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Tu cerebro tiene un botón de reinicio: Mira cómo usarlo

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Limpia los desechos para tener una mente más clara y aguda

Probablemente ya sabes que, cuando aprendes una nueva habilidad, tu cerebro crea nuevos caminos neuronales que se fortalecen a medida que practicas más. Pero, ¿te has preguntado alguna vez por qué olvidas viejas habilidades que has dejado de practicar un tiempo, como saber conjugar los verbos en francés?

Resulta que es porque tu cerebro tiene un botón de suprimir y que, una vez has aprendido a usar este botón, puedes eliminar desechos y centrarte en fortalecer el circuito neuronal que más te interese. Anonymous explicó la ciencia detrás de este fenómeno, además de estrategias para optimizar este potencial, en una publicación reciente:

Imagina que tu cerebro es un jardín, excepto que en vez de crecer flores, frutas y verduras, crecen conexiones sinápticas entre neuronas. Son conexiones por las que viajan neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y otros.

Las ‘células gliales’ son los jardineros de tu cerebro: actúan para acelerar las señales entre ciertas neuronas. Pero otras células gliales son limpiadoras, retiran las malas hierbas, eliminan las plagas, recogen las hojas muertas. Los jardineros que podan tu cerebro son las ‘células microgliales’. Ellas podan tus conexiones sinápticas. La pregunta es, ¿cómo saben cuáles tienen que podar?

Interesante explicación científica, pero ¿qué significa para nosotros en la práctica? ¿Este proceso sucede de forma espontánea o hay algo que podamos hacer para asegurar que nuestras células microgliales podan de forma efectiva y que solo las sinapsis apropiadas reciben el hachazo?

Sí, y a las dos cosas, de hecho. Y lo primero es lo primero: asegúrate de que estás durmiendo lo suficiente.

En especial cuando estás aprendiendo algo nuevo, tu cerebro construye muchas conexiones apresuradas y chapuceras. Cuando vas a dormir, tus neuronas se encogen hasta un 60% para hacer hueco al paso de las células microgliales, que limpian los desechos y construyen unos circuitos neuronales más simplificados y eficientes.

Por esta razón se tiende a pensar con más claridad después de una buena noche de sueño y por eso es tan difícil pensar claro cuando se está cansado. Tus sinapsis están intentando funcionar a través de un montón de escombros, lo cual reduce los neurotransmisores y enreda tu razonamiento.

Además, las células microgliales no tienen que esperar a todo un ciclo completo de REM, también aprovechan las siestas, incluso las cortas de 10 ó 20 minutos.

Así que limpiar tu cerebro es tan sencillo como irte a dormir, aunque asegurarte de que se limpia lo apropiado requiere un poco más de esfuerzo.

Las células microgliales podan las sinapsis marcadas con ciertas proteínas, la C1q entre otras. Si practicar algo una y otra vez fortalece tus sinapsis neurales, tiene sentido que las sinapsis que se marcan con esas proteínas sean las que no usas. Es como la memoria muscular: puede que fueras un escalador consumado cuando tenías seis años, pero atrévete a subirte a un árbol 30 años después sin haber hecho algo parecido entre tanto.

Del mismo modo, si pasas la mayor parte del día laboral mirando el Facebook a escondidas y rumiando pensamientos oscuros sobre tu molesto compañero de trabajo, quizás desarrolles un talento sorprendente para elaborar ingeniosas actualizaciones de estado malvadas , pero es poco probable que te ganes un aumento por la excelencia de tu trabajo.

Así que, si quieres asegurarte de que se podan las sinapsis adecuadas, practica el mindfulness, una conciencia activa. Si quieres aprender francés, no pienses perezosamente mientras friegas la vajilla en el último capítulo que viste de Walking Dead. En vez de eso, conjuga verbos franceses mientras frotas. Pasa lo mismo si quieres mejorar tus habilidades en taekwondo: mientras bates huevos para hacerte una tortilla, en vez de revivir mentalmente la patada que te dieron en la cara, concéntrate en los bloques y los contraataques que podrías haber usado.

Luego, vete a dormir temprano y te levantas con una mente clara, fuerte y… ¡caminos neuronales relucientes!

Y si todo lo demás falla, échate una siesta. La ciencia te lo recomienda.

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