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El integrismo requiere una terapia educativa apropiada para ser derrotado

AP Photo Nameer Galal
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Impacto del viaje del Papa a Egipto según el filósofo Massimo Borghesi

Puertas abiertas, para el Islam y para los cristianos. Disociar religión de violencia, pide el Papa. Egipto es hoy un país sorprendido agradablemente por una visita inédita. El pensador y filósofo Mario Borghesi estuvo allí y nos traslada el ánimo de un país cuya primavera quiere volver a renacer. El integrismo requiere una terapia educativa apropiada para ser derrotado, afirma.

Borghesi es profesor universitario en Perugia y ha sido docente en varias universidades pontificias de Roma.

El Papa ha vuelto de Egipto. ¿Qué ha dejado?

Se trata de una semilla importante. El viaje del Papa, el 28 y 29 de abril, ha constituido un acontecimiento. Como dijo el patriarca caldeo Louis Raphael I Sako a Fides, el Papa Francisco, con sus discursos y gestos en el viaje ha abierto tantas puertas: con el islam, con las autoridades políticas, entre los cristianos.

Esperemos que ahora los musulmanes aprovechen la ocasión y este apoyo que se les ofrece por parte de la Iglesia. Me quedé en Egipto los días después y vi la gran impresión que dejó la visita en todo el país. Todos estaban sorprendidos y se percataban de que había sucedido algo nuevo.

Los cristianos estaban contentos y ciertamente la visita del Papa ha sido un gran consuelo para todos los bautizados en Oriente Medio.

Los musulmanes también estaban contentos porqué el Papa ha hecho pasos de gigante y gestos que ni soñaban, como cuando abrazó durante un rato al Gran Imán Ahmed al Tayyib y le llamó “hermano”.

Por tanto las puertas, como dijo el patriarca Sako, están abiertas, y todos estamos llamados para que no se vuelvan a cerrar.

Hablamos continuamente de diálogo y misericordia pero el mundo está lleno de inseguridad y hostilidad. ¿Todo depende de la educación?

La educación es fundamental. Lo ha recordado Tawadros II en el discurso de acogida al Papa, en el patriarcado copto-ortodoxo en El Cairo. Tawadros ha citado como un modelo la enseñanza de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) cuyas escuelas son un lugar de diálogo y apertura hacia todos, cristianos y musulmanes, coptos ortodoxos y coptos católicos.

Un contexto en el cual surgen amistades que impiden prejuicios y hostilidad, fuente de contrastes religiosos.

El Papa ha pedido separar religión y violencia. Pero hay violencia que usa el nombre de la religión para ser perpetrada.

El discurso de Francisco en la Universidad de Al Azhar, el instituto académico más importante del mundo islámico, es una invitación abierta para disociar la religión de la violencia, el Dios misericordioso del guerrero, utilizado por la política para sus propios fines.

Ha constituido un apoyo de gran valor a los intentos del presidente de Egipto Al Sisi y del gran imán de Al Azhar, al Tayyib, de purificar el mensaje coránica de interpretaciones y desviaciones que tienden a legitimar las facciones extremistas del Islam.

La educación a una correcta visión de la religión, es en estos momentos lo más urgente en los países del Islam. Lo vemos en Pakistán donde, ante la abdicación del Estado en materia educativa, las madrazas integristas han asumido desde hace años el monopolio de la educación, con graves consecuencias. Lo mismo ocurre en la selección del imán que guía las mezquitas en suelo europeo. El integrismo requiere una terapia educativa apropiada para ser derrotado.

Europa parece adormecida ante el incesante drama de los refugiados. ¿Por qué tanta insensibilidad?

Europa, junto a América, tiene dos gravísimas responsabilidades por el éxodo bíblico proveniente del Norte de África y de Oriente Medio. Desde la desastrosa guerra contra Iraq, en 2004, se ha dado un proceso de desestabilización y destrucción, material y cultural, de enteros países que no ha cesado. Una tragedia sin fin.

Las guerras contra Libia y Siria han sido promovidas por intereses occidentales con el apoyo de los aliados: Turquí, Arabia Saudí, Emirados Árabes. Por esto no cesará el éxodo hasta que no vuelva la paz en Libia y en Siria. La generosidad europea para acoger a los migrantes es el precio que se paga por las propias culpas.

A partir de 2004 la política occidental hacia el mundo árabe se ha revelado como un desastre completo. Ha generado un terrorismo islamista, pilotado ya en tiempos de guerra en Afganistán en la función antirusa, con millones de muertes, la destrucción de enteras naciones y una inmigración salvaje.

¿Qué esperanza hay para el futuro?

Se hace difícil decirlo. Por ahora, ante la inactividad de América y Europa, la paz en Siria parece depender de la convergencia entre Rusia, Irán y Turquía. Trump parecía que anhelaba un acuerdo con Rusia, pero después del bombardeo de la base aérea de Assad, sus intenciones no son claras.

En Libia se trata de conciliar diversos intereses europeos, italianos y franceses primero, y aquellos europeo-americanos y rusos de modo que se sede la rivalidad entre los dos presidentes que actualmente gobiernan una parte del país. El tiempo de la incertidumbre durará todavía. En realidad una situación de paz y distensión se podría dar sólo cuando Europa, América y Rusia cesaran de pelearse por realidades interpuestas.

La era de la globalización, guiada por un único imperio mundial, ha sido una breve y peligrosa ilusión que ha dominado después de la caída del Imperio Soviético, en 1991.

Rusia no es una potencia regional. Occidente no puede pensar en marginarla. La tiene que incluir en el concierto de las alianzas. Del mismo modo, con China no se puede jugar y tenemos a Corea del Norte con la amenaza de la provocación de una guerra nuclear. Si el tema nuclear no es un una medida disuasoria la tercera guerra mundial parcial puede convertirse en una guerra mundial en sentido total.

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