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“Burro Móvil Papal”, ¿sátira u homenaje?

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El mensaje reconciliador detrás de una nueva edición de una fiesta popular colombiana

Las cosas como son.  El Festival Nacional del Burro que se realiza en la ciudad colombiana de San Antero (Córdoba, en el mar Caribe) es una curiosa y tradicional fiesta popular que suele realizarse durante la Semana Santa en Colombia, pero que está lejos de contar con el total beneplácito de la Iglesia local, que considera el evento como pagano (antiguamente esta tradición estaba vinculada a la representación de Judas montado en burro y que concluía en una hoguera por haber traicionado a Jesús).

Incluso, años atrás un obispo local llegó a solicitar –aunque sin éxito- que se cambiara la fecha para que no coincidiera con Semana Santa y propuso, por ejemplo, el mes de enero, momento en el año cuando la ciudad recibe la visita de muchos turistas.

Sin embargo, este año, la edición número 30 de este particular evento que se realizó la semana pasada –que premia al burro (asno) mejor disfrazado- dejó un hecho que acaparó la atención de propios y extraños. El ganador fue el “Burro Móvil Papal”, un simulacro del reconocido medio de transporte que suele usar el Papa cuando visita algún país o tiene que recorrer diversas distancias.

La pintoresca imagen, secundada por los dueños del asno, lo dejaban entrever alrededor de la carrocería blanca y una persona encima del carruaje (quizás emulando la figura del Santo Padre).

Luego del recibir el premio, Nelson Villalobos, propietario del animal, expresó a la prensa local que se decidió por ese disfraz en alusión al anuncio de la próxima visita del papa Francisco a Colombia y que la intención “fue llevar un mensaje de paz y reconciliación para el mundo”, reproduce El Tiempo.

A primera vista, en este caso puntual podría ser interpretado como un homenaje en el marco de una fiesta un tanto especial. Pero tampoco faltaron las sátiras sobre la realidad nacional que suelen acompañar este evento.  Por ejemplo, el “burro Odebrecht” que se acercó al jurado para ofrecerle un soborno y así poder quedar en el primer lugar (finalmente descalificado por el jurado). “Soy burro, pero no corrupto”, lucía el letrero que llevaba este burro en este caso.

Y tampoco faltó el “burro Trump” que desfiló con orgullo y arrogancia, indica la crónica de El Universal, en medio de aplausos y rechiflas.

Actualmente, esta fiesta representa la cultura y la tradición de un pueblo que tiene al burro como “un compañero de luchas y trabajo físico”, indica El Heraldo.

“El burro ha sido un animal que ha acompañado siempre a los habitantes de la zona rural en las labores del campo, incluso, en la época en que las vías eran de más difícil acceso el nativo se transportaba gracias al burro”, cuenta a ese medio la directora de la Casa de la Cultura del municipio en cuestión, Íngrid López Fayard.

En muchas veredas de San Antero aún no hay agua, entonces el burro se utiliza para transportar galones de agua que requiere cada hogar en el área rural, desde los acueductos más cercanos o desde represas o pozos artesanales”, prosiguió.

En este caso, más allá que haber disfrazado a un burro como móvil papal, queda de manifiesto que el anuncio de la visita del papa Francisco a Colombia en el mes de septiembre ha calado hondo en el corazón de los ciudadanos. Y este hecho ha llegado a una fiesta popular (para muchos puede ser una sátira, pero para otros un homenaje), al tiempo que esconde un mensaje de paz y reconciliación (en base a lo que afirman los propios protagonistas). Lo mismo que seguramente intentará llevar Francisco cuando visite Colombia.

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