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Papa Francisco a los guardias suizos: “Servir el poder de la fe”

© Abaddon1337
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Tradicional encuentro del Papa con la Guardia Suiza Pontificia

«Aprovecho esta ocasión para renovar a todo el Cuerpo de la Guardia Suiza mi gratitud por la diligencia y solicitud con que desarrollan su preciosa actividad al servicio del Papa y del Estado de la Ciudad del Vaticano»

Así el Papa Francisco renovó su agradecimiento a la Guardia Suiza Pontificia en el tradicional encuentro, que coincide con la celebración del histórico Saqueo de Roma, en 1527, cuando sus predecesores se distinguieron por su valiente defensa del Papa, hasta el sacrificio de su propia vida.

En sus cordiales palabras y saludo también a los nuevos reclutas, el Santo Padre señaló el destacado servicio al que están llamados después de casi cinco siglos:

«Hoy no están llamados a ese heroico ofrecimiento de su vida física, sino a otro sacrificio no menos arduo: a servir el poder de la fe. La fe es una válida barrera para resistir a las fuerzas y poderes de esta tierra y sobre todo a aquel que es el ‘príncipe de este mundo’, el padre de la mentira’ que ‘ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar’, según las palabras del Apóstol Pedro.

Están llamados a ser fuertes y valientes, sostenidos por la fe en Cristo y por su palabra de salvación. Vuestra presencia en la Iglesia, vuestro importante servicio en el Vaticano es una ocasión para crecer como valientes ‘soldados de Cristo’».

Alentando a los miembros de la Guardia Suiza a perseverar en su seriedad profesional y en su generoso testimonio cristiano y santidad de vida, con el anhelo de que «ésta sea su principal preocupación», el Papa hizo hincapié en la importancia de la fe, como impulso para su servicio en la Ciudad Eterna y su testimonio cristiano:

«La singular misión que tienen encomendada en favor de la Santa Sede y de la Iglesia tiene su manantial en el Bautismo, que los habilita para testimoniar  la fe en Cristo muerto y resucitado, allí donde la Providencia los lleva a vivir. Queridos guardias, siéntanse parte activa del gran Pueblo de Dios, discípulos misioneros comprometidos en testimoniar el Evangelio en el ambiente en el que obran y en los lugares donde transcurren su tiempo libre»

 

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