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¿Deporte o desayuno? ¿Qué hacer primero?

Africa Studio
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El eterno debate entre dietistas y nutricionistas, ¿cómo se resuelve?

Desde que somos pequeños nos dicen constantemente que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, muchas personas dudan sobre cuándo exactamente tomar el desayuno, en especial si se hace ejercicio por la mañana también. ¿Es mejor desayunar antes o después de una rutina de ejercicio?

Para responder a esta pregunta, hablamos con Kelly Puryear, nutricionista y dietista titulada, entrenadora de atletismo y creadora de Fuel for the Soul; y también con Rebecca Lewis, igualmente una nutricionista y dietista certificada y la directora de dietética de Hello Fresh.

Según Kelly, la relación entre desayuno y ejercicio no es igual para todos; el momento en que decidas comer dependerá de tus propios objetivos personales. ¿Buscas perder peso, ganar músculo o solo mejorar tu rendimiento físico? También está la cuestión del tipo de actividad atlética que estés haciendo: ¿es larga y extenuante o breve y menos exigente?

“(…) Hacer ejercicio con el estómago vacío puede fomentar el consumo de grasa corporal para obtener energía durante ejercicios de larga duración y baja intensidad, pero a expensas de un rendimiento reducido y el potencial de sufrir una hipoglucemia si el azúcar en sangre baja demasiado”, explica Kelly.

Además de tener en cuenta las metas físicas, es importante escuchar lo que nos pide el cuerpo, en especial en relación al ejercicio. No es tan importante el cuándo desayunas como el simplemente asegurarte de que, de verdad, desayunas. Necesitas tener suficiente energía para completar tu ejercicio y seguir adelante con el día. Así que no importa si desayunas antes o después del ejercicio, siempre y cuando hagas alguna de las dos cosas.

Según explica Rebecca, “saltarse las comidas conlleva una ingesta deficiente de alientos y, a la hora de hacer ejercicio, esto repercutirá en lo bien que te sientas mientras entrenas además de que anulará los beneficios del entrenamiento”.

La experta también asegura que no importa cuánto ejercicio hagas, porque si no nutrimos al cuerpo de forma apropiada pueden producirse consecuencias graves por la pérdida de tejido magro, como una “pérdida de fuerza y resistencia, un incremento del riesgo de fatiga, lesiones, enfermedad y una prolongación del proceso de recuperación”. Así que quizás la reducción de calorías y un ejercicio intenso no son una buena combinación.

Es importante recordar que la razón por la que el desayuno es la comida más importante es porque nuestro cuerpo ha estado dormido durante unas 6-8 horas sin oportunidad para reabastecerse. “Comer un buen desayuno establece un ritmo saludable de recobrarse del periodo entre el ayuno y la siguiente comida”, dice Rebecca.

El desayuno antes del ejercicio 

Para las mujeres, es especialmente importante que escuchen a su cuerpo cuando entrenen porque utilizan los nutrientes de forma diferente que los hombres. Kelly explica que “las mujeres usan la grasa como combustible de forma más eficiente que los carbohidratos durante el ejercicio (en especial durante ejercicios de larga duración), así que es importante que las mujeres consuman una dieta más alta en grasas saludables (por ejemplo, con aguacate, frutos secos/semillas, aceite de oliva y salmón)”.

Además, Kelly recomienda a las mujeres que comen antes de hacer ejercicio que consuman pequeñas cantidades de grasas saludables y carbohidratos, como plátano y mantequilla de cacahuete en una tostada de pan de trigo.

El ejercicio antes del desayuno 

Si comes después de hacer ejercicio, entonces deberías preparar un desayuno alto en grasas con una cantidad moderada de carbohidratos y una buena proporción de proteínas (10-20 gramos). Los carbohidratos ayudarán a aumentar el azúcar en sangre y las proteínas beneficiarán a los músculos durante y después del ejercicio.

Si no tienes claro qué desayuno hacer para después de entrenar, Kelly propone darte un capricho con una tortilla (1 huevo y 2 claras de huevo) con algunas verduras cocinadas (con aceite de oliva o de coco) y una tostada con aguacate.

¿La respuesta definitiva? Prueba de las dos formas y decide cuál le sienta mejor a tu cuerpo, ahí tendrás la respuesta correcta. Y sea cual sea el método que escojas, recuerda que el momento en que comas no es tan importante como qué es lo que comas.

En el desayuno, deja a un lado los azúcares y las grasas malas y da prioridad a las proteínas, carbohidratos y las grasas buenas. Y una cosa más: al margen de cuándo desayunes, nunca olvides mantenerte hidratado antes, durante y después del ejercicio.

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