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Chapecoense: El emotivo regreso al lugar en el que volvieron a nacer

JOAQUIN SARMIENTO / AFP
Alan Rushell (L) and Helio Neto, Brazilian players who survived the air crash in which most of the Chapocoense football team died in Colombia last November, visit the spot of the accident near la Union, Antioquia, on May 9, 2017, a day before their final match against Colombian team Atletico Nacional for the Recopa Sudamericana. / AFP PHOTO / Joaquin Sarmiento
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Un recorrido silencioso, reflexivo, pero lleno de esperanza

Así es. el regreso fue silencioso, pero lleno de emoción. Cuatro de los seis sobrevivientes del accidente aéreo del equipo de fútbol brasileño Chapecoense volvieron este martes al lugar donde muchos de sus amigos, en total 71 personas, perdieron la vida en noviembre de 2016.

Jackson Follmann, Alan Ruschel y Helio Neto y el periodista Rafael Henzel se atrevieron a dar ese gran paso y pisar el suelo montañoso de ese lugar que ahora se llama Cerro Chapecoense.

La excusa de la presencia de estos hombres nuevamente en Medellín es el partido revancha por la final de la Recopa Sudamericana contra el Atlético Nacional, que se disputa este miércoles en el Estadio Atanasio Girardot de Colombia. Pero este viaje representó mucho más de lo esperado para estos sobrevivientes y lo deportivo pasó a un segundo plano.

Durante este árido camino en el lugar de la tragedia, acompañados por sus familiares, también lograron descubrir las dificultades del terreno y valorizar aún más las labores de rescate que realizaron sin cesar muchas personas para que ellos “volvieran a nacer”.

De parte de los colombianos solo hubo respeto y homenaje, que comenzaron desde su arribo al aeropuerto, el pasado lunes, y se extendió durante todo este tiempo.

“Muchas gracias a todo el pueblo colombiano por todo lo que han hecho por mí, por nuestra gente, por nuestras familias”, expresó Follmann a El Colombiano ni bien llegó.

“Me dije: vamos con paso firme, la ‘saudade’ (nostalgia) es grande pero la vida continúa (…) hoy estoy aquí y estoy feliz”, agregó.

Follmann sufrió la amputación de su pierna y ahora se está adaptando con su prótesis. Previo a tomar el avión ya había expresado también a ese medio su ardiente deseo de regresar a Medellín.

“Para mí y mi familia es una gran oportunidad de agradecer a todo el pueblo colombiano y, principalmente, a los médicos que me ayudaron tanto. Significa mucho poder retribuir ese cariño. He estado muy ansioso antes de este viaje, porque quiero darles un abrazo a todas las personas que cuidaron de mí”, expresó.

Al ser consultado sobre cómo han sido sus días luego de la tragedia, respondió: “De levantarme todos los días y darle gracias a Dios porque estoy vivo, de abrazar a mi familia a diario, de no discutir por cosas sin sentido porque la muerte te puede sorprender en cualquier momento. También estoy aprendiendo a caminar con mi prótesis y me siento tranquilo, no tengo odio hacia a nadie por lo sucedido, me siento en paz conmigo y con los demás”.

Aplausos y cánticos fueron lo primero que los habitantes locales, ubicados a escasos kilómetros de Medellín, ofrecieron a estos sobrevivientes. Al mismo tiempo, en el parque central La Unión se realizó una ceremonia en memoria de las víctimas del accidente.

Es que luego de los hechos los vínculos de hermandad entre Chapecoense, Atlético Nacional de Medellín y su gente se han fortalecido.

Otra de las imágenes emotivas de la jornada tuvo que ver con el gesto voluntario de muchos habitantes locales, quienes les empezaron a devolver algunas pertenencias que habían quedado en el lugar del accidente.

Pero la recorrida de los sobrevivientes no se agotó en el lugar de la tragedia, sino que también visitaron los hospitales donde fueron atendidos durante varios días.

“Ahora estoy en mi reconstrucción”, expresó Neto, reproduce EFE, quien estuvo ocho horas bajo el fuselaje del avión y recuerda perfectamente el momento del encuentro con la persona que lo rescató.

El dolor y la tristeza se hicieron presentes durante la recorrida, pero la esperanza triunfó porque este gran paso sirvió para la introspección, para el reencuentro personal, en definitiva, para cerrar un capítulo trágico en sus vidas, agradecer y seguir adelante.

 

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