimoniales: si sienten mariposas, ¡no se casen! Es decir, no se casen enamorados, sino amando. Esto es, no sintiendo tanto como accionando; porque el amor se acciona, se decide.

El crecimiento en el amor es el fruto de cada día.  Para lograrlo es necesario triunfar sobre el egoísmo y abrir por completo nuestro corazón para todo lo que es bueno, bello y verdadero y cerrar las puertas a todo aquello que nos pueda llevar a la indiferencia, a la envidia, al egoísmo y al orgullo pues todo esto puede llegar a separar a quienes un día se entregaron por amor.

Áreas que puedes cultivar

Existen áreas que nunca hay que descuidar en una relación para que esta crezca en el amor y desde el amor.

  1. Comunicación efectiva y afectiva. Trabajen en desarrollar esa capacidad de saber identificar y expresar sus sentimientos e ideas y en validar y entender los de su pareja. Muchas veces será más necesario escuchar que hablar.
  2. Compartan valores vitales. Hay valores que sencillamente no son negociables. Es muy importante que sus valores sean medios de unión y crecimiento. Una relación en donde estos sean muy distintos difícilmente llegará al éxito.
  3. Compartan gustos y hasta disgustos. A ti te encanta el soccer y a ella el baloncesto. A ella le encanta salir a bailar y tú prefieres el cine. Es muy importante que compartan gustos e intereses y que aprendan a gozar de lo que al otro le gusta.
  4. Tú eres tú y yo soy yo; a los ojos de Dios somos uno. Esto es muy delicado y hay que entenderlo en su justo medio para no llegar al egoísmo. Si bien cuando lleguen al altar serán una misma carne, es muy importante que no pierdan la individualidad en la relación y que actúen de manera libre: ni tú eres dueño de mí ni yo soy dueño de ti. Ambos nos servimos, nos complementamos, nos ayudamos mutuamente y somos medio de santificación uno del otro. El matrimonio es un constante servir, muchas veces olvidándonos de nosotros para hacer feliz al otro. Servir es un milagro del amor.
  5. Aprendan a negociar. Ni tú impones tu voluntad ni tu pareja “obedece”. Las decisiones importantes tomadas en conjunto son las más acertadas.
  6. Disculpen sus defectos. Reconocer que cada uno es producto de su historia y que ambos tienen heridas  (defectos) del pasado que sanar es vital para que la relación siga madurando.
  7. No tomen nada personal. En cualquier discusión recuerda que estás molesto con el evento y no con la persona.
  8. Conviene esperar. Una vida sexual prematrimonial puede llevarles a que sean otros los motivos por lo que deciden estar juntos. La atracción sexual es tan fuerte que puede cegar para ver defectos en los que hay que fijarse antes de saber si realmente pueden comprometerse para toda la vida. Saber esperar para entregarse en plenitud es una muestra de lo que se valoran y se respetan. “Porque te amo tanto deseo seguirte conociendo con los ojos abiertos”.
  9. Vida espiritual. “La cuerda de 3 hilos no se rompe fácilmente”. Cuiden el espíritu e invítenle a ser copartícipe de su relación y de la toma de decisiones.

Hay que amar con el corazón abierto y con los ojos aún más abiertos. El amor se goza, te ilumina, lo irradias, lo vibras, te hace sentir vivo, dichoso, pleno y completo.

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