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Mujer, violencia y religión en Juego de Tronos

HBO
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La religión pasa a ser una fuente de poder, ligada también al poder femenino

La religión impregna la venerada serie de Juego de Tronos (“Game of Thrones”) . Desde el culto de los Gorriones que sigue la Fe de los Siete y sus semejanzas con la Inquisición, hasta la conexión del culto al Dios de la Luz con las bases del zoroastrianismo.

En el inicio de la serie, las religiones determinan de qué territorio hablamos, ya que configura a los reinos: el norte es el terreno de los Antiguos Dioses y sus bosques mágicos; la capital de Poniente es la sede del Gran Septo, que congrega las máximas autoridades de la Fe de los Siete. Debido a su carácter contextualizador, lo que la serie muestra de la religión es su estética y sus rituales, desde protagonistas como Ned Stak rezando en el bosque a los Antiguos Dioses hasta los ritos funerarios de Desembarco del Rey.

Sin embargo, la religión pasa de ser el contexto de Juego de Tronos (histórico con reminiscencias medievales y de la edad moderna) a una fuente de poder, ligada también al poder femenino.

A medida que escasean los hombres (por bajas en batallas y muertes varias en la guerra para gobernar los Siete Reinos), crece el papel de la mujer y también su relación con la espiritualidad. La guerra ha hecho mella en fuentes de legitimidad de poder como el parentesco o el carisma de los contendientes, y hay líderes que buscan el amparo de las autoridades religiosas para apoyar su causa. Sin embargo, figuras religiosas como el Gorrión Supremo o las sacerdotisas del Señor de la Luz tienen sus propias aspiraciones. Como resultado, la serie muestra una negociación constante entre la autoridad política y la religiosa.

En esta serie, sobre todo en la versión visual y no en el texto, existe una conexión entre sexo, mujer y religión. Las sacerdotisas que sirven el Señor de la Luz, como Melisandre, utilizan su sensualidad para seducir al pueblo y a lo dirigentes políticos, mientras que los Gorriones imponen una visión de la sexualidad femenina fundamentalmente reproductiva y subordinada al deseo del hombre. Como resultado, el cuerpo de la mujer es resignificado: para Melissandre y demás sacerdotisas es una fuente de poder; el Gorrión Supremo obliga a Cersei Lannister, entonces Reina Regente, a pasear desnuda ante todo Desembarco del Rey para pagar por sus pecados.

Daenerys Targaryen, ¿un papel mesiánico?

La Madre de los Dragones, Daenerys Targaryen, es junto con Jon Nieve un personaje que carga una trama mesiánica durante todo el espectáculo. Tiene el derecho al trono de hierro porque pertenece a la dinastía que ha gobernado Westeros durante tres siglos, y es la poseedora de los tres dragones que le dan un valor simbólico -por el carácter mágico de éstos- así como poder militar. A pesar de ello, Daenerys deberá cuidar de ellos, hasta el punto de que en algunos momentos se asemejan más a una carga que a una fuente de poder.

Los dragones nacen cuando ella pierde su bebé biológico y a su marido, líder de una poderosa tribu de guerreros nómadas. Así pues, la pérdida de su hijo y su desvinculación con una figura de autoridad masculina viene junto al ascenso al poder. Una condición que comparte con Cersei Lannister, quien finalmente es coronada Reina de los Siete Reinos de Poniente tras la muerte de sus tres hijos, dos de los cuales fueron reyes.

Estas son algunas de las ideas que han sido presentadas en el Congreso Internacional “Religion in Society” en el Imperial College en Londres por Marta Roqueta, periodista, editora de la revista Zena y estudiante del Máster en Estudios de Género en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por su nombre en inglés) de Londres.

La presentación es parte de una investigación más amplia a cargo del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura de la Universidad Ramon Llull, y se publicará en el futuro, incluyendo ejemplos de todas las temporadas de la serie de HBO.

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