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Cómo hacer que mi divorcio afecte lo menos posible a mis hijos

Shutterstock-Monkey Business Images
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Ya el divorcio les hace gran daño, ¡es peor si los padres no saben manejar sus conflictos como adultos!

Si un hada madrina, -como esa de los cuentos- se me apareciera y me dijera que me concede un solo deseo, el que yo quisiera, le pediría que el divorcio nunca más existiera. Me duele ver el sufrimiento de los hijos al ver a su familia fracturada, con sus ojitos llenos de impotencia de no poder hacer nada por rescatar el matrimonio de sus papás. Es un dolor que no existen las palabras para describirlo.

El divorcio afectará a los hijos de todas las edades, solteros o ya casados. Es importantísimo que los padres sepan manejar sus conflictos como adultos, porque si bien el impacto del divorcio daña mucho a los hijos, los problemas entre sus padres los daña aún peor. Si de por si esta experiencia los llena de tristeza, ansiedad, inseguridad, enojo y miedo, si le agregamos conflictos entre las dos personas que ellos más aman, los hijos viven un verdadero infierno.

Definitivamente, en los planes de Dios está que TODO MATRIMONIO SE SALVE. Sin embargo, es una realidad que no siempre sucede así. Cuando se está en el proceso de divorcio oímos -porque la ceguera espiritual no nos permite escuchar- tantísimas sugerencias y consejos de personas que nos quieren y desean que salvemos nuestro matrimonio.

Comentarios como: “No te divorcies por tus hijos” o “Tus hijos son los que más van a sufrir”. Pareciera que lo que nos dice entra por un lado y sale por el otro. Ni siquiera el amor por nuestros hijos (que se supone es el amor más puro y poderoso) nos hará quedarnos en un matrimonio del que ya están decididos a salir. Bien o mal es una resolución que ya tomamos y solo el tiempo nos hará ver las consecuencias de nuestra decisión.

Todo divorcio cobra una factura muy dolorosa porque no solo afecta a los involucrados, sino a todo a su entorno. En pocas palabras, en un divorcio la única que gana es la cuenta bancaria del abogado. Si tan solo confiáramos que todo matrimonio tiene su lado para salvarse

Me encantaría decirles que sus hijos no sufrirán y que con terapias se recuperarán al cien. No se los diré porque no es verdad. Un divorcio siempre será una experiencia traumática para los hijos. Lo que sí es que en las manos de los padres está que este proceso sea lo menos doloroso posible. Comparto los siguientes puntos que sugiero se tomen en cuenta.

  • Hablen a sus hijos sobre los cambios que vendrán de una manera positiva y a su edad. Hagan mucho hincapié en que su amor por ellos fue, es y será incondicional.
  • Nunca hagan sentir a tus hijos culpables por el divorcio. Si ustedes discutían, aunque fuera por causa de ellos, ustedes fueron los inmaduros que no supieron hablar y arreglar las cosas.
  • Permitan a tus hijos expresar sus emociones y sentimientos sin que sientan miedo a ser reprimidos, enjuiciados y reprendidos. Denle a sus hijos tal seguridad de “echar fuera” lo que piensan y sienten y muestren empatía. Eso sí aguanten vara de lo que les puedan decir. Después de todo ellos están sufriendo las consecuencias de las decisiones de dos adultos que no tuvieron la capacidad de arreglar sus diferencias.
  • Dejen abierta la posibilidad de que vean a su papá (o mamá) cada vez que los hijos quieran. Independientemente de los acuerdos legales en cuanto a las visitas de cualquiera de los padres, los hijos nunca lograrán entender el por qué no tienen el derecho de ver a su papá o estar con su mamá cada vez que se le pegue la gana. Después de todo, es su derecho.
  • Si eres el papá que no tuvo la custodia, hazte presente lo más que puedas en sus vidas. Los hijos necesitan tener la certeza de que no los estás abandonando y que siempre podrán contar contigo. Con esto evitas que desarrollen de manera permanente sentimientos como miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.
  • Los asuntos legales son de adulto. Mantengan los conflictos, riñas y discusiones acaloradas, así como los comentarios sobre los aspectos legales del divorcio totalmente al margen de los hijos. Si papá fue infiel, te fue infiel a ti -mamá- y tus hijos no tienen porque enterarse.
  • Traten de celebrar JUNTOS cada triunfo de sus hijos. Ellos necesitan tener la certeza que el divorcio fue de papá y mamás y no de padres a hijos. No es necesario que convivan entre ustedes como la gran familia o la súper pareja feliz. La idea es que los hijos se den cuenta que siempre harán unión por el bien de ellos.
  • Las decisiones de papá y mamá son de papá y mamá… Como padres coherentes y maduros saben lo que más conviene a sus hijos.
  • Estén de acuerdo en premios, castigos y consecuencias. Los hijos de padres divorciados se vuelven muy chantajistas y si los papás no están de acuerdo en estar bajo una misma línea de educación los hijos se pueden perder fácilmente. Si un papá no da permiso para algo, el otro respeta y punto.
  • Nunca critiquen, no hablen mal ni se quejen de su cónyuge delante de sus hijos. Si el papá es un patán o la mamá una loca, se lo callan y no van a ser ustedes quienes destapen sus defectos o carencias. Los hijos crecen muy rápido y ellos mismos harán sus propias conclusiones de quién es quién. La idea es que el día de mañana tus hijos jamás digan que tú les envenenaste el corazón.
  • Nunca pidan a sus hijos que tomen decisiones que les haga dividir su corazón en dos. ¿A quién quieres más? ¡Tache para el padre que lo haga!
  • No hagan a sus hijos rehenes y motivo de chantaje. Si el papá no cumple con manutención o no pasa dinero que eso no sea motivo para que no visite o vea a sus hijos. Imagínate en la mente del hijo todos los pensamientos negativos que pueden pasar por esto: “Mi papá no nos da dinero, entonces ¿no me quiere?” Ya basta de lastimar aún más su corazón. Si no cumple con lo acordado siempre hay recursos legales que le obliguen.
  • Realcen las cualidades de papá o mamá. Cada vez que puedan recuérdenles lo que papá/mamá les ama y traten de encontrarle virtudes. Si no se las encuentran sería un buen motivo para que se examinen personalmente porque -generalmente- cuando no vemos nada bueno en los demás, tampoco nosotros lo tenemos.
  • Si tienen una nueva pareja, por favor, no se la impongan a sus hijos. Es demasiado lo que tienen que procesar en un divorcio para que también ahora tengan que aceptar a su pareja.
  • No usen a tus hijos para sacarle información de su ex. No les pregunten cosas como si la nueva pareja es más guapo o bonita que tú.
  • Facebook y redes sociales. Úsenlo de manera inteligente. Mamás, recuerden que la figura de ustedes ante los ojos de sus hijos es inmaculada, intocable e intachable. Cuiden las fotos y los “post” que comparten. He escuchado a hijos decir que cuando ven fotos “provocativas” o con escotes de sus mamás en las redes les altera les da náusea. Papás, el exhibirse con mujeres no les hace más hombres y sus hijos no les respetarán ni les admirarán más por eso. Todo lo contrario. Así que ambos ¡prudentes!

Los hijos todo observan, de todo hacen juicio, aunque no lo externen y todo imitan. Es por eso que es importantísimo que los padres adquieran herramientas para saberse comunicar entre sí siempre dando buen ejemplo y mostrando madurez. Con esto pueden ayudar a todos los miembros de la familia a que este trance sea más llevadero y que los efectos emocionales sean los menores.

Incluso, paradójicamente pueden usar el divorcio como escuela de virtudes como el perdón, la piedad, la paciencia, la justicia, prudencia, etc. Todo dependerá de su capacidad de sacar el lado luminoso de las experiencias dolorosas como esta.

 

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