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TDAH: Cuando el miedo al rechazo es mayor de lo que parece

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La disforia asociada al rechazo es un aspecto del TDAH que se está explorando y tratando de nuevas formas

He tenido problemas con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) durante gran parte de mi vida, así que siempre me intereso por las nuevas investigaciones relacionadas. En un artículo reciente de ADDitude se explica una reacción emocional denominada ‘disforia asociada al rechazo’ que es particular de los que tienen TDAH:

La disforia asociada al rechazo (RSD) es una sensibilidad emocional y un dolor emocional extremos motivados por la percepción –no necesariamente la realidad– de una persona de que ha sufrido rechazo, burla o críticas por parte de personas importantes en su vida. La RSD también puede ser fruto de un sentimiento de fracaso o de insuficiencia, de incapacidad para cumplir con las propias exigencias o las expectativas de otros.

Sin duda, a estas alturas todos estamos familiarizados con el término ‘disforia’, pero me sorprendió descubrir que ni siquiera sabía lo que significaba. Pensaba que significaba ‘confusión’ o algo parecido (literalmente me suena a griego)… pero en realidad significa ‘difícil de soportar’.

Contrariamente a lo que los niños con TDAH escuchan habitualmente, no son débiles o tímidos, sino que su respuesta emocional es desproporcionadamente mayor a la que sienten otros y el dolor emocional es, como consecuencia, más intenso.

El doctor William Dodson es un experto en TDAH y ha escrito extensamente sobre los efectos emocionales del TDAH. Explica que este dolor emocional puede tomar dos direcciones: interna o externa.

Los niños (y adultos) que logran contener el dolor y volverlo hacia adentro pueden desencadenar episodios depresivos intensos. El doctor Dodson señala que “el cambio repentino de sentirse perfectamente bien a sentirse deprimido es un resultado de la RSD y a menudo se diagnostica erróneamente como un trastorno bipolar de ciclo rápido”. Esto también podría explicar por qué los individuos con TDAH también sufren de trastorno límite de la personalidad (caracterizado por reacciones emocionales extremas e inestables) en un mayor porcentaje que la población general.

Cuando se externaliza la respuesta emocional, toma el aspecto de la furia. Y no es precisamente una voz más alta de lo normal, sino de furia colérica absoluta aplastante estilo Hulk, golpeando paredes e hinchando venas. El doctor Dodson asegura incluso que el 50% de las personas que van a terapia para el control de la ira por mandato de un tribunal han sido diagnosticadas previamente de TDAH.

Las personas que padecen esto se enfrentan a las reacciones emocionales extremas de dos formas: o tratan de agradar a todo el mundo o renuncian a intentar agradar a nadie. Obviamente, ambos mecanismos de superación son perjudiciales y potencialmente paralizantes: no hay manera posible de agradar a todo el mundo al mismo tiempo, y además, el intentarlo puede crear un sentimiento tan grande de fracaso que la renuncia es inevitable.

Hay unos pocos individuos con TDAH que se adaptan a su excesiva sensibilidad al rechazo siendo personas muy perfeccionistas, destacadas o adictas al trabajo. Pero los éxitos e incluso la excelencia no eliminan la RSD ni el torbellino interno que genera.

El doctor Dobson declara que la disforia asociada al rechazo es una parte integral del TDAH: casi el 100% de los individuos con TDAH la experimentan. También explica que las emociones son tan intensas y abrumadoras que la psicoterapia no es un tratamiento útil, aunque hay dos medicaciones que pueden ayudar: agonistas alfa e inhibidores de la monoaminooxidasa. Son medicamentos considerados bastante seguros, pero con una serie de efectos secundarios.

Quizás lo más importante es reconocer la legitimidad y la gravedad de las emociones que experimentan las personas con TDAH. No es posible extraer el dolor ni prevenir una decepción emocional; de hecho, la angustia emocional a menudo no deriva de un rechazo de verdad: la percepción de rechazo es suficiente para desencadenar una reacción emocional extrema.

Sin embargo, es posible reconocer la respuesta emocional y no criticar a los que la sufren de ser dramáticos o autocomplacientes. Es una parte integrante de lidiar con el TDAH y los individuos con TDAH que experimentan RSD necesitan comprensión y apoyo, por encima de todo.

 

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