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Papa Francisco ¿Sabes que hay santos y ángeles de Dios ocultos y cuidándote?

OSSERVATORE-ROMANO / AFP
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En la audiencia general del miércoles, el Pontífice predicó sobre la esperanza de los santos y los ángeles que pueden ser "anónimos"

“Dios no nos abandona jamás: Cada vez que lo necesitamos tendremos un ángel para levantarnos y para darnos consuelo. “Ángeles” a veces con un rostro y un corazón humano, debido a que los santos de Dios están siempre allí, ocultos entre nosotros”.

Lo dijo el Papa Francisco en la audiencia general del miércoles 21 de junio de 2017 en la plaza de San Pedro centrada en el tema: “Los Santos, testimonios y compañeros de esperanza”.

Los santos y los ángeles de Dios

El Pontífice aseguró que “los santos están presentes en nuestra vida, cuando alguien invoca un santo o una santa es porque se encuentra cerca de nosotros”.

Francisco insistió para que veamos a los santos como “hermanos y hermanas mayores”. Ellos han sufrido en la vida como nosotros. “Su existencia nos asegura que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable, sino posible con la gracia de Dios”.

Citó la carta a los Hebreos que define la presencia de los santos en nuestra vida con la expresión «una nube ingente de testigos».

En la lucha cotidiana contra el mal, los santos están ahí para nosotros desde el nacimiento, en el bautismo, en la vida de pareja y de familia, con el sacramento del matrimonio y en la vocación del sacerdote, el religioso o la consagrada.

Los santos nos rodean

Los santos “nos rodean invisiblemente, y su compañía e intercesión se hace evidente en los momentos culminantes de nuestro caminar cristiano: como en el Bautismo, donde por primera vez se invoca su intercesión para que Dios nos ayude en la lucha contra el mal”.

El papa Francisco indicó que los santos y los ángeles están con nosotros en los tiempos más difíciles. En el matrimonio, que indicó que “es para toda la vida” y no “cuando – dicen- el amor termina”.

Los santos son felices y apoyan a los matrimonios para que los esposos se conserven “en el amor y la fidelidad”. Ello están desde el inicio del “viaje” de la “vida conyugal”.

“En la Ordenación sacerdotal, donde toda la Asamblea, guiada por el Obispo, implora su intercesión en favor del candidato. Y así, también en otras circunstancias de nuestra peregrinación”.

“Somos polvo, pero amasados con el amor de Dios, y que fieles a esta tierra amada por Jesús, caminamos decididamente hacia la patria definitiva, guiados por una sólida esperanza”, añadió.

La esperanza de ser santos

“¿Pero, Padre, se puede ser santo en la vida de todos los días? – ¡Sí, se puede! – ¿Pero eso significa que debemos rezar todo el día? – ¡No! Eso significa que tienes que hacer tu deber todo el día: Rezar, ir al trabajo, custodiar tus hijos”, dijo dejando de lado las hojas y mirando a la multitud de 12.000 fieles y peregrinos.

El Obispo de Roma indicó que la santidad es cosa de vivir la cotidianidad. Vivir con “corazón abierto ante Dios con este deseo que con ese trabajo, en la enfermedad; en ese sufrimiento, también en las dificultades, todo sea abierto a Dios y así seremos santos”.

Se puede ser santos. El Señor nos da la esperanza de ser santos. Nosotros pensamos que es algo difícil…que es más fácil ser un delincuente que santo ¡No! Ser santos se puede porque nos ayuda el Señor, es Él que nos ayuda”, reiteró.

Por ultimo, saludó a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.

“Que el Señor nos conceda la gracia de ser santos, de convertirnos en imágenes de Cristo para este mundo, tan necesitado de esperanza, de personas que rechazando el mal, aspiren a la caridad y a la fraternidad. Que Dios los bendiga”, indicó.

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