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De necesidades a heridas emocionales

Jonathan Emmanuel Flores Tarello-CC
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Cómo nuestras necesidades fueron satisfechas en la niñez determinará nuestra forma de actuar como adultos.

Podemos ir por la vida sintiéndonos los muy “salsas”, ser altaneros pretendiendo que no necesitamos de nada ni de nadie. Sin embargo, eventualmente nuestra aparente seguridad, que no es más que orgullo y soberbia disfrazada de invulnerabilidad, nos cobrará la factura. Es una realidad y nos guste o no somos seres emocionales “necesitados” de muchísimas cosas, en especial de amor, cariño, ternura, comprensión, afecto, protección, entre otras más. La manera en que estas necesidades fueron satisfechas en la niñez determinará la forma en que actuaremos como adultos.

Tú y yo, de fábrica ya nacemos con ciertas necesidades emocionales impresas en nuestro espíritu, mismas que necesariamente deben ser saciadas. Se supone que la vida -o Dios para los que somos creyentes- nos coloca justo en la fuente principal para satisfacerlas, nuestra familia, en especial, papá y mamá. Luego, cuando nos casamos, nos regala un cónyuge para ayudarnos a satisfacerlas. Pero, al paso del tiempo nos vamos dando cuenta que estas no fueron llenadas de como necesitábamos, de la manera idónea, o más sana y lo que queda en nuestro ser son heridas profundas, llagas, muchas de ellas llenas de podredumbre.

Pero, ¿qué sucedió, acaso nuestros padres no nos amaban o que nuestros cónyuges eran malos o tontos? ¡Por supuesto que no! Ellos nos dieron lo que sabían y tenían para darnos y no necesariamente lo que necesitábamos. A su noble manera, nos llenaron del amor que ellos creían era el mejor y quizá nunca cayeron en cuenta que ellos también traían heridas arrastrando desde su niñez y lo que hicieron de manera inconsciente fue “heredarnos” sus carencias y darnos su amor según su corazón, “a su manera”.

La buena noticia es que toda herida puede sanarse para que después nosotros podamos dar y recibir el amor de una manera más sana y consciente.


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Nuestro cuerpo puede sufrir heridas por un accidente o agresión. También hay heridas en nuestras emociones, en nuestra fe, en el amor, etc.

Cuando una persona ha estado en una relación afectiva profunda y esta persona es traicionada esta sufre una herida emocional. Podemos decir que su cuerpo está sano pero la persona interiormente está herida. Lo que pasa en nuestro cuerpo, pasa en nuestro espíritu y emociones. Hay heridas, tanto del cuerpo como del alma, que se vuelven crónicas y que parece que no cicatrizan.

Por ejemplo, esa niña que estaba en el colegio muy bien cuidada, se sentía como pez en el agua y por momentos hasta la dueña del instituto. Todo iba bien durante el día, pero nada más llegaba la hora de la salida y sufría tremendamente porque de manera continua olvidaban recogerla, ella se sentía abandonada y no amada. La niña creció con una profunda huella de abandono y por años vivió con terror al desamparo. Creció y boicoteaba todas sus relaciones; inconscientemente ella abandonaba antes de que a ella la abandonaran. Ese fue el mecanismo de defensa que desarrolló.

Toda necesidad emocional no resuelta eventualmente desembocará en heridas emocionales y estas pueden ser tan leves o profundas como nosotros lo permitamos, es decir, en la edad adulta hay que hacernos responsables de sanarlas o estas se volverán tan crónicas como un cáncer emocional.

NECESIDAD EMOCIONAL > HERIDA EMOCIONAL

  • Aprecio > Sentimientos de insignificancia, descrédito, desprecio
  • Apoyo > Sentimientos de angustia, agobio, desesperación, desamparo, abandono, crítica
  • Aceptación > Sentimientos de rechazo, de dejar de creer en sí mismo y dificultad para comprender su valor
  • Afecto > Sentimientos de indiferencia, antipatía, odio, rencor, aborrecimiento; no querido y no amado e incapaz de ser dar y recibir amor
  • Aprobación > Sentimientos de desaprobación, disconformidad, negativa
  • Atención > Sentimientos de descortesía, desconsideración, aislamiento e ignorado
  • Alentar / Animar > Sentimientos de desánimo, renuncia, desilusión, desmoralización, depresión, desmotivación
  • Consuelo > Sentimientos de dolor, desconsuelo, angustia, desesperanza
  • Respeto > Sentimientos de temor, aprensión, desprecio, recelo, desconsideración, desconfianza, de insignificancia, ultrajado
  • Seguridad > Sentimientos de desprotección, desamparo, miedo, inseguridad
  • Paz > Sentimientos de intranquilidad

Estas son solo algunas de nuestras necesidades emocionales y como vemos, toda herida emocional tiene su raíz en una necesidad emocional no satisfecha. Por eso, es importantísimo que descubramos lo antes posible las cargas emocionales que ya no nos corresponde llevar. Así como las heridas en el cuerpo nos van dejando huellas en forma de cicatrices, las heridas emocionales merman nuestro carácter y bienestar, nuestra actitud y personalidad.

Las heridas emocionales “no son pecado”, pero sí nos hacen más vulnerables a caer. Es importantísimo que tengamos claro que estas heridas pueden desembocar en problemas emocionales severos y qu no sanarán “únicamente” con el paso del tiempo, es decir, no se resolverán por sí solas.

Por Luz Ivonne Ream . Coach Ontológico/Matrimonio/Divorcio Certificado.  Especialista Certificado en Recuperación de Duelos.  Orientador Matrimonial y Familiar.

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