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La Virgen que liberó Roma de los alemanes

Antoine Mekary | ALETEIA
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A la Virgen "del Divino Amore" se le atribuye el fin de la II Guerra Mundial

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Si hay una Virgen “romana” es con toda certeza la “Madonna del Divino Amore” (Virgen del Divino Amor). El icono milagroso está custodiado en el santuario de Castel Di Leva, a 14 kilómetros de la ciudad, lugar en que sucedió el primer milagro.

En 1740 un peregrino que iba a San Pedro se perdió en el campo y fue agredido por una manada de perros feroces. Al levantar la mirada se dio cuenta que en la ruinas de una antigua torre había un icono de la Virgen con el Niño, le rezó y enseguida los perros huyeron. Se corrió la voz en la ciudad y desde entonces las peregrinaciones se llevan a cabo sin parar. Un segundo milagro se remonta a los años 30 del siglo pasado cuando el joven sacerdote Umberto Terenzi, primer rector del santuario, sobrevivió a un incidente vial precisamente en los alrededores del santuario.

Pero el culto se retomó sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. A esta Virgen, de hecho, se le reconoce la gracia de la liberación de Roma de los alemanes. Después de que los bombardeos del 43 devastaran el área del santuario, la imagen de la Virgen del Divino Amor fue transferida primero a la iglesia de San Lorenzo in Lucina (en cuyo exterior se encuentra una edicola o nicho dedicada a esta Virgen) y luego a la de San Ignacio de Loyola. Con la batalla final a las puertas, Pío XII invitó al pueblo a orar a la Virgen para la salvación de la ciudad.

El 4 de junio del 44 el pueblo, al que se unió Pío XII, hicieron un voto a María del Divino Amor, para que protegiera la ciudad. El mismo día, los aliados entraron a Roma sin combatir, después de la retirada de los alemanes. En agradecimiento por la salvación del peligro, fue erigido el santuario en Castel di Leva y en la ciudad surgieron numerosas edicolas sacras dedicada a la Virgen del Divino Amor, todavía hoy objeto de devoción. La primera de ellas se encuentra en una capillita en el muro de Castro Pretorio.

Muchas de ellas, además de la indicación de “Madonna del Divino Amore” están acompañadas por una placa que recuerda la salvación del peligro de la guerra. Otras edicolas fueron construidas en el 54, con ocasión del Año Santo Mariano. El Santuario del Divino Amore es una meta de peregrinación muy querida para los romanos: cada sábado, desde el primero después de la Pascua al último de octubre, se lleva a cabo una peregrinación nocturna a pie, se sale a medianoche del Circo Massimo y se llega al amanecer al santuario donde se celebra la misa del peregrino.

 

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