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Las “puputov”: ¿Llegó el “bioterrorismo” a Venezuela?

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El especialista José Vicente Franco Soto explica el alcance de estas armas que están usando los manifestantes contra la represión en Venezuela

Sucias pero efectivas. Así son bombas de excrementos utilizadas por manifestantes en las calles venezolanas. Aunque cuestionadas por funcionarios públicos tras calificarlas como “bioterrorismo”, expertos argumentan que hay mayor cantidad de bacterias en la saliva y que los seres humanos nunca hemos sido considerados por ello “productores de armas biológicas”. 

Elaboradas caucheras para devolver bombas lacrimógenas, escudos creados de barriles metálicos y máscaras anti gas artesanales forman parte del arsenal con que cuentan los manifestantes en Venezuela.

A punta de creatividad y talento, muchachos de entre 16 y 28 años de edad se las ingenian para defenderse en las calles de la “brutal represión” oficialista, como calificó el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, a la reacción de los agentes del orden público ordenado por el gobierno de Nicolás Maduro.

Las nuevas protagonistas de esta serie de choques, cada vez con mayor intensidad y que han cobrado la vida de más de 40 muchachos, son las “puputov”, como fueron bautizados los tarros cargados de excrementos y lanzados contra policías, guardias y demás uniformados que reprimen las protestas en Venezuela.

Aunque la inspectora General de Tribunales de Venezuela, Marielys Valdéz advierte que la “ley castiga el uso de heces como arma biológica”, la verdad es que la “puputov” no es letal y tampoco figura como “arma biológica” o de “bioterrorismo”, sino como agente de disuasión, según explicó a Aleteia el infectólogo José Vicente Franco Soto, pediatra y puericultor de larga trayectoria, quien ha participado en congresos latinoamericanos como experto en probióticos y en manejo de las heces en la medicina contemporánea.

El empleo de sustancias tóxicas y de elementos como el gas pimienta sí está prohibido en el control de protestas, de acuerdo con el artículo 68 de la Constitución de Venezuela; sin embargo, pese a la vigencia de esta legislación fundamental, son numerosos los reportes que documentan su uso en la nación sudamericana, la cual acumula más de 50 días continuos de encendidas manifestaciones en todo el país.

Las protestas exigen la inmediata realización de elecciones generales, la libertad plena de los presos políticos, el respeto a la Asamblea Nacional -de mayoría opositora- y la implementación de un canal humanitario, a lo que se une ahora un contundente rechazo a la Constituyente Comunal propuesta por el presidente Maduro, en términos considerados por legisladores criollos como “particularmente ilegales”.

El especialista, egresado de la Universidad Central de Venezuela y con estudios en el reconocido JM de Los Ríos, trató el tema “fecal” en eventos realizados por médicos en Guayaquil y Honduras, donde se abordó también el uso de la materia fecal para devolver la salud a los pacientes.

Y es que, aunque huelan mal, lo cierto es que las heces incluso se trasplantan logrando curación en más del 90 por ciento de los beneficiarios, desde la década de 1950, cuando se comenzó a realizar esta curiosa práctica para reemplazar microorganismos de la flora intestinal para lograr así la recuperación de las funciones bacterianas del enfermo. Hoy se habla del concepto de trasplante fecal como un mecanismo exitoso para solucionar cuestiones como la diverticulitis y la colitis ulcerosa.

 ¿Son letales? ¿Puede alguien morir al ser salpicado de heces?

 No, no son letales. Yo no apoyo ni promuevo el uso de este tipo de productos durante las manifestaciones, pero es un mecanismo de disuasión, porque un ‘arma’ está diseñada para generar daño. Las heces fecales, por las características en que se presentan, la única manera en la cual pudiesen causar daño es que estuviesen tratadas previamente con algún agente patógeno y fuesen ingeridas por la persona. Usted puede oler o tocar (las “puputov”) y no le va a pasar nada. Las heces están compuestas en más de un 90% de materia inerte, no viva. Los virus tienen que vivir en materia viva”, explica el especialista.

Recuerda Franco Soto que a quienes han llevado una muestra de heces para un laboratorio “les solicitan que tenga menos de 30 minutos de haberla tomado, porque después es poco probable que crezca algún agente bacteriano”.

“Los virus necesitan estar dentro del intestino para poder vivir, requieren una concentración de oxígeno que sólo el organismo interno lo da. Una vez que salen de él, se afecta su configuración, y no pueden sobrevivir porque las condiciones del medio ambiente no son las adecuadas”, agrega.

Explica además el experto, que “la única manera de considerarlas letales o patogénicas es que se ingieran las heces, de manera que las bacterias que pudiesen estar ahí y acaban de ser expulsadas puedan nuevamente llegar a un sistema donde se puedan reproducir. Por ello el argumento de considerarlas un arma biológica carece totalmente de valor”.

En medios estatales se difunde la versión de que se podrían estar manipulando las heces para que transporten agentes patógenos. ¿Es eso posible en las circunstancias actuales venezolanas?

Se podría con polio o rotavirus. Pero resulta prácticamente imposible hacerlo en nuestros laboratorios; mucho menos en una casa. Se requiere el crecimiento de los agentes patógenos en condiciones muy específicas. Y se necesitarían laboratorios especiales con los que ni siquiera en Latinoamérica contamos.

En algunas redes sociales se incita a agregarles huevo y orina. ¿Cambia esto su peligrosidad o la convierte en letal?

No, porque la orina es totalmente estéril. En los procedimientos de emergencia: un paciente que se queda en el desierto puede llegar a ingerir la orina para hidratarse. De hecho: contiene mayor cantidad de bacterias la saliva que la orina. Un gramo de sarro, de saliva, contiene la misma cantidad de bacterias que un gramo de heces.

La patogenicidad que se le puede atribuir a la microbiota, que es como se llama técnicamente a las heces, carece totalmente de sentido.

¿Y si son las heces de un individuo enfermo?

La única manera es que se utilizara a un enfermo comprobado, infectado por ejemplo con una cepa de salmonela. Que se reproduzca de manera artificial con un caldo nutritivo para la salmonela, de manera que esta pudiera sobrevivir y que ese caldo se colocara en el alimento del futuro afectado, para que éste lo ingiera, lo que queda en los anales de la ciencia ficción. El uso de materia fecal como “arma biológica” no tiene fundamento.

¿Qué condujo a los venezolanos a usar las “puputov”?

Es un mecanismo de defensa que están usando los jóvenes venezolanos ante la impotencia que sienten cuando los organismos oficiales de Venezuela utilizan lo que deberían ser mecanismos disuasivos como verdaderas armas de guerra. Ejemplo: utilizan las escopetas con las que lanzan las bombas lacrimógenas a quemarropa; se deja de convertir en elemento de disuasión para convertirse en un arma de guerra. Y esas sí son letales, como tristemente se ha podido demostrar.

En el caso de que haya contacto con ojos, boca o heridas abiertas, ¿afecta?

Si las heces tuviesen algún organismo patógeno, podría haber esa posibilidad. Pero tengamos en cuenta que cada vez que un individuo se cepilla los dientes, se generan micro-heridas, micro fisuras en las encías y en la boca; esto hace que las bacterias que hay en la boca ingresen al organismo, pero el mismo sistema inmunológico del individuo se encarga de controlar esto.

Ahora, si hubiese contacto en mucosas, o a través de la vía oral y que la materia estuviese contaminada, y si fuese utilizada con poco tiempo desde su evacuación, sólo en tal caso habría una posibilidad real de infección. Pero si fue evacuado en la mañana y se usa en la tarde, es muy poco probable que ocurra la supervivencia de la cepa.

Organismos como el Foro Penal Venezolano han denunciado la ingesta de heces como mecanismo de tortura contra presos políticos… Además del daño psicológico, técnicamente hablando ¿es posible causar infección en esos casos?

Existe la posibilidad. Si son las propias heces del individuo, es poco probable. Si son de otro paciente que tiene una infección, es muy posible que se genere un problema, siempre que exista un agente contaminante en la materia.

¿Qué opinión le merece el argumento oficial de que las heces son armas biológicas o que forman parte del “bioterrorismo”?

Es un argumento que tiene poco peso porque nos convertiría a los seres humanos en productores de armas biológicas. Simplemente es una secreción, producto final del organismo como la saliva, la orina y las heces. Si aceptáramos ese argumento oficial, entonces “los seres humanos seríamos productores de armas biológicas” y habría que considerar a la saliva como un arma, porque contiene incluso mayor cantidad de bacterias que las heces.

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