Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
jueves 21 enero |
Santa Inés
home iconEstilo de vida
line break icon

¡3 buenas razones para dejar que nuestros hijos se aburran!

shutterstock

Marie-Laure Castelnau - publicado el 31/05/17

Ya llega la época de los largos fines de semana y de las interminables vacaciones… ¿Y si dejáramos de intentar mantener ocupados a nuestros hijos a toda costa? La psicóloga clínica Pascaline Poupinel nos explica por qué hay que permitir que se aburran.

Un campamento de verano, clases de teatro, de judo o de tenis, un taller de magia o de jardinería, cursos de canto o de inglés, ya no sabemos qué más inventar para mantener ocupados a nuestros hijos durante los fines de semana o las vacaciones.

Por miedo a que se aburran, a que estén “sin hacer nada”, a que no aprendan nada cueste lo que cueste, nos esforzamos en inscribir a pequeños, medianos y grandes en todo tipo de actividades. Para ello, invertimos incontables horas para encontrar buenas direcciones, gestionar las inscripciones, organizar el transporte, combinar los billetes de tren… por no hablar del dinero gastado.

El aburrimiento, una fuente de angustia

“El aburrimiento se asocia rápidamente a la idea de no hacer nada. Eso, para el adulto, significa que el niño pierde el tiempo”, explica Pascaline Poupinel. También es una fuente de angustia o de irritación cuando el niño pregunta errante por la casa: “¿Qué puedo hacer? ¡No sé qué hacer!” o te pide cada cinco minutos el iPad para “invitar a un amigo”. Podríamos pensar que no saben entretenerse de otra forma. Y quizás eso nos causa temor.

Soportar el aburrimiento, señal de buena salud mental

Así que los padres se creen obligados a mantener constantemente ocupados a sus chiquillos. “Sin embargo, no hay obligación de estar todo el tiempo haciendo algo”, continúa la psicóloga. Y ciertamente hay que tomarse muy en serio esta recomendación ya que, según varios especialistas como ella, la organización de los ritmos que los padres establecen para un niño contribuye en su desarrollo y su equilibrio psíquico, incluso sin que nos demos cuenta. Y resulta que la capacidad de soportar el aburrimiento es un signo imprescindible de buena salud mental.

Cuidado con la influencia de la sociedad actual

La sociedad moderna nos exhorta y nos influye a que ocupemos todo el tiempo de nuestros hijos, subraya la psicoterapeuta y psicoanalista Etty Buzyn en su libro Papá, mamá, ¡dejadme tiempo para mí! (De Vecchi Ediciones). Esta sociedad consumista se motiva con la idea del “siempre más”.

Con su competitividad nos empuja a preparar sin cesar a nuestros hijos, a volverles eficaces, competitivos, para hacer frente a sus exámenes, a los estudios superiores, a las dificultades profesionales. El mundo digital y permanentemente conectado incita a padres e hijos a pasar de los ordenadores a los teléfonos, de la televisión a las tabletas y vuelta a empezar.

¡Poned límites!

Veamos el ejemplo de los viajes largos. Hoy día, raro es el niño que no se aburre en coche o en tren. “En nuestra época, estos trayectos eran la ocasión de soñar mirando por la ventana, contar el número de “dos caballos” verdes, de hablar o discutir en familia, de inventar juegos, de cantar, de ver pasar el tiempo”, relata con un toque nostálgico Pascaline Poupinel.

Hoy, antes incluso de montarnos en el coche, ya estamos proponiendo una película o un juego para la tableta para entretener a los pequeños. Y de camino compramos, todo sea dicho, un poco de tranquilidad para nosotros… De ahí la necesidad de poner límites, ya que durante el tiempo que pasa el niño delante de las pantallas, no piensa en nada más, no piensa en qué otra cosa podría estar haciendo

Entonces, ¿por qué es tan importante dejar espacio para este vacío, para esta desocupación? Pascaline Poupinel destaca sus 3 virtudes básicas:

1. La capacidad de estar solo

Es necesario que el niño aprenda a estar solo, ya que es una necesidad que experimenten la espera, la frustración, la añoranza que será colmada por la satisfacción de un deseo. “El niño que reclama el seno de su madre es la primera constitución psíquica de un ser humano”.

La capacidad de estar solo es también la capacidad de decir “yo”, de reconocer que uno existe y encontrar los recursos para estar bien con uno mismo. Saber permanecer a solas es también tener confianza en uno mismo. En fin, ser capaz de jugar solo o de dormir calmadamente sin compañía es una demostración de seguridad interna y afectiva.

2. La capacidad de soñar

Solamente cuando el niño o el adolescente no está haciendo nada puede permitirse soñar. Y soñar es imaginar, crear, desear, proyectarse, experimentar… Es un momento precioso y necesario durante el cual deja volar su espíritu y nacer sus ideas, un tiempo en el que marcha a descubrir sus aspiraciones más personales.

Es también un momento de relajación después de todos los esfuerzos que le han exigido en la escuela o en sus diferentes actividades. “Somos del mismo material con que se tejen los sueños”, escribía William Shakespeare.

Pero cuidado, permitir que el niño tenga tiempo para la fantasía no significa “dejarle abandonado consigo mismo sin reglas ni límites”, precisa la psicoterapeuta y psicoanalista Etty Buzyn. “Ese niño no tendría ninguna oportunidad de construirse ni de socializar”. Simplemente me parece necesario restituir la posición del niño soñador. ¿Acaso no depende la creatividad de estos futuros adultos de que les dejemos tiempo para soñar sobre las necesidades de nuestra sociedad?

3. La capacidad de hacer brotar deseos, motivaciones, placeres

Es importante dejar un espacio que sus hijos puedan rellenar con su creatividad, sus deseos, sus motivaciones y sus placeres. En ese tiempo es fundamental la espera, porque esperar es constatar la ausencia de determinado objeto y así hace surgir el deseo. Y es la satisfacción de ese deseo la que otorga el placer y permite realizarse al niño. La célebre pediatra y psicoanalista francesa Françoise Dolto decía: “Las cosas fáciles colman la necesidad, pero no el deseo”.

Así que, este verano, cuando su hijo bostece en la mesa o su adolescente se apoltrone en el sofá, no gruñan, alégrense y digan: “Formidable… ¡está aburrido!”.

Tags:
educaciónhijosvacaciones
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
CHRISTIAN TOMBSTONE
Francisco Vêneto
Encuentran en Israel una losa de 1.400 años con una inscripción m...
2
TudoSobreMinhaMae.com
Cómo desarmar el berrinche de tu hijo con una pregunta
3
WOMAN PRAYING
Felipe Aquino
La increíble fuerza de la oración de una madre por un hijo
4
MARTIN LUTHER KING
Jorge Graña
¿Sabías que Martin Luther King apreciaba mucho el Rosario?
5
Rodrigo Houdin
Sacerdote tras la explosión: “Estoy atrapado en el quinto piso, r...
6
LIBBY OSGOOD
Sandra Ferrer
Libby Osgood, la científica de la NASA que se hizo monja católica
7
ALFONSO MAYORGA;
Macky Arenas
Una familia de hermanos, a punto de un record Guinness: suman 1.2...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.