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5 broncas famosas de Papas

AFP / GIUSEPPE CACACE
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Sí, a veces el Papa también da con el puño en la mesa

De vez en cuando, incluso los Papas dan con el puño en la mesa frente a ciertos comportamientos. Estos 5 casos se volvieron famosos:

1 – El reloj de Pablo VI

El beato Pablo VI había decidido convocar a los nuncios del mundo, pero de forma privada, Sin embargo, encontró la noticia de la convocatoria impresa para todo el planeta la semana siguiente, y firmada por el actual decano de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Giampaolo Iorio. Quien sintió la fuerza de desaprobación del Papa fue su reloj de pulso, que simplemente se rompió cuando golpeó con el puño en la mesa al ver la publicación que él mismo había determinado expresamente que no se haría.

En otra ocasión, Pablo VI fue víctima de un posible robo en el departamento pontificio. Él quiso que el caso se quedara en secreto para evitar que la investigación incurriera en alguna injusticia. Pero la prensa supo… Y, nuevamente, al Papa no le gustaron nada las indiscreciones que se habían filtrado de la información interna.

2 – San Juan Pablo II y el vaticanista

San Juan Pablo II se quedó bastante ofendido cuando el vaticanista Domenico del Río, del diario italiano La Repubblica, dedicó una llamativa entrevista a un teólogo que criticaba lo que, según él, eran «aspectos triunfalistas de pontificado de Wojtyla», en concreto, los «viajes internacionales del Papa, que el entrevistado consideraba «costosos y espiritualmente poco productivos».

Del Río terminó siendo excluido del siguiente vuelo papal – en el fondo, si era para dar voz desproporcionada a las críticas sobre esos mismos viajes, ¿para qué iba? Alrededor de cincuenta colegas de él escribieron entonces una carta abierta de solidaridad y la remitieron al Secretario de Estado, que era el cardenal Agostino Casaroli. Pero el jalón de orejas dado por el Vaticano dio resultado: Del Río valoró con más profundidad el sentido y la importancia de los viajes apostólicos y terminó volviéndose el defensor más férreo de san Juan Pablo II, llegando a compararlo, más tarde, con Moisés.

Años después, en su lecho de muerte, el vaticanista confió al colega Luigi Accattoli un mensaje al Papa: «Me gustaría que le dijera al Papa que le agradezco mucho. Mire a ver si logra hacerle llegar este recado. Que le agradezco, con humildad, por la ayuda que me dio para creer»De hecho, la fe tibia de Del Río había comenzado a recalentarse precisamente a causa de los testimonios de san Juan Pablo II – que él veía de cerca durante … los viajes del Papa.

3 – Francisco y los sacerdotes nigerianos

El papa Francisco también ha demostrado, recientemente, que la paciencia tiene límites: incluso llegó a pensar en el extremo de suprimir una diócesis entera – y no lo hizo sólo porque «la Iglesia es madre y no puede abandonar a tantos hijos».

Quien desafió la paciencia pontificia fue la rebeldía, que ya se arrastra desde hace cuatro años, del clero diocesano de Ahiara, Nigeria: los sacerdotes de ahí no quieren aceptar al obispo nombrado en 2012 por el papa Benedicto XVI porque no pertenece a su etnia.

Francisco tomó una iniciativa sin precedentes de los tiempos modernos: en una carta bastante dura, ordenó que todos los sacerdotes de la diócesis de Ahiara, residentes o no en su territorio, escriba una carta dirigida personalmente al Papa pidiendo perdón, expresando con claridad su total obediencia y aceptando a cualquier obispo que el Papa decida enviar. La carta-respuesta de cada uno de los clérigos de Ahiara debe ser enviada en un máximo de 30 días a partir de la misiva del Papa (el plazo vence el 9 de julio) y quien no lo haga será inmediatamente suspendido a divinis y alejado de su oficio.

«Esto parece muy duro», dijo Francisco a una delegación nigeriana, «pero ¿por qué el Papa hizo eso? Porque el pueblo de Dios está escandalizado. Y Jesús nos recuerda que quienes escandalicen deberán pagar las consecuencias».

4 – Francisco y los registros de los viajes de los cardenales

Francisco ya había sido perentorio también con los cardenales: retomando una tradición que había quedado de lado durante treinta años, él pidió que todos los cardenales residentes en Roma registren sus periodos de ausencia y especifiquen cuánto tiempo estarán fuera y dónde se hospedarán.

«Simplemente fue retomada una tradición saludable. Una bella tradición que ya existía», aclaró el portavoz vaticano, Greg Burke, respecto a la carta enviada por el Papa al decano del Colegio Cardenalicio determinando la medida.

El vaticanista Salvatore Izzo publicó en su blog que algún cardenal «debe haber disgustado a Francisco» para que él necesitara reactivar esa tradición.

5 – Francisco y los jóvenes alborotados: «No sean egoístas»

Una de las más famosas reprimendas públicas hechas por el papa Francisco se ve en la Plaza San Pedro. Estaban 40 mil jóvenes de la Ciudad de México de visita en el Vaticano: ansiosos por ver al Papa de cerca y tocarlo, una parte de los jóvenes pasó los límites básicos de educación y sentido común y comenzó a jalarlo, llegando casi a derribar a Francisco sobre un chico en silla de ruedas.

Los guardaespaldas intentaban mantener el orden, pero fue el propio Francisco quien tuvo que «ponerse duro» con los jóvenes alborotados: «¡No sean egoístas! ¡El Papa es de todos!», dijo con voz firme y cara seria, a los fieles que jalaban su brazo en febrero de 2016.

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